Pifie, decimos los argentinos, cuando nos mandamos una cagada.
Nos mandamos una cagada, así decimos cuando nos equivocamos.
Y cuando nos equivocamos, no importa si sos argentino o de aquella parte oriental, cuando nos equivocamos tenemos dos caminos a seguir. Podes continuar equivocándote o cambiar. El boludo que se equivoca solo cambia cuando va de frente y dice: "Si, perdoname. Fui un/una boludo/a". Ese es el único que cambia, según escuche por ahí. Es lo que me impulsa hoy a decirte a vos ("decirte"), perdoname, fui una boluda. Me equivoque. Podría hacerte mil poemas en un lenguaje hermoso y estético, pero no. Podría escribirte cartas de amor románticas, pero pensarías que estoy mintiendo. No voy a recurrir a ese romanticismo al que estoy acostumbrada. Directamente te voy a decir: perdón. Me equivoque. Te hice mal, y eso no esta bien. Pero no te acepto que pienses que todo fue mentira; aunque admito que por una mentira, podes desconfiar de la veracidad de las demás verdades. Pero no. Ademas de decirte perdón, te digo que te amo. Mira que cursi que suena cuando lo tenes que decir "en frente" de todos. Igual, vos nunca lo hiciste, tal como quería yo. Te amo, y te quiero. Me parece mas leal ese te quiero, porque es puro, sincero, efímero y vitalicio. Ahora, te digo una verdad: te sueño todas las noches. Todas. ¿Sabes lo que es soñarte todas las noches? Se sufre al despertar. Siempre sueño lo mismo: te pido este perdón; perdón que también le pido al cielo todas las noches, cuando rezo por vos, antes de acostarme y apenas me levanto. Lo mas lindo de aquellos sueños es que siempre apareces callado, pensante. Pero lo aun mejor, es que me perdonas. Te cuento algo aun mejor: me besas. Después me despierto, eso es lo peor. ¿Ves? Ya me puse cursi y romántica.
Solo me resta mirarte hasta aquel día de diciembre en el que ya no compartamos tiempo, mirarte sin que te des cuenta, mirarte sin mirarte porque se que estas ahí, pensar en mirarte y no mirarte. Mirarte profundamente cuando estas de espaldas. Solo me resta pensarte apenas me levanto, pensarte el resto de la tarde en la que estas allí, y pensarte el resto de la tarde hasta la noche, como ahora.
Antes de dormirme, de nuevo vos. Rezar por vos. Pensar en vos.
Y luego, quien sabe cuando, dormirme y concretarte en mis sueños.
Todos los días. Todas las noches.
Toda la vida.
Desde algún lugar del universo,
Perdón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario