Si te preguntara
si sos libre, creo que la respuesta reflejo que pensarías y dirías seria por
supuesto que sí. O al menos, un gran sí. Sí, soy libre. Pero, ¿de qué forma somos libres? En el caso supuesto
de que así lo seamos. Para responder a esto, es necesario o al menos de gran
ayuda saber que es realmente la libertad. Ahora bien, podría ir directamente a
la definición de un diccionario y escribírselas, o ustedes mismos que están
leyendo esto podrían hacer (mejor dicho, podrían buscarlo en Internet), pero
podemos hacer esto más creativo y trabajar nosotros mismos en esa definición.
Libertad es muchas cosas, ¿no? Es casi tan difícil como si te preguntara sobre
el amor, o el concepto de la luz. Esto se debe a que los conceptos abstractos o
–lo que yo llamo- inrealidades, es decir, las
realidades con las que no experimentamos directamente una definición,
normalmente son bastos o más complejos, usualmente estos conceptos o realidad
como los que les mencione son preguntas triviales cuyas respuestas se asientan
en la base de la relatividad. Esto es
lo mismo que decir que para definir estas cuestiones todo “depende de…”. Si yo
les pregunto qué es la libertad sin brindarles ningún parámetro, posiblemente muchos de ustedes sientan libertad de
responder conforme a sus cerebros asimilaron esa pregunta en una primera
impresión. Algunos de ustedes podrían responder lo que es basándose en la
libertad de acciones en una sociedad, otros podrían hablar sobre la libertad de
prensa o pensamiento, y otros podrían hablar sobre la libertad en términos
filosóficos. Incluso algunos podrían responder a base a el libre albedrio que
yace en nuestro cerebro, en términos psicológicos. Lo mismo sucedería si
ustedes en este mismo momento buscan en Google: ¿Somos realmente libres?,
obtendrían miles de resultados diferentes. Sin los parámetros surge la
infinidad, en algunos casos. Si yo les preguntara ¿qué es el azul?, ustedes podrían responder que es un color, no
hacen falta “parámetros” para una pregunta tan simple ¿no? Pero hasta preguntas
así, en profundidad, dejando la primera impresión, pueden tener otras
respuestas (siendo bastante semiótica). Regresando a los famosos parámetros, lo cierto es que la libertad
no existe verdaderamente si tenemos parámetros, porque los parámetros son limites y la palabra limites en sí misma no
supone tener familiaridad con la palabra libertad, de hecho, ustedes y yo
podríamos decir que son palabras opuestas. Una persona sin límites es una
persona libre… ¿no? La otra verdad es que la libertad, ahora bien, en términos
psicológicos, es una realidad confusa, al menos para mí. Incluso puede ser
aterradora. Hay una interrogante que podemos hacernos: ¿controlamos nuestros cerebros o el nos controla? Bien pueden saber
que nuestro cerebro no puede estar plenamente consciente del mundo que nos
rodea, es por ello que conocemos lo que llamamos inconsciente; otra cosa que sabemos es que nuestro atareado cerebro
se encuentra “en piloto” la mayoría
del tiempo, por esa misma característica: nuestro cerebro es una maquina muy
ocupada. Nosotros, como cuerpo humano, también somos una maquina muy ocupada.
En este momento miles de células están trabajando para mantenerte vivo y no estás
siendo consciente de eso, bien lo sabemos –valga la dualidad-. Es así que no
somos precisamente los operarios de esta gran máquina, sino que somos la
maquina operada. Pensemos objetivamente en una maquina, dentro de una fábrica,
manejada por un operario especializado. Por tanto vos y yo en este momento
somos la maquina, pero también somos el operario especializado, y a la misma
vez, somos la gran fábrica. Trabajamos conscientemente como operarios pero a la
misma vez, nuestro cerebro hace un gran trabajo inconsciente para que lleguemos
verdaderamente a la acción final. Somos la maquina manejada cuando nuestro
cerebro recolecta esa misma información y trabaja “a través” de nosotros, somos
su fábrica, su contexto, somos el dispositivo donde el cerebro conecta su
cable. Es como el cargador de un celular, en sí mismo no tiene utilidad alguna,
solo es y realiza sus funciones cuando está conectado a un celular, y así
mismo, conectado a la electricidad. De ahí en más estas analogías pueden
ayudarnos (o enredarnos) mejor a comprender la libertad, porque las constantes interrogantes son la mejor
forma de conocer la respuesta a un concepto complicado. Libertad, quizás habrás
pensado, es “hacer lo que uno quiere”,
pero de la misma forma como “somos
libres” al irnos de casa e independizarnos, libertad se parece mucho a la posibilidad de elegir entre las opciones
que (nosotros) consideramos como
opciones en sí mismas, ya que si tu mama –en caso de que todavía no te
hayas ido de casa- te da la opción
de elegir entre cenar lasaña o una ensalada, no estás verdaderamente “siendo libre”, ya que no son variables
que vos estableciste entre las cuales
elegir, sino que fueron opciones
impuestas. Libertad seria, entonces, que tu mama te dijera “elegí lo que
quieras y lo cocino para vos”. Ahora sí, eso es libertad –y una mama muy
complaciente- ¿no? Pero incluso dentro
de esa libertad hay platillos y recetas que quizás no conocerás (comidas
asiáticas o platos mexicanos), por lo tanto no estarán dentro de tus mismas
variables, ya que tu cerebro las desconoce dentro de “lo que conoce”. Pero esto se remite a otro hecho aterrador que
nos hace seres ignorantes de casi todo (solo
sé que no sé nada, ¿cierto?) Entonces podemos decir que la libertad son las
opciones que consideramos dentro de nuestro cerebro y nuestra memoria, por lo
tanto el único que limita tu libertad, sos vos en si mismo… ¿o no? En realidad
esta es una variable indeterminable, para mí, ya que podríamos continuar
diciendo que, por ejemplo, si fueras hindú, entonces no podrías pedirle a tu
mama que te cocinara una gran vaquillona, porque tus creencias no te lo
permiten, aunque así lo quisieras, no es lo “éticamente correcto”, por lo
tanto, este último concepto también interfiere en lo que conocemos como ser
libres. Quisiera retroceder entonces, al hecho de que la libertad es una
construcción limitada por diferentes realidades o conceptos (la ética, tu
cerebro, la sociedad, las leyes naturales), pero ¿Cómo? ¿No dijimos que
libertad y límites son opuestos? Bueno, sos libre de seguir reflexionando en
ello… ¿o no?
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