martes, 29 de diciembre de 2015

El color no existe

Hubo una vez que por ahí leí que el color no existe. Realmente no recuerdo bien cuándo ni dónde, pero sé que ese concepto, erróneo o no, estaba ahí. El color entonces ¿existe? Sin querer me encontré con la "respuesta" a esta pregunta que ni siquiera me había planteado, ya que era solamente una frase que tenía en la memoria. Pero, al encontrarme con la información, ese concepto volvió a mí y puede llegar a la conclusión de que esa frase era incorrecta (¿lo que uno anda dejando por la cabeza, no?) Entonces, ¿existe el color? Por supuesto. El color es una realidad humana, lo que nuestros ojos experimentan de forma establecida cada día... ¿cierto? Bueno, resulta que la realidad del color también depende de otros factores. El color es subjetivo porque es “un punto de vista”. El día a día de una persona ciega no es así, el día a día de una persona daltónica no es así, y el día a día de una persona con sinestesia tampoco es tan así. Lo que nos lleva a reforzar lo inicialmente dicho: el color es algo que se trama en nuestros singulares cerebros. Pero tratando de no buscar tantas variables, sabemos que el color es. Entonces, ya que el color ES, ¿Que ES precisamente, el color? Nuevamente los invito a pensarlo por ustedes mismos en base a los conocimientos empíricos que tienen sobre el color. Por mi parte les puedo decir que el color es una determinada frecuencia que adopta la luz, que percibe el ojo humano de forma tal que puede distinguir variaciones, dentro de la más alta (rojo) y la más baja (violeta) frecuencia que experimenta la luz; es así que el ojo humano es capaz de ver la representación de esa frecuencia pero, obviamente, no la transacción de la luz hacia el color en sí mismo, como así también nuestra visión solo puede observar cierta parte (muy pequeña) del espectro electromagnético de la luz. Bueno, entonces, aparentemente, es de gran ayuda saber que es la luz. Y si se los preguntara podrían o no tener respuesta, puesto que como seres humanos, somos grandes genios en ser grandes ignorantes, incluso de lo que experimentamos día a día, como que es la luz, el agua, el fuego, o un átomo. Entonces, ¿dentro de que definición cuadra la luz? ¿Es un concepto, una realidad, una teoría, una ilusión? Lo cierto sobre la luz, es que es una partícula. Pero, esperen un momento. También, es una onda. En realidad, la luz es energía que se puede comportar como una partícula y en ocasiones como una onda. Es como el agua ¿no les parece? El agua es un elemento, que en estado líquido es el agua de tu vaso, en estado sólido el hielo de tu trago, y en estado gaseoso el gas de tu Coca-Cola. Aunque por supuesto el agua no tiene nada que ver con la luz, esta analogía representa lo interesante que fue para los científicos de entonces descubrir que la luz también podía comportarse como una onda. Ciertamente la luz es, y ahora bien para que no queden dudas, una onda y una partícula. Si…pero, ciertamente, aunque pueda actuar como ambas, no es ninguna de las dos, no puede ser titulada como ninguna, no cabe en ninguna descripción. Es una forma de energía. Pero ¿cómo es que hablando del color terminamos acá? Para el buen ego de la luz, el color, como decía la frase,  no existe, sin la luz. Bueno, esta no es una gran sorpresa, cuando estás a oscuras, ¿ves algún color? Supongo que dirás no. Pero entonces, ¿y el color negro? Habrás oído decir que el negro es la ausencia de color, como también podrás haber oído que el negro lo que hace es en realidad absorber todo color existente, por lo que también sabrás que es la razón que hace que usar ropa de color oscura en pleno verano te hace sudar como ridículo. Así como el color negro absorbe todos los colores, y el blanco repele todos ellos, lo que cada color hace individualmente es absorber cada uno de todos los colores restantes al que refleja. Por ejemplo, el color verde absorbe el restante de los colores que no son el verde. Entonces, el verde vendría a ser todos los colores menos verde, menos el que refleja. Bueno, cuando escuche esto a los once años sonaba más aterrador, pero si lo pensas, no es extraño que un objeto no sea precisamente lo que refleja, lo que no es, ya que esa es información que se envía, no que se conserva en sí misma. Es como golpear a una pelota de tenis con tu raqueta. Pensémoslo como si la pelota de tenis que viene hacia vos contiene dos cosas: la pelota en sí misma como objeto y dentro de ella, una variedad de colores, la velocidad, que se traducirá en fuerza cuando golpee en tu raqueta. Tu raqueta absorbe toda esa fuerza, todos esos colores, y golpea la bola hacia tu adversario. La pelota que lanzaste hacia adelante es lo que tu adversario (en el caso del color, tu ojo) recibe, lo que reflejaste, es decir, el color que se proyecta, y la fuerza que absorbiste en la raqueta, son, en este caso, los colores que absorbiste como objeto. Bueno, quizás el tenis es una analogía que puede ayudarte o complicarte con todo esto del color. La verdad es que la próxima vez que vayas a jugarlo en una cancha abierta, y veas como brilla el verde casi fosforescente de tu pelota mientras el sol te golpea modestamente en la cara, sabrás que es la luz la que está haciendo todo el trabajo en ese campo de juego. Bueno, al menos hasta que dejes de mirar a esa pelota y te pongas a jugar.

Enlaces paraprender más: 

https://es.wikipedia.org/wiki/Espectro_electromagn%C3%A9tico
http://www.profesorenlinea.cl/artes/colorestudiodel.htm
http://www.muyinteresante.es/curiosidades/preguntas-respuestas/existe-el-color-rosa-201379264012

domingo, 13 de diciembre de 2015

Mi historia de amor: LOG

Entonces, ¿que es eso que tu maestro te enseña como LOGARITMOS? Bueno, cuando recién empezaba la secundaria, no era lo que se dice "buena" en matemáticas, y poco a poco esa condición se fue empeorando cuando aparecieron las LETRAS. De hecho, reprobé la materia cada año que la tuve, sin fallar. Entonces la pregunta inicial la voy a responder para ustedes, que son como yo. Y para vos que no sos como nosotros, sos libre de burlarte de esta especie de "matemática para tontos".  
Con los logaritmos, podemos hacer problemas o resolver ejercicios, pero (como les preguntaba a fondo a todos mis profesores) ¿Para qué sirven? ¿Porque los inventaron? ¿Qué son en sí y dónde se encuentran?

