De: espectacular77@hotmail.com
Asunto: Acá de Felipe.
Para: laotranochemagica@gmail.com
¿Felipe? ¿Que te digo de ese? Ya no se que hacer con él,
ni creo que él sepa lo que se hace a sí mismo. Es un caso perdido. Hace algunos
días, me dijo que sentía algo raro cada vez que cometía alguna mentira,
trampa o maldad piadosa. "Algo raro", me dijo. Le dije que se llamaba
consciencia y que la tenemos desde los 3 años. (En realidad, dije añitos, con diminutivo para
aclarar que me estaba burlando de él). Se enojó. ¿No te parece que es así? Para
mí todos tenemos nuestro propio diablito rojo sangre, con colmillos en la
boca, como así también con cuernos grandes por encima de la cabeza, y por otro
lado, está nuestro angelito vestido con toga blanco seda, que
toca el arpa dorada similar a una decoración; y se posan en cada uno de
nuestros hombros, uno por el hombro izquierdo, otro por el derecho, allí hacen
su trabajo imaginario y nos dan la libertad de elegir: el camino del bien o la ruta del
mal.
Parece que él tiene los hombros vacíos,
los ojos vendados por él mismo, el gusta de ser su propio esclavo, su propio
diablo, su propio mal. Juega más con las mujeres que con las propias cartas.
Las relaciones con ellas, para él, son eso: un simple juego de cartas y azar, donde
el ganador es el que más mujeres-cartas tiene. Y él siempre gana. Y nunca
ordena cuando termina de jugar, deja los naipes tirados, sucios, rotos. Supongo
que tenía razón acerca de él esa parte mía que decía que no era de confiar. Las
malas lenguas también la tenían, las mismas que me hicieron pensar que el era
un pobre diablo.
Tiene la enfermedad del Turismo Femenino. Es que, es increíble cómo domina ese
arte fantástico de atraer a las mujeres a través de las palabras. Manipula los
sentimientos de ellas (y los míos) poniéndole palabras universalmente lindas a
toda oración. Felipe es pura
palabra y poca acción. Sus versos prometen una historia tan bien programada que
es irresistible no comprarselá. Todas (y yo) quieren (y quiero) su historia,
valga lo que valga, pese lo que pese. Duela lo que duela. Lástima que toda esa
subasta llena de mujeres, donde hace su discursito estratégico perfecto para
ilusionar corazones solos, sea la gran estafa.
Tengo dos opciones:
A) Comprar su historia
B) Cambiar su historia
¿Vos que decís? Mejor que el tiempo
decida, yo no puedo con él.
Felipe me lastima. Duele. ¿Pero cómo
voy a dejar de quererlo, de desearlo? Compre o cambie su historia, la subasta
llena de mujeres bien dispuestas a comprar su mentira siempre va a estar. Con
una no le basta.
¿Porque algunos hombres son asi de
mentirosos, tramposos, zanateros?
Pensándo bien, me sigo quedándo con
Felipe (no es mío igualmente) por una razón rara: siento que tengo algo que
descubrir en él. Simplemente así. Tiene algo. Pero...¿Qué tendrá? ¿Qué
esconderá? ¿Quién es?
Si, ya sé, cómo vos decís...Que el
tiempo resuelva aquello que los humanos no razonan.
¿Comprar su historia o Cambiar su
historia?
Una opción más:
C) Conocer su historia
Anabella.
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