jueves, 3 de octubre de 2013

Buzón de entrada (1)


De: espectacular77@hotmail.com
Asunto: Acá de Felipe.
Para: laotranochemagica@gmail.com

¿Felipe? ¿Que te digo de ese? Ya no se que hacer con él, ni creo que él sepa lo que se hace a sí mismo. Es un caso perdido. Hace algunos días, me dijo que sentía  algo raro cada vez que cometía alguna mentira, trampa o maldad piadosa. "Algo raro", me dijo. Le dije que se llamaba consciencia y que la tenemos desde los 3 años. (En realidad, dije añitos, con diminutivo para aclarar que me estaba burlando de él). Se enojó. ¿No te parece que es así? Para mí todos tenemos nuestro propio diablito rojo sangre, con colmillos en la boca, como así también con cuernos grandes por encima de la cabeza, y por otro lado, está nuestro angelito vestido con toga blanco seda, que toca el arpa dorada similar a una decoración; y se posan en cada uno de nuestros hombros, uno por el hombro izquierdo, otro por el derecho, allí hacen su trabajo imaginario y nos dan la libertad de elegir: el camino del bien o la ruta del mal.
Parece que él tiene los hombros vacíos, los ojos vendados por él mismo, el gusta de ser su propio esclavo, su propio diablo, su propio mal. Juega más con las mujeres que con las propias cartas. Las relaciones con ellas, para él, son eso: un simple juego de cartas y azar, donde el ganador es el que más mujeres-cartas tiene. Y él siempre gana. Y nunca ordena cuando termina de jugar, deja los naipes tirados, sucios, rotos. Supongo que tenía razón acerca de él esa parte mía que decía que no era de confiar. Las malas lenguas también la tenían, las mismas que me hicieron pensar que el era un pobre diablo. Tiene la enfermedad del Turismo Femenino. Es que, es increíble cómo domina ese arte fantástico de atraer a las mujeres a través de las palabras. Manipula los sentimientos de ellas (y los míos) poniéndole palabras universalmente lindas a toda oración. Felipe es pura palabra y poca acción. Sus versos prometen una historia tan bien programada que es irresistible no comprarselá. Todas (y yo) quieren (y quiero) su historia, valga lo que valga, pese lo que pese. Duela lo que duela. Lástima que toda esa subasta llena de mujeres, donde hace su discursito estratégico perfecto para ilusionar corazones solos, sea la gran estafa. 
Tengo dos opciones: 

A) Comprar su historia
B) Cambiar su historia 

¿Vos que decís? Mejor que el tiempo decida, yo no puedo con él.
Felipe me lastima. Duele. ¿Pero cómo voy a dejar de quererlo, de desearlo? Compre o cambie su historia, la subasta llena de mujeres bien dispuestas a comprar su mentira siempre va a estar. Con una no le basta.
¿Porque algunos hombres son asi de mentirosos, tramposos, zanateros? 
Pensándo bien, me sigo quedándo con Felipe (no es mío igualmente) por una razón rara: siento que tengo algo que descubrir en él. Simplemente así. Tiene algo. Pero...¿Qué tendrá? ¿Qué esconderá? ¿Quién es?
Si, ya sé, cómo vos decís...Que el tiempo resuelva aquello que los humanos no razonan. 
¿Comprar su historia o Cambiar su historia? 
Una opción más:

C) Conocer su historia


                                                                                                                    Anabella.


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