Cada vez que aprendía algo en matemáticas, mi cerebro decía "Bueno, acá viene una forma nueva de complicar las cosas simples", pero no seamos tan crueles (¿o si?). De hecho, Henry Briggs -les podría decir que inventó los logaritmos, pero digamos que "los puso en el mercado"- una persona que de seguro vas a encontrar si hurgas en la historia de los logaritmos, dijo que se inventaron para resolver problemas de aritmética y geometría de una forma más simple y -lo que nos lleva a una definición- para quitar esa molestia (muy gracioso) de hacer multiplicaciones y divisiones. Un logaritmo es una incógnita, una forma de ordenar números, un resultado, un número: una forma elegante de potenciacion expresada de manera exponencial. 
Entonces, por ejemplo:


2 a la 4 = 16    Exponencialmente    Log2 16= 4


Al ver un logaritmo debemos preguntarnos ¿A qué número elevamos la base para llegar al número consiguiente? Ese, es nuestro "resultado". 
Es así que no te preocupes, obtener un logaritmo es sólo un proceso, un conjunto de pasos que deberás hacer para llegar a responderte de que forma llegar a esta respuesta. Si, ese numerito adelante del igual.
La palabra LOGARITMO suena un poco...pretenciosa ¿no? A cierta altura (para los renegados de la matemática) entendemos que estos procesos parecen complicar una simple potencia, pero a muy grandes o muy pequeñas escalas sirven de gran ayuda. Incluso nacieron para estudiar de forma más sencilla el universo. Incluso nosotros pensamos en forma de logaritmos, somos logaritmos, nuestro cerebro, como buena máquina, los utiliza naturalmente, al igual que el dispositivo con el cuál estas leyendo esto realiza el mismo proceso. No sé a ustedes, pero sabiendo esto, los abracé y aprendí de otra forma. 
Un logaritmo es solo una pieza restante del rompecabezas que estabas armando hace unos días. Logaritmo es también, porque no, viajar hacia atrás en el tiempo, descubrir esa molesta x para sentirte completo. Logaritmo es una sofisticada adivinanza certera, como...


Frío 

2 + ?= 4
2 + 2 = 4


Tibio 

2 a la ? = 16
2 a la 4 = 16


Caliente 

Log2 16= ?
Log2 16= 4


La base para comprenderlos - para mí - está en convertir las cosas simples (2 a la 4= 16) y transformarlas en complicadas. Una vez que te sea fácil ordenar este rompecabezas espacial, estas listo para seguir adelante, e incluso darte cuenta de que los logaritmos puede hacerte volver en el tiempo aún más hasta llegar a la mayor de las incógnitas, que descubrís cuando practicas las propiedades logarítmicas
Por último, tres características básicas que debes tener en cuenta, a las que me gusta llamar de esta forma:


-Negativos 
Los números negativos no tienen logaritmos


-Gemelos
El logaritmo cuyo número consiguiente a la base es el mismo que la base, siempre resulta en 1 (esto es una forma elegante de decir que si la base del log y el numero antes del igual es el mismo, vos poné 1) 

Log8 8= 1


-¿1? Ninguno 
El logaritmo de cualquier base cuyo numero consiguiente es 1, resulta en 0

Log7 1= 0


Ahora bien, estás listo para seguir adelante. 
Pensalo mejor, al fin y al cabo, es algo que haces todos los dias, 
como resolver un rompecabezas, pero al revés, mezclando lo ordenado y
haciendo difícil lo simple. 

Bien vendido, Henry Briggs.



viernes, 11 de diciembre de 2015

El gran acertijo: ¿somos realmente libres?

Si te preguntara si sos libre, creo que la respuesta reflejo que pensarías y dirías seria por supuesto que sí. O al menos, un gran sí. Sí, soy libre. Pero, ¿de qué forma somos libres? En el caso supuesto de que así lo seamos. Para responder a esto, es necesario o al menos de gran ayuda saber que es realmente la libertad. Ahora bien, podría ir directamente a la definición de un diccionario y escribírselas, o ustedes mismos que están leyendo esto podrían hacer (mejor dicho, podrían buscarlo en Internet), pero podemos hacer esto más creativo y trabajar nosotros mismos en esa definición. Libertad es muchas cosas, ¿no? Es casi tan difícil como si te preguntara sobre el amor, o el concepto de la luz. Esto se debe a que los conceptos abstractos o –lo que yo llamo- inrealidades, es decir, las realidades con las que no experimentamos directamente una definición, normalmente son bastos o más complejos, usualmente estos conceptos o realidad como los que les mencione son preguntas triviales cuyas respuestas se asientan en la base de la relatividad. Esto es lo mismo que decir que para definir estas cuestiones todo “depende de…”. Si yo les pregunto qué es la libertad sin brindarles ningún parámetro, posiblemente muchos de ustedes sientan libertad de responder conforme a sus cerebros asimilaron esa pregunta en una primera impresión. Algunos de ustedes podrían responder lo que es basándose en la libertad de acciones en una sociedad, otros podrían hablar sobre la libertad de prensa o pensamiento, y otros podrían hablar sobre la libertad en términos filosóficos. Incluso algunos podrían responder a base a el libre albedrio que yace en nuestro cerebro, en términos psicológicos. Lo mismo sucedería si ustedes en este mismo momento buscan en Google: ¿Somos realmente libres?, obtendrían miles de resultados diferentes. Sin los parámetros surge la infinidad, en algunos casos. Si yo les preguntara ¿qué es el azul?, ustedes podrían responder que es un color, no hacen falta “parámetros” para una pregunta tan simple ¿no? Pero hasta preguntas así, en profundidad, dejando la primera impresión, pueden tener otras respuestas (siendo bastante semiótica). Regresando a los famosos parámetros, lo cierto es que la libertad no existe verdaderamente si tenemos parámetros, porque los parámetros son limites y la palabra limites en sí misma no supone tener familiaridad con la palabra libertad, de hecho, ustedes y yo podríamos decir que son palabras opuestas. Una persona sin límites es una persona libre… ¿no? La otra verdad es que la libertad, ahora bien, en términos psicológicos, es una realidad confusa, al menos para mí. Incluso puede ser aterradora. Hay una interrogante que podemos hacernos: ¿controlamos nuestros cerebros o el nos controla? Bien pueden saber que nuestro cerebro no puede estar plenamente consciente del mundo que nos rodea, es por ello que conocemos lo que llamamos inconsciente; otra cosa que sabemos es que nuestro atareado cerebro se encuentra “en piloto” la mayoría del tiempo, por esa misma característica: nuestro cerebro es una maquina muy ocupada. Nosotros, como cuerpo humano, también somos una maquina muy ocupada. En este momento miles de células están trabajando para mantenerte vivo y no estás siendo consciente de eso, bien lo sabemos –valga la dualidad-. Es así que no somos precisamente los operarios de esta gran máquina, sino que somos la maquina operada. Pensemos objetivamente en una maquina, dentro de una fábrica, manejada por un operario especializado. Por tanto vos y yo en este momento somos la maquina, pero también somos el operario especializado, y a la misma vez, somos la gran fábrica. Trabajamos conscientemente como operarios pero a la misma vez, nuestro cerebro hace un gran trabajo inconsciente para que lleguemos verdaderamente a la acción final. Somos la maquina manejada cuando nuestro cerebro recolecta esa misma información y trabaja “a través” de nosotros, somos su fábrica, su contexto, somos el dispositivo donde el cerebro conecta su cable. Es como el cargador de un celular, en sí mismo no tiene utilidad alguna, solo es y realiza sus funciones cuando está conectado a un celular, y así mismo, conectado a la electricidad. De ahí en más estas analogías pueden ayudarnos (o enredarnos) mejor a comprender la libertad, porque las constantes interrogantes son la mejor forma de conocer la respuesta a un concepto complicado. Libertad, quizás habrás pensado, es “hacer lo que uno quiere”, pero de la misma forma como “somos libres” al irnos de casa e independizarnos, libertad se parece mucho a la posibilidad de elegir entre las opciones que (nosotros) consideramos  como opciones en sí mismas, ya que si tu mama –en caso de que todavía no te hayas ido de casa- te da la opción de elegir entre cenar lasaña o una ensalada, no estás verdaderamente “siendo libre”, ya que no son variables que vos estableciste entre las cuales elegir, sino que fueron opciones impuestas. Libertad seria, entonces, que tu mama te dijera “elegí lo que quieras y lo cocino para vos”. Ahora sí, eso es libertad –y una mama muy complaciente- ¿no?  Pero incluso dentro de esa libertad hay platillos y recetas que quizás no conocerás (comidas asiáticas o platos mexicanos), por lo tanto no estarán dentro de tus mismas variables, ya que tu cerebro las desconoce dentro de “lo que conoce”.  Pero esto se remite a otro hecho aterrador que nos hace seres ignorantes de casi todo (solo sé que no sé nada, ¿cierto?) Entonces podemos decir que la libertad son las opciones que consideramos dentro de nuestro cerebro y nuestra memoria, por lo tanto el único que limita tu libertad, sos vos en si mismo… ¿o no? En realidad esta es una variable indeterminable, para mí, ya que podríamos continuar diciendo que, por ejemplo, si fueras hindú, entonces no podrías pedirle a tu mama que te cocinara una gran vaquillona, porque tus creencias no te lo permiten, aunque así lo quisieras, no es lo “éticamente correcto”, por lo tanto, este último concepto también interfiere en lo que conocemos como ser libres. Quisiera retroceder entonces, al hecho de que la libertad es una construcción limitada por diferentes realidades o conceptos (la ética, tu cerebro, la sociedad, las leyes naturales), pero ¿Cómo? ¿No dijimos que libertad y límites son opuestos? Bueno, sos libre de seguir reflexionando en ello… ¿o no?


