lunes, 18 de mayo de 2015

Un gran zapato llamado Tinelli



Tinelli cuando llega pisa fuerte. Pero para el canal del solcito, la llegada del periodista estrella de las noches argentinas es solo la frutillita del postre. Un postre que viene ofreciendo a sus seguidores y a todos aquellos dispuestos a probarlo, y sentir el gusto de El Trece. Por supuesto: hay otros postres en la carta de la televisión argentina. Pero dejando aparte, por ahora, toda analogía, antes de establecer porque El Trece y porqué Tinelli y el porqué de toda realidad televisiva, hay que establecer que una realidad televisiva, a mi pensar, puede variar según el modelo social e ideológico que sigue una familia determinada que mira televisión. A menudo se escuchan las diferentes preferencias sobre diferentes formatos de canales de aire diferentes: una familia que mira diariamente una ficción de El Trece y una familia que mira diariamente una ficción de Telefe, tienen realidades televisivas diferentes. Pero fuera de toda subjetividad que esconde cierto sentido de “ser de tal o cual bando”, hay algo que nunca miente: el escandaloso rating. Me refiero a él, ese pobre indicador que mide el índice de audiencia en los hogares, como “escandaloso”, porque dentro de él se esconde el debate: La cantidad de rating no hace a la calidad del programa o la emisora. Puede ser. Pero los números no mienten. Y en el mundo de los medios, la cifra indica éxito y ese éxito se traduce como calidad. Es decir, ¿Por qué se consumiría algo que no tiene calidad? Resumamos criollamente a la calidad como si el programa o formato es bueno o es malo. Así de sencillo. Paralelamente se puede responder y refutar la pregunta anterior así: Porque vende. Porque la masa lo consume, porque es lo que todos quieren ver, y por ende (¿Preceptos sociales?), tienen que ver. Ha sido, hasta ahora, el año de El Trece. Porque vende. Vende y lo compran. Y eso, es el éxito de la emisora. Incluso jugando cartas similares y curiosamente (si lo ve muy a profundo) parecidas a las de, por ejemplo, Telefe. El truco de emitir esas olvidadas novelas extranjeras que fueron furor en sus respectivos países. Si bien tiene muchos precursores, en el último año fue el caso de Telefe, con Avenida Brasil, que causo un fenómeno quizá mayor que en el mismo Brasil. Y vendió. Algunas emisoras la pegan bien, otras no: casi todos los canales o emisores nos ofrecen alguna que otra ficción extranjera. El truco está saber qué formato poner en la tele, que formato ofrecer, y estudiar minuciosamente porqué debería de tener éxito en la Argentina, porqué habría de vender bien. Es el caso del último año con El Trece, que si bien, quizás no muchos recordaran, se anticipaba la inclusión de la ficción Las Mil y una Noches, en la clausura de Showmatch del 2014: “Tengo una novela turca que…” y, sin terminar la frase, esa carita picara digna del chueco Suar, y digna de alguien que sabía que iba a vender bien. El Trece la viene pegando hace rato. Y la viene peleando hacer rato con la emisora enemiga. 
Hace rato también que Telefe no la pega tanto, así como recordamos todos en Graduadosese fenómeno televisivo que sorprendió mas de una vez. Ojo, que también Telefe ofrece esas novelas novelosas y melodramáticas, y sigue apostando a la ficción brasileña e incluso ficciones de formato internacional, para horarios de mediatarde, mientras que en el primetime, opta por la clásica ficción argenta, que muchos dicen, es el intento fallido de Ortega de recrear el presuntuoso éxito de la tira Graduados. El Trece, por su parte, agrega formatos de entretenimiento para la tarde y mediatarde, en contrapunto de las ficciones del canal de las pelotas. Y en el primetime le va dando forma a un diamante en bruto: Esperanza Mía, que con esperanza, puede llegar a ser una joyita más de Pol-ka.Con la idola teen Lali Esposito a la cabeza: casi tan infalible como si pusieran a Violetta en Viudas e Hijos del Rock and Roll. Pero no, no es lo mismo, porque los formatos son distintos: uno vende, el otro, no (según los números, claro). Si al carisma (y cuasi éxito de tira teen) de Esperanza Mía, le sumamos el éxito popular y casi fanático de Las Mil y una Noches, tenemos una emisora que vende bien al publico. Una emisora con rating. Y ahí es donde aparece Tinelli: TV Basura le dicen algunos. Otros, dicen que es un genio. Digan lo que digan, Showmatch vende. Pero no, no solo Showmatch: Tinelli, vende. No es casual que a menudo en vez del nombre del programa se diga el apellido del periodista. Showmatch es, "en lunfardo", Tinelli. Y eso, habla indirectamente muy bien de la imagen televisiva que genera. Tinelli llega solo para imponer una vez más la racha que viene pegando El Trece. Mientras, Telefe busca casi desesperadamente adquirir nuevos formatos interesantes para la audiencia, ya que últimamente solo atrae a un sector de la misma, y mediante programas muy específicos a nivel espectador, como Master Chef. Lo cierto es que la TV que entretiene, los programas de ficción y sus relativos formatos que se escapan de la TV informativa (ese, otro tema) pertenece, hoy día, al El Trece.
Telefe necesita urgente un programa populero. Mientras, El Trece tiene para guardar y archivar. Y Gran Hermano es ese fantasma que Endemol dejó por ahí.

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