viernes, 11 de diciembre de 2015

El gran acertijo: ¿somos realmente libres?

Si te preguntara si sos libre, creo que la respuesta reflejo que pensarías y dirías seria por supuesto que sí. O al menos, un gran sí. Sí, soy libre. Pero, ¿de qué forma somos libres? En el caso supuesto de que así lo seamos. Para responder a esto, es necesario o al menos de gran ayuda saber que es realmente la libertad. Ahora bien, podría ir directamente a la definición de un diccionario y escribírselas, o ustedes mismos que están leyendo esto podrían hacer (mejor dicho, podrían buscarlo en Internet), pero podemos hacer esto más creativo y trabajar nosotros mismos en esa definición. Libertad es muchas cosas, ¿no? Es casi tan difícil como si te preguntara sobre el amor, o el concepto de la luz. Esto se debe a que los conceptos abstractos o –lo que yo llamo- inrealidades, es decir, las realidades con las que no experimentamos directamente una definición, normalmente son bastos o más complejos, usualmente estos conceptos o realidad como los que les mencione son preguntas triviales cuyas respuestas se asientan en la base de la relatividad. Esto es lo mismo que decir que para definir estas cuestiones todo “depende de…”. Si yo les pregunto qué es la libertad sin brindarles ningún parámetro, posiblemente muchos de ustedes sientan libertad de responder conforme a sus cerebros asimilaron esa pregunta en una primera impresión. Algunos de ustedes podrían responder lo que es basándose en la libertad de acciones en una sociedad, otros podrían hablar sobre la libertad de prensa o pensamiento, y otros podrían hablar sobre la libertad en términos filosóficos. Incluso algunos podrían responder a base a el libre albedrio que yace en nuestro cerebro, en términos psicológicos. Lo mismo sucedería si ustedes en este mismo momento buscan en Google: ¿Somos realmente libres?, obtendrían miles de resultados diferentes. Sin los parámetros surge la infinidad, en algunos casos. Si yo les preguntara ¿qué es el azul?, ustedes podrían responder que es un color, no hacen falta “parámetros” para una pregunta tan simple ¿no? Pero hasta preguntas así, en profundidad, dejando la primera impresión, pueden tener otras respuestas (siendo bastante semiótica). Regresando a los famosos parámetros, lo cierto es que la libertad no existe verdaderamente si tenemos parámetros, porque los parámetros son limites y la palabra limites en sí misma no supone tener familiaridad con la palabra libertad, de hecho, ustedes y yo podríamos decir que son palabras opuestas. Una persona sin límites es una persona libre… ¿no? La otra verdad es que la libertad, ahora bien, en términos psicológicos, es una realidad confusa, al menos para mí. Incluso puede ser aterradora. Hay una interrogante que podemos hacernos: ¿controlamos nuestros cerebros o el nos controla? Bien pueden saber que nuestro cerebro no puede estar plenamente consciente del mundo que nos rodea, es por ello que conocemos lo que llamamos inconsciente; otra cosa que sabemos es que nuestro atareado cerebro se encuentra “en piloto” la mayoría del tiempo, por esa misma característica: nuestro cerebro es una maquina muy ocupada. Nosotros, como cuerpo humano, también somos una maquina muy ocupada. En este momento miles de células están trabajando para mantenerte vivo y no estás siendo consciente de eso, bien lo sabemos –valga la dualidad-. Es así que no somos precisamente los operarios de esta gran máquina, sino que somos la maquina operada. Pensemos objetivamente en una maquina, dentro de una fábrica, manejada por un operario especializado. Por tanto vos y yo en este momento somos la maquina, pero también somos el operario especializado, y a la misma vez, somos la gran fábrica. Trabajamos conscientemente como operarios pero a la misma vez, nuestro cerebro hace un gran trabajo inconsciente para que lleguemos verdaderamente a la acción final. Somos la maquina manejada cuando nuestro cerebro recolecta esa misma información y trabaja “a través” de nosotros, somos su fábrica, su contexto, somos el dispositivo donde el cerebro conecta su cable. Es como el cargador de un celular, en sí mismo no tiene utilidad alguna, solo es y realiza sus funciones cuando está conectado a un celular, y así mismo, conectado a la electricidad. De ahí en más estas analogías pueden ayudarnos (o enredarnos) mejor a comprender la libertad, porque las constantes interrogantes son la mejor forma de conocer la respuesta a un concepto complicado. Libertad, quizás habrás pensado, es “hacer lo que uno quiere”, pero de la misma forma como “somos libres” al irnos de casa e independizarnos, libertad se parece mucho a la posibilidad de elegir entre las opciones que (nosotros) consideramos  como opciones en sí mismas, ya que si tu mama –en caso de que todavía no te hayas ido de casa- te da la opción de elegir entre cenar lasaña o una ensalada, no estás verdaderamente “siendo libre”, ya que no son variables que vos estableciste entre las cuales elegir, sino que fueron opciones impuestas. Libertad seria, entonces, que tu mama te dijera “elegí lo que quieras y lo cocino para vos”. Ahora sí, eso es libertad –y una mama muy complaciente- ¿no?  Pero incluso dentro de esa libertad hay platillos y recetas que quizás no conocerás (comidas asiáticas o platos mexicanos), por lo tanto no estarán dentro de tus mismas variables, ya que tu cerebro las desconoce dentro de “lo que conoce”.  Pero esto se remite a otro hecho aterrador que nos hace seres ignorantes de casi todo (solo sé que no sé nada, ¿cierto?) Entonces podemos decir que la libertad son las opciones que consideramos dentro de nuestro cerebro y nuestra memoria, por lo tanto el único que limita tu libertad, sos vos en si mismo… ¿o no? En realidad esta es una variable indeterminable, para mí, ya que podríamos continuar diciendo que, por ejemplo, si fueras hindú, entonces no podrías pedirle a tu mama que te cocinara una gran vaquillona, porque tus creencias no te lo permiten, aunque así lo quisieras, no es lo “éticamente correcto”, por lo tanto, este último concepto también interfiere en lo que conocemos como ser libres. Quisiera retroceder entonces, al hecho de que la libertad es una construcción limitada por diferentes realidades o conceptos (la ética, tu cerebro, la sociedad, las leyes naturales), pero ¿Cómo? ¿No dijimos que libertad y límites son opuestos? Bueno, sos libre de seguir reflexionando en ello… ¿o no?


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