domingo, 8 de noviembre de 2015

Crónica/o

Crónica
porque me gusta recordarnos
Crónico
porque eres permanente

aquella noche fresca
de seguro no llovía,
éramos nosotros
los que formábamos la llovizna,
un tenue rocío sobre el sillón,
un producto del roce prohibido
nacido de la tentación.
Un confuso sonido
que se parecía a algo ya desconocido
en la ciudad de madrugada:
silencio.
Sólo uno, solo una, solo dos.
Nos entendíamos
 sin saber bien lo que el otro quería decir y sabiendo
perfectamente el punto exacto
en el que el otro
podía morir en el sillón.
 De repente,
entre la fricción,
entre el silencio,
entre la carne,
entre las señas,
entre la velocidad,
entre el pulso
y el corazón,
de repente,
lo inesperado.
Todo parece cambiar.
De repente ya todo se tranquiliza
y deja el clima pícaro veloz.
Todo se transforma
en una comunión,
un tierno abrazo
que une a uno y una,
que une a dos,
dos torsos que son uno,
dos latidos que se pegan en un mismo corazón.
La piel erizada lo evidenció
Inesperadamente
sentimos lo mismo los dos.
 Éramos uno,
ya no era yo, no eras vos.
Te miré,
después de un beso
igual de desnudo.
Te miré y sonreímos.
Y allí, nos convertimos,
en un abrazo abrasador.
Aquel pasaje
de lo grotesco
a lo inocente
de lo rápido
a lo lento

fue la primera 
y ultima vez 
que sentí

que te sentí
amor



viernes, 30 de octubre de 2015

El testigo mudo


Suerte que no eres mudo. Suerte que aun tengo la dicha de oírte. Suerte que puedo mirarte por sobre toda la gente y todas las cabezas. Apenas te escucho entrar, llegas y algo se modifica. Suerte que no soy sorda. Suerte que aun te alcanzo en silencios mutuos y te pierdo en palabras dirigidas hacia otros. Calma el alma el hecho de pensarte, alcanza para vivir aquí, desde mi soledad, con el solo hecho de saberte existiendo felizmente. No sé para qué, pero para algo alcanza. Mirarte a los ojos sin poder mirarte y entonces mirarte testigo. Como quien mira una escena del crimen, como quien analiza desde lejos un delito, como quien se disfraza de mil formas para encontrar al culpable dentro de una novela de Agatha.
Mirarte es prohibido pero tenerte aún más.
Mirarte y oírte. Verte cada día paseando por mis ojos, a veces te miro, otras te me apareces. Oírte cada día e indiscutiblemente, oírte de fondo u oírte testigo. Me fascina oírte cuando hablas de aquella tu pasión, ahí si, es imposible no escucharte y ya no es castigo. Pagaría fortunas para que me hables de tus pasiones, de tus dos pasiones, de todas tus pasiones. Pagaría aún más para ser testigo cuando triunfes a la par de ellas y te consagres como siempre quisiste y como a menudo temías nunca llegar a hacerlo. Mirarte y escucharte cuando seas lo que antes querías ser de grande. Mirarte de soslayo cada día es observar como dentro tuyo se retuercen tus pasiones y casi sin saberlo ya eres eso que quisieras ser.
Mirarte es que se me acelere el corazón y oírte es recordarte dentro de el.

Vivir cada día conviviendo con vos puede parecer tortura, puede parecer poco, puede parecer nada, después de todo. Pero hay algo que ni vos ni nadie sabe: me alcanza. Me alcanza mirarte. Me alcanza oírte. Me alcanza, desde lejos, muy lejos, cada día, ser testigo. Me alcanza que vivas para saber que vivo.

domingo, 25 de octubre de 2015

Antirealidad #2: Elecciones


Hacemos política todos los días. "Todo es política", decía un profesor de Ética que tenía en la primaria. Lo decía casi gritando. Votes a quien votes estás formando parte del elegir. Y elegir, como todo en la vida, supone perder y ganar algo. Pero también es arriesgarse y saber por seguro que aquello tendrá consecuencias. Votar de verdad es eso, elegir a sabiendas de las consecuencias, pero también teniendo en claro de que es un acto de confianza. Voto de confianza, le llamamos en la vida. Para mi es lo mismo que hacemos en el día de la fecha. No hay que ir ciego a votar, pero indefectiblemente, votamos con ciertas oscuridades que no nos dejan ver, en todos los casos. Por eso, el voto, me parece, a mi humilde entender, el acto civil más arriesgado pero más seguro de todos. Besar el sobre y rezar, así votaba mi abuela. Hoy, hice lo mismo. Y lo demás, será historia.    


Hoy no se voto a cualquiera. Hoy salimos a votar al próximo presidente. Quiero que quede grabado en mi memoria. Fui a elegir a un presidente. Fui a elegir. Me emociona pensar en la libertad política y civil que el hecho de votar nos brinda. Doy por seguro que de no tenerla, en este contexto social, tan turbulento y poco sumiso, habríamos de ser unos guerrilleros que luchan por la libre expresión y doy por seguro (al menos yo) que la gran mayoría se alzaría en voz de diversas formas. Es por eso que el día de hoy celebro el hecho de haber sido parte y que millones lo hayan sido, y que lo sigan siendo.
Esto es historia. Historia por dos, porque en los títulos leo lo siguiente:  

Hay balotaje: Scioli y Macri definirán la Presidencia el 22 de noviembre


No hace falta explicar porque es histórico. Primeramente, jamas hubo un balotaje verdadero para dicho cargo. Y los meses que le seguirán a estos días, serán recordados. Reñidos, con suerte libres de problemáticas y con aun mas suerte, con paz. Me emociona el hecho de que no solo serán recordados en un futuro, ya sea para bien o para mal, sino que me emociona el hecho de formar parte de aquel futuro recuerdo. Si, entiendan a una joven que recién comienza a vivir. Esta joven desea lo siguiente: sea quien sea que gane, que lo haga de la manera justa y humilde. Refuerzo en esta ultima palabra. San Martín solía decir (si mal no recuerdo) que la soberbia era una discapacidad que solía afectar a aquellos que se encuentran de golpe con una gota de poder. 
Educación, trabajo, seguridad y justicia. Nuevamente en San Martín, les recuerdo unas palabras que el compartía: "La biblioteca destinada a la educación universal es mas poderosa que nuestros ejércitos". Y no me queda mas que ampliar que decir que tenia razón. Y debemos saber que tenia razón.  

Les debe sonar a una soñadora. 
Pero me parece que es como decía Lennon.
No soy la única. 




miércoles, 21 de octubre de 2015

Antirealidad #1: El fútbol


El fútbol es hermoso cuando trasciende. Es decir, que es hermoso casi todo el tiempo. En esta pared siempre estuvo este pequeño altar. Siempre. Independientemente del equipo, del tamaño de los posters, lo verdaderamente hermoso acá, es que se puede palpar la pasión a lo largo de los años, la locura vitalicia. En esta foto simplona, creo que puedo escuchar caer los papeles en el viento que deja el fútbol. En la foto no se ve, pero ese banderín viejísimo tiene mucho polvo encima. Y ese póster chiquito de lleva una fecha: 1995. Y sigue ahí, firme, como la pasión, aunque muchos no sigan ahí con el paso del tiempo. Aunque aquel glorioso no haya resistido el impetuoso paso del tiempo. Aún así, eso le importa a la pasión. Nuevos vienen y la reavivan. Y se convierten en nuevos héroes, que sin embargo, jamás reemplazan a aquel arquetipo. Jamás logran que aquel pequeño póster se despegue. Esta pared, pertenece a alguien que hoy en día es relator y próximo periodista deportivo. Lo imagino a aquel alguien de chiquito, comprando el ejemplar de una revista y sacando cuidadosamente el póster. Pegandolo y mirándolo pensante, todas las noches cuando se perdía. Llorando de felicidad cuando se ganaba. "Putean cuando ganan, putean cuando pierden" dice mi abuela cada vez que sus hijos fanáticos miran el partido. Y me parece una argentina forma de demostrar la locura.

Desde la vieja habitación donde aún resiste este maravilloso y sencillo altar, se puede escuchar como uno de sus hijos hace ruido con la cinta, pega los pósteres, y sale corriendo para festejar el golazo en el comedor, al son de los gritos de su papá. Siento que fútbol es eso: en la victoria o en la derrota hay pasión. Y trasciende.
Por los siglos de los siglos. Gol.

lunes, 19 de octubre de 2015

pedirperdón

Pifie, decimos los argentinos, cuando nos mandamos una cagada.
Nos mandamos una cagada, así decimos cuando nos equivocamos. 
Y cuando nos equivocamos, no importa si sos argentino o de aquella parte oriental, cuando nos equivocamos tenemos dos caminos a seguir. Podes continuar equivocándote o cambiar. El boludo que se equivoca solo cambia cuando va de frente y dice: "Si, perdoname. Fui un/una boludo/a". Ese es el único que cambia, según escuche por ahí. Es lo que me impulsa hoy a decirte a vos ("decirte"), perdoname, fui una boluda. Me equivoque. Podría hacerte mil poemas en un lenguaje hermoso y estético, pero no. Podría escribirte cartas de amor románticas, pero pensarías que estoy mintiendo. No voy a recurrir a ese romanticismo al que estoy acostumbrada. Directamente te voy a decir: perdón. Me equivoque. Te hice mal, y eso no esta bien. Pero no te acepto que pienses que todo fue mentira; aunque admito que por una mentira, podes desconfiar de la veracidad de las demás verdades. Pero no. Ademas de decirte perdón, te digo que te amo. Mira que cursi que suena cuando lo tenes que decir "en frente" de todos. Igual, vos nunca lo hiciste, tal como quería yo. Te amo, y te quiero. Me parece mas leal ese te quiero, porque es puro, sincero, efímero y vitalicio. Ahora, te digo una verdad: te sueño todas las noches. Todas. ¿Sabes lo que es soñarte todas las noches? Se sufre al despertar. Siempre sueño lo mismo: te pido este perdón; perdón que también le pido al cielo todas las noches, cuando rezo por vos, antes de acostarme y apenas me levanto. Lo mas lindo de aquellos sueños es que siempre apareces callado, pensante. Pero lo aun mejor, es que me perdonas. Te cuento algo aun mejor: me besas. Después me despierto, eso es lo peor. ¿Ves? Ya me puse cursi y romántica. 
Solo me resta mirarte hasta aquel día de diciembre en el que ya no compartamos tiempo, mirarte sin que te des cuenta, mirarte sin mirarte porque se que estas ahí, pensar en mirarte y no mirarte. Mirarte profundamente cuando estas de espaldas. Solo me resta pensarte apenas me levanto, pensarte el resto de la tarde en la que estas allí, y pensarte el resto de la tarde hasta la noche, como ahora. 
Antes de dormirme, de nuevo vos. Rezar por vos. Pensar en vos.
Y luego, quien sabe cuando, dormirme y concretarte en mis sueños.
Todos los días. Todas las noches. 
Toda la vida.
Desde algún lugar del universo, 

Perdón. 


jueves, 24 de septiembre de 2015

Tan solo


Y es que si supieras lo que acá tengo para darte
no creo y dudo terminantemente que acaso puedas encontrar
algo de lo que hay aquí 
allá afuera
nada de lo que se encuentra dentro
podrás conquistar fuera
Y es que si tan sólo me escucharas 
si siquiera pudieras darme 
una hora o dos
para explicarte de a poco cuanto te amo
si tan solo me dieras días y el sol
para demostrarte en actos este amor
aquí únicamente pertenezco gracias a tu recuerdo
¿sientes algo cuando me ves todos los días?
acaso seré solo yo que volteo ocasionalmente 
a verte
dado que el resto del tiempo
en intervalos, te pienso
te sueño 
intento deshacerte 
deseo tenerte
podría ir hasta tu casa
donde sea que estés
quizá ahora estés allí
en tu habitación
pensante 
en tu sillón 
a la par de tu pasión 
podría ir allí
pero no me llamas
y aún así quisiera ir igual
te llevo un puñado de sueños
te doy la promesa de seguirte a todas partes
de quedarme en cualquier sitio 
de apoyarte en lo imposible
de brindarte lo certero y más allá
de cuidarte en los días de lluvia temporal
y emocional
de sanarte las heridas que yo misma te causé
de aprender de mis errores, amor
de sanarme para poder ser tu verdadero espacio
de accionar la desinteresada meta
de dejarte ser libre pero a mi lado
de no atarse sino volar juntos
de permitirte crecer y alentarte hacia arriba 
de borrar tus penas ocultas
de modificar mis asperezas para ser tuya 
de menguar mis defectos 
de arrepentirme 

Y es que si tan solo me dieras 
una oportunidad
de mostrarte el camino correcto
aquel que esta repleto de esperanzas
aquellas que un día dibujamos en papel
aquel en el que se pueden ver
sueños 
profesiones
triunfos 
desazones 
si tan solo me dejaras demostrarte
que estoy dispuesta a cumplir nuestro camino
por favor no renuncies 
por favor no desistas
¿que no ves que es la oportunidad de tu vida?
no observas lo real 
porque el mundo de afuera te tapo los ojos 
vuelve la mirada hacia atrás
fijate cada momento
fijate cada mirada
fijate cada abrazo
fijate cada beso
fijate cada carta
fijate cada presente
fijate cada acto de amor
fijate cada celebración
fijate cada mensaje 
¿como es posible que renuncies a aquello?
vuelve a estas costas
regresa a este bosque
conquista nuevamente estas tierras
nuestras tierras
solo nuestras, de nadie más

cumplo el sueño de tu regreso
dentro de mis sueños 
recuerda el pasado:
cumplíamos este sueño
dentro de nuestros besos 

martes, 22 de septiembre de 2015

"Villerito europeizado"

Matar al ídolo de un saque, matarlo de a muchos, en parvada, en una muchedumbre desenfrenada que acepta que está perfecto. Defender al ídolo más allá del bien y del mal, el otro extremo. Pero matar al ídolo supone, en una sociedad 2.0, matarlo de a poquito, formar parte de ese saqueo al status, saber que de alguna forma formas parte de esa matanza. Quizá lo matas junto a los demás porque pensas que es preferible antes que defenderlo. O quizá lo defendes porque es el que está en el póster de tu pieza o en el corazón de tu viejo que te inculcó el fútbol real. Quizá no soportamos que Carlos Tévez se compre una casita (y averiguamos la moneda exacta que abonó) que supere el valor que la nuestra porque es el ídolo popular. Por ende, a mi humilde entender, todo ídolo esta dispuesto a morir. Acepta tal reposo en la sociedad y es conocedor que será asesinado cuando menos se lo espere. En el marco del fútbol, matar o dar la vida a Tévez (en el contexto de la fecha) significa, en el primer caso, reprender una conducta antideportiva e incitada por la violencia en donde no ingresa moral alguna sino más bien las reglas del juego que pretenden ser iguales para todas. Si, incluso para el ídolo. Desde la muchedumbre se interpreta, se imagina, encima de su cabeza, una coronita, puesto que el fervor para que se cumpla con su penitencia es mayor: justicia social en el marco de la regla. En segundo lugar, el hecho de defender al ídolo significa nada más y nada menos que besar el póster, que seguir al uno mismo, puesto que la matanza del ídolo se aferra a la multitud. La defensa del ídolo en medio de una multitud enojada no es más que sórdida lealtad. Yo no le creo a Tévez, me dijo. Esa sonrisita compradora, se piensa que se la seguimos creyendo, siguió diciendo. Y pensé, ¿no es que acaso lo quieren matar porque representa ya un modelo imposible de humildad? Puesto que Tévez siempre representó eso, dentro y fuera del fútbol. Quizá Tévez trasladó esa profesional humildad hacia su carrera y sin querer queriendo terminó en el pedestal con más ayuda y gente haciéndole piecito con la mano.
Messi, por su parte, intentó lo mismo pero su prestigio radica más en la grandeza sobre su calidad de futbolista. Lionel era el ídolo idóneo en el póster que se besaba más por deseo de igualar que por orgullo de observar. Aunque él no lo quisiera. Nunca decidió hacerse cargo de aquel rol de ídolo que la gente le otorgó, y eso dió bronca. En el marco social Messi siempre fue el hijo del medio. El genial y brillante hijo del medio que necesitaba equivocarse para no hacerse cargo de aquel talento inhumano, para no poner a los demás hermanos celosos. El dedicado hijo del medio que ganaba con la sonrisa entre amigos europeos y que sufría entre familia argentina porque allí decidía equivocarse. ¿Está condenado al fracaso acá por nuestras tierras por una inconsciente necesidad de fracasar y no llegar finalmente arriba? Y es que, al fin y al cabo, es el hijo del medio.

lunes, 14 de septiembre de 2015

19


"El mundo es una perversa inmensidad hecha ausencia. Uno no está en casi ninguna parte. Sin embargo, en medio de las infinitas desolaciones hay una buena noticia: el amor."

Nunca podrás escribir de la felicidad en momentos así. En momentos en donde el amor parece desaparecer y sentís que sos parte de aquellos seres humanos que no valen la pena, en definitiva, de aquellos que comenten errores, es decir, una simple persona entre tantas. Podrás escribir verdades tajantes cuando estés triste y te sientas solo, aunque estés acompañado. Y es que un amigo muy sabio me dijo que la peor de las soledades es aquella que te hace sentir alguien en su compañía. Creo que por eso es mejor estar solo que mal acompañado, como dice el dicho. Ahora que lo pienso entendemos muchos de estos solo en momentos así. Vas a mirar el mundo con ojos tristes y pensaras verdades tristes, que al fin y al cabo serán verdades. No, mientras ese lapso de tiempo no vas a tener lugar para ver el mundo de forma clara. Vas a ver películas que ya has visto y les darás un nuevo sentido momentáneo que es igual de real que aquel que te hacía feliz. Vas a escuchar canciones que tendrán un significado más pesado, algunos te harán caer y otros te harán pensar que aún no es tarde. Esos momentos en los cuales pensás en que no lo es, son los peores, son lo más arriesgados, son los más engañosos para el corazón. Tengo amigos sabios y otros que no lo son tanto. Pero aprendo de todos, y otros supongo que aprenden de mí. Esos primeros, los sabios, me mantienen viva. Uno de ellos me dijo que todos son posibles enemigos y traidores. Esa es la mala noticia: estamos expuestos al dolor por parte de quienes queremos. Y es difícil entender que aquellos que nos hieren también nos aman, a pesar de eso. Y como hoy me siento así, en aires de no darse por vencido ni aún vencido (otro refrán), estoy a la defensiva de mi misma. El mundo te romperá el corazón de mil maneras diferentes, dice una película que vimos juntos. Y aceptamos el amor que creemos merecer, dice otra que vi antes de conocerte. 

Hace poco empecé a crecer. Uno simplemente lo sabe, lo siente. Les anuncio la verdadera mala noticia, la vida es una de cal y una arena. Pero en medio de tanta adversidad dentro del universo, hay una buena noticia. Sí, aunque no quieras verlo, aunque lo niegues, aunque te duela, aunque te lastime, esa buena noticia, es el amor. Y lo digo apretándome los dientes.

martes, 8 de septiembre de 2015

Fue


Estar enfermo de amor es muy parecido a estar enfermo de cualquier otra anomalía en cualquier tipo de zona del cuerpo. Sólo que en esta ocasión, lo que duele es más el alma, o ese famoso corazón - me decía. Me preguntás porqué, porque es que el amor cuando duele es parecido a cualquier otra enfermedad, y yo te digo que es por muchas razones. En primer lugar, habrá días en los cuales te vas a sentir devastado, vas a pensar que ese dolor durara para siempre y te va a terminar matando. Sí, así, dramáticamente, a lo Shakespeare, trágico. Pero sin embargo, habrá otros en los que sentirás que te has curado, aunque sea un poco. Tendrás fuerzas para poner tu corazón en otras causas e intentaras en contra de tu fuerza de voluntad, quitar tu pensamiento de aquel dolor que parece irse de a pedazos. Pero sigue estando allí. Lo siguiente es muy similar a cualquier enfermedad terminal: luego de aquellos días en donde tienes fuerzas sobrenaturales, tendrás recaídas. Volverás a aquellos primeros días en los cuales sentías la fuerza de aquel dolor, y comenzarás a sentir nuevamente ese frío en tu pecho, que muchas veces se traduce como soledad. Tendrás miedo al olvido. No de tu parte. Tendrás miedo al futuro. No sabrás si será tan bueno como aquel pasado. Tendrás lágrimas. Algunas veces deberás secartelas por tu cuenta: serán las peores noches. Tendrás mucha tristeza en tu corazón. Quizá nunca se quite por completo. Deberás escuchar muchas palabras de aliento, y aún cuando vengan de parte de aquellos que desean ayudarte, no lo tomarás de esa forma y querrás soledad. Una contrariedad absoluta. Con suerte vendrán días mejores. Y es que como dice aquel viejo escritor, todos deberíamos morir de amor, aunque sea una vez. 


Se produce un silencio.
Ella mira hacia la luna.

Sí, habrá una pequeña muerte dentro de tí. 
Pero, sin embargo, nunca olvides, que amar todo lo cura. 

domingo, 12 de julio de 2015

La mentalidad empresarial


Una desinformada visión nacida en los pensamientos sentada en un pelotero infantil sin globos y quizá consecuencia de frecuentar restós que se presumen de alta gama ($) y ofrecen aderezos de segunda mano

La mentalidad empresarial consiste en un conjunto de actitudes y aptitudes que permiten desarrollar las condiciones necesarias para concretar una visión. Sin embargo, es un escaso recurso empleado, aunque sea el más importante. Ofrecer un servicio debería ser ofrecer lo mejor que hay para ofrecer, y aún más. La mentalidad de la creatividad, sin embargo, poco prospera dentro de ámbitos que no la saben apreciar, pero en pocos ejes se maximiza como debería. ¿Tu servicio se elige porque vos haces que se lo elija o porque es la opción más viable? Quizá la competencia no te asusta o quizá no la tenes, quizá nadie ni siquiera llega a ser un servicio aceptado como el tuyo. ¿Como modificar el foco desde el cual proyectas tu servicio si tu público elector, tus clientes, solo lo proyectan desde un servicio opcional y no excepcional? Igualmente, el empresario se escuda en la idea de que si su público no lo abandona es porque hace bien las cosas. Pero el consumidor también debe hacer mea culpa en sus cuestiones, o no. ¿Que hace un consumidor, presunto exigente, cuando se encuentra con una escasez de servicios que siquiera cumplan con condiciones regulares? Solamente se queja. Lo poco que conoce a su sector consumidor un empresario lo lleva a la ruina o lo lleva a tomar un camino sin conocerlo. Y se aferra a ese público que consigue, y seguramente lo consigue porque el consumidor necesita el servicio, dentro de sus remotas posibilidades. La mentalidad estancada y la falta de paulatinos cambios que hagan la diferencia entre los diferentes aspectos del servicio hacen que el servicio se mantenga en eso que eligió. Si bien la mentalidad toyotista y el producir un buen producto a la menor inversión, es una estrategia benefactora y es algo necesario para que el empresario no caduque, los ingresos están para invertir en eso que no tuviste a la hora de vender tu servicio y que te podría haber conseguido mejores ingresos. La inversión nunca es mala si puede prosperar en nuevos capitales. Invertir de nuevo. Siempre hay algo por modificar pero hace falta tener los cabales. Invertir en lo necesario porque de lo contrario habrá una pared muy grande llamada aumentar el precio del servicio y así apuntar hacia otros sectores sociales marcados por sus ingresos, aún dentro de sus necesidades. No escatimar pero tampoco derroche a lo bobo. Simples modificaciones que hacen diferencias enormes. El servicio y la presentación lo es todo, y si tenes la posibilidad de invertir en tu empresa, tu servicio, hacelo. Hacelo porque te están comprando eso que vos vendes, sin eso no sos nada. La mentalidad empresarial es riesgosa porque esta llena de disyuntivas y llena de decisiones. Pero observa detalladamente a eso que ofreces: restaurante, comercio, pelotero, jardín de infantes. ¿Podes hacerlo mejor, afectando positivamente tu servicio y la respuesta a el, sin que te afecte como empresa? ¿Sí? ¿Cómo? Esa última pregunta es lo que hace que la mentalidad empresarial sea tan compleja de concretar: no sólo se trata de números, se trata de creatividad y proyección. Y de saber observar e invertir. ¿Cómo? Preguntatelo una y otra vez. No todos los empresarios independientes son emprendedores y mucho menos tienen mentalidad de empresario. Esa mentalidad se forma con el ejercicio, se practica y fortalece cuando se desarrolla en equipo y uno es capaz de aprender, estar abierto a las mil y un posibilidades y observar, principalmente, observar siempre tu servicio y en igual medida el de los demás, porque al fin y al cabo no sos el único que lo brinda. En empresas regionales de pequeñas ciudades quizá nunca llega a florecer dicha mentalidad porque el sector consumidor ya se adecuo a lo ofrecido por aquella predilección de servicio: podes hacerlos cambiar. Y si no podes, intentalo de nuevo pero con otro sector consumidor, aprovecha las posibilidades y tomalas. La mentalidad empresarial es tan riesgosa, que podría llevarte al éxito.

viernes, 10 de julio de 2015

Rubia


                                                          Rubia...
La noche de ayer, ¿que frío no? 
Igual hablo del clima, no de tus besos
que besos mezquinos que das, rubia 
igual sos suavecita
del corazón
la piel de la cara también la tenes así
parece de porcelana
porque sos una muñeca, rubia
¿porque me hablabas de bailar?
a mi me gusta pero más con los muchachos
con vos, me da vergüenza ¿sabes?
igual, me gustan los cuartetos que bailamos

sabés bailar, rubia
lastima que hace tanto que no nos veíamos
igual, vos y yo sabemos
no estábamos así como se dice
"destinados"
vos por tu lado, yo por el mio
pero juntos eramos fuego: admitilo

pero el fuego quema, rubia linda

aunque tus manos chiquitas en las mías
cuando bailábamos de noche
en medio de la gente, el polvo, las luces
esas manos no quemaban

a veces tanta pasión no llega a ser dulce
hasta tantas veces suele ser violenta
pero vos y yo no podíamos
negro o blanco
nunca gris
y cuando no eramos fuego
en los silencios o cuando me hablabas
de cosas que (perdón) no me importaban 
ahí si que nos peleábamos
aunque sea para ser fuego
para ser frenéticos
si nos quedábamos quietos
nos moríamos de aburrimiento 
vos y yo no somos igualitos, rubia
ni siquiera eramos distintos

eramos, solamente en algunos momentos
si parábamos los besos para hablar
o dejábamos de bailar
ahí si que se iba el fuego
vos y yo sabíamos, rubia:

peleábamos para no dejarnos

pero qué lindo era el fuego
eras el fuego
eramos fuego,
rubia







sábado, 30 de mayo de 2015

La Romana

Me gustaba estar con la Romana. A mí me gustaba y aún pasados los meses, los años, seguiría gustándome estar con ella. Aunque fuera una calamidad estar junto a esos ojos rojos de envida, secos de sinceridad, y muertos de romanticismo. Aunque la Romana (como yo le decía a ella) fuera de mis peores pasados. Este fetiche mío de estar con la gente que hace mal. Después de dejar de estar a su lado, me di cuenta que quizá me gustaba estar triste y luego correr a sus brazos blancos, a esa piel dura, semiamarga, y en antítesis, suave, reconfortante. Con ella era una eterna reconciliación de peleas de madrugada. Quizá me gustaba vivir de reconciliación, llorar, correr a la Romana, irme de nuevo, que me busque, buscarla, saber que era como era y saber que ella me adoraba por siempre perdonarla, y yo sentirme bien por hacerlo. Yo vivo deseándola por algo que no tengo definido, quizá porque me acostumbre a su normal personalidad, aun siendo yo un empedernido buscador de personas extrañas y con mucho porte personal, personas fuera de lo común: la Romana era una chica normal. De esas que tie
ne amigas, que ve películas taquilleras románticas, que sale de noche, que adora la fiesta, que escucha música electrónica, que sigue modas, que es la clásica arpía que habla mal de todas. Y no sé porque me enamore de ella, siendo tan normal. Conectaba con ella solo cuando me hablaba de su madre. De esa madre que se le había ido lejos, de esa madre-recuerdo de su infancia, de esa madre fallecida hace seis años. Solo ahí la veía diferente a las chicas modernas, y solo ahí me gustaba mucho. Quizá al ser tan normal me apetecía el buscar en ella algo sobrenatural, en mi afán de pensar (hasta el día de hoy) que hasta en las almas más simples y superficiales tiene que haber algo más. Me gustaría hoy volver a ella solo por un día, unas horas, estar con ella y volver a sentir que puede existir algo más dentro suyo, que no ha descubierto, y sentir que al segundo vamos a discutir, y gritarnos, y pelearnos, y yo sentir que la Romana es lo peor que me paso, y que la Romana me consuele y yo en sus brazos sentirme bien porque de nuevo voy a perdonarla, y ella prometerme el mundo aunque no pueda ni construirse uno propio: reconciliarme con ella una y otra vez. Apasionadamente. 


viernes, 29 de mayo de 2015

Ser vegetariano en Argentina. Uf.


Ser vegetariano. Uf. No solamente es cuestión de no comerse un bife o mandarse una milanesa de vez en cuando. Trae varias cuestiones. Tenés ahí, dentro de las cuestiones que integran "lo social", a esos que te atacan. Te preguntan, pero te atacan. Entre los más conocidos están esos que te dicen, solemnemente, "Pero sabías que aunque no los comas vos, se los comen igual?". "Se los comen", me causa gracia porque simula una especie de afirmación del canibalismo, el "comerse" a alguien, y esa violencia con la que te lo dicen "SABÍAS?" y esa carita de ojos saltones, con una mezcla de altanería. Después están los que te atacan el vegetarianismo del alma y te preguntan con rudeza, en busca de falacias, el famoso y por qué. Vos das tus explicaciones (a veces ante un publico que te escucha atento, solamente para después decirte "yo no podría vivir sin comerme un lomito de cuando en cuando") y a veces (solo a veces, muy pocas) te escuchan verdaderamente y te dicen algo que te hace sentir que no sos un hippie rebelde que está en contra de la industrialización animal y que se mata de hambre comiendo verduritas al horno. El resto de la gente ni te escucha, o ni te pregunta, solamente se mofa del vegetariano o el vegano, y más, si estás en un asado de Domingo, o de corte de semanita, o de cumpleaños. Ahí, ser vegetariano es como ser un militante de la campora en la tribuna de Lanata. El asado para el vegetariano es un ritual necesario. Perdón, para el vegetariano o vegano argento, ese que sufre de todos lados. Es un ritual hermoso, que de pronto o se transforma en una conferencia de prensa para vos, o en algún que otro comentario como los anteriormente mencionados.

Remarco: el vegetariano argentino sufre de todos lados. Sufre desde la sociedad que no está preparada para encontrarse y tratarlo, desde una sociedad que lo juzga, o que directamente ni lo registra, de la misma forma que el país, no lo registra. El país Argentino como Estado no está preparado para el vegetariano en todas sus formas, al menos, no en una forma económicamente viable y de manera simple, sencilla. No están preparados los establecimientos (supermercados, rotiserias, restaurantes) que brindan un bien, y un servicio para el vegetarianismo; o, generalizando, no están preparados para la alimentación alternativa, sea o no, una elección. El vegetarianismo/veganismo, en Argentina, es en algunos casos es una moda, y en otros, una elección de vida. Y el país no está preparado para eso. He escuchado a muchos: "Para ser vegano hay que tener plata". Y sí. Es una realidad. La comida orgánica, vegana, o vegetariana, es una barbaridad en precios. Si es que en algún golpe de suerte la encontrás. Quizá el vegetariano no lo sufre así, pero también le duele a veces. Aunque la producción de productos que se adhieren a estas alimentaciones está en alza, desde 2014, lo cierto es que por parte de las empresas que brindan estos productos al mercado, marcan unos precios tremendos. Cuando algo es difícil de encontrar: encontrarlo, tiene un precio. Porque el vegano, si puede, lo compra: es alimentarse, no comprarse el nuevo iPhone. En muchos planos la Argentina no está lista para nosotros. Quizá con un poco de esfuerzo en un futuro lo esté; lejos de ser un sueño, debería ser una promesa.

lunes, 18 de mayo de 2015

Un gran zapato llamado Tinelli



Tinelli cuando llega pisa fuerte. Pero para el canal del solcito, la llegada del periodista estrella de las noches argentinas es solo la frutillita del postre. Un postre que viene ofreciendo a sus seguidores y a todos aquellos dispuestos a probarlo, y sentir el gusto de El Trece. Por supuesto: hay otros postres en la carta de la televisión argentina. Pero dejando aparte, por ahora, toda analogía, antes de establecer porque El Trece y porqué Tinelli y el porqué de toda realidad televisiva, hay que establecer que una realidad televisiva, a mi pensar, puede variar según el modelo social e ideológico que sigue una familia determinada que mira televisión. A menudo se escuchan las diferentes preferencias sobre diferentes formatos de canales de aire diferentes: una familia que mira diariamente una ficción de El Trece y una familia que mira diariamente una ficción de Telefe, tienen realidades televisivas diferentes. Pero fuera de toda subjetividad que esconde cierto sentido de “ser de tal o cual bando”, hay algo que nunca miente: el escandaloso rating. Me refiero a él, ese pobre indicador que mide el índice de audiencia en los hogares, como “escandaloso”, porque dentro de él se esconde el debate: La cantidad de rating no hace a la calidad del programa o la emisora. Puede ser. Pero los números no mienten. Y en el mundo de los medios, la cifra indica éxito y ese éxito se traduce como calidad. Es decir, ¿Por qué se consumiría algo que no tiene calidad? Resumamos criollamente a la calidad como si el programa o formato es bueno o es malo. Así de sencillo. Paralelamente se puede responder y refutar la pregunta anterior así: Porque vende. Porque la masa lo consume, porque es lo que todos quieren ver, y por ende (¿Preceptos sociales?), tienen que ver. Ha sido, hasta ahora, el año de El Trece. Porque vende. Vende y lo compran. Y eso, es el éxito de la emisora. Incluso jugando cartas similares y curiosamente (si lo ve muy a profundo) parecidas a las de, por ejemplo, Telefe. El truco de emitir esas olvidadas novelas extranjeras que fueron furor en sus respectivos países. Si bien tiene muchos precursores, en el último año fue el caso de Telefe, con Avenida Brasil, que causo un fenómeno quizá mayor que en el mismo Brasil. Y vendió. Algunas emisoras la pegan bien, otras no: casi todos los canales o emisores nos ofrecen alguna que otra ficción extranjera. El truco está saber qué formato poner en la tele, que formato ofrecer, y estudiar minuciosamente porqué debería de tener éxito en la Argentina, porqué habría de vender bien. Es el caso del último año con El Trece, que si bien, quizás no muchos recordaran, se anticipaba la inclusión de la ficción Las Mil y una Noches, en la clausura de Showmatch del 2014: “Tengo una novela turca que…” y, sin terminar la frase, esa carita picara digna del chueco Suar, y digna de alguien que sabía que iba a vender bien. El Trece la viene pegando hace rato. Y la viene peleando hacer rato con la emisora enemiga. 
Hace rato también que Telefe no la pega tanto, así como recordamos todos en Graduadosese fenómeno televisivo que sorprendió mas de una vez. Ojo, que también Telefe ofrece esas novelas novelosas y melodramáticas, y sigue apostando a la ficción brasileña e incluso ficciones de formato internacional, para horarios de mediatarde, mientras que en el primetime, opta por la clásica ficción argenta, que muchos dicen, es el intento fallido de Ortega de recrear el presuntuoso éxito de la tira Graduados. El Trece, por su parte, agrega formatos de entretenimiento para la tarde y mediatarde, en contrapunto de las ficciones del canal de las pelotas. Y en el primetime le va dando forma a un diamante en bruto: Esperanza Mía, que con esperanza, puede llegar a ser una joyita más de Pol-ka.Con la idola teen Lali Esposito a la cabeza: casi tan infalible como si pusieran a Violetta en Viudas e Hijos del Rock and Roll. Pero no, no es lo mismo, porque los formatos son distintos: uno vende, el otro, no (según los números, claro). Si al carisma (y cuasi éxito de tira teen) de Esperanza Mía, le sumamos el éxito popular y casi fanático de Las Mil y una Noches, tenemos una emisora que vende bien al publico. Una emisora con rating. Y ahí es donde aparece Tinelli: TV Basura le dicen algunos. Otros, dicen que es un genio. Digan lo que digan, Showmatch vende. Pero no, no solo Showmatch: Tinelli, vende. No es casual que a menudo en vez del nombre del programa se diga el apellido del periodista. Showmatch es, "en lunfardo", Tinelli. Y eso, habla indirectamente muy bien de la imagen televisiva que genera. Tinelli llega solo para imponer una vez más la racha que viene pegando El Trece. Mientras, Telefe busca casi desesperadamente adquirir nuevos formatos interesantes para la audiencia, ya que últimamente solo atrae a un sector de la misma, y mediante programas muy específicos a nivel espectador, como Master Chef. Lo cierto es que la TV que entretiene, los programas de ficción y sus relativos formatos que se escapan de la TV informativa (ese, otro tema) pertenece, hoy día, al El Trece.
Telefe necesita urgente un programa populero. Mientras, El Trece tiene para guardar y archivar. Y Gran Hermano es ese fantasma que Endemol dejó por ahí.

jueves, 14 de mayo de 2015

Grito. Abrazo. Pecho.


Me gusta el fútbol cuando los veo a todos ustedes. 
Me gusta cuando veo cuánto les gusta. 
Admiro de verlos (admirar de observarlos cautelosamente) cuando sienten. 
Me resulta más que interesante ese deporte costumbrista, 
ese deporte que deja de lado la cultura élite y se reposa en la popularidad, 
en el clero, en el puro sentimiento sensacional. 
A veces te miro gritando y saltando y siento que te vas a morir de pasión, 
pero me doy la vuelta y ya estás sufriendo otra derrota. 
Y el ciclo comienza de nuevo.
Me gusta cuando te veo irte con tus pares vestidos igual que vos.
Suspenso. Gol. Grito. Abrazo. Pecho.
Llanto, pelea, escándalo, violencia.
Pocas cosas si las hay provocan el amor y la guerra.
Pasión, devoción, locura le dicen algunos.
Y a cualquiera que disfrute de observar la belleza de la locura 
humana también disfruta de verlos viviendo el fútbol. 
Hablo de cualquiera, hombre o mujer que le suceda. 
Personalmente a mi no me sucede; quizá solo en tiempos de 
sensacionalismo emocional y nacionalismo generado por las Copas Mundiales.
Pero personalmente, si me sucede que adoro verlos en ese estado.
Del llanto a la felicidad imparable. 
Esos vaivenes propios del juego,
esa rivalidad propia de la competencia,
ese amor propio de la pasión.
Ponerse la camiseta le llaman.
Pocas cosas generan sentimientos tan violentos 
y a la vez tan hermosos.

Suspenso. Gol. Grito. Abrazo. Pecho.
Corazón.