jueves, 24 de noviembre de 2016

Las mariposas viven cien años


06/01/15

Ya sé que esta carta la vas a leer quizá, después de que me veas. Con mucha suerte antes, pero dudo. Igualmente, la escribo para rellenar este espacio vacío entre la solitud, la necesidad urgente de dormir (no por gusto propio sino por obligación mayor), el exceso de cosas por decir, las ganas de llamarte porque seguramente la tormenta va a seguir.

Hay un principio científico que se le denomina Principio Holografico, no creo de verdad que importe quién lo postuló o cómo se llegó a eso (con todo respeto a Hawking y Christodoulou). Dicho principio dice, a lo criollo, que el grandioso y complejo universo en el que vivimos, en el que las supernovas son deslumbrantes y los astros se visten de distintos colores, ése, es un universo que no existe. Puede resultar chocante como un insulto en medio del silencio. Puede resultar paralizante o inquietante. La verdad es que explicado suena más increíble que doloroso (no sé a vos pero ya me basta con que "los colores no existan"). El universo sería no más que un plano de forma bidimensional que es interpretado como tridimensional, es una realidad que sólo interpreta realidades de dicha tridimensión. Es decir, la tridimensión que creemos que somos y que todo es, en realidad es una tridimensión interpretada, y todo lo que es y somos, es un holograma (lo bidimensional de este dilema). La palabra holograma quizá nos suene a algo artificial y por ende no sería algo que le adjudicaria a la naturaleza del universo y todo lo que se incluye en ese conjunto estelar. Al menos yo no. Entonces quizá la vida sería triste si todo esto fuera una telaraña colgando de la palmera más alta, si todo esto fuera la boca de un gato blanco bostezando, si todo esto fuera un diente de león cayendo y volando, si todo esto fuera un grano de arena en las playas más calmas. Me alegra y aterra decir que las posibilidades son infinitas. Pero no hay como la belleza que hay en la duda y el beneficio de elegir, de la dicha de las improbabilidades, de la certeza de los destinos y de las mágicas coincidencias. Quizá lo que exista sea lo que anhelamos que así sea, y aquello que no está en los confines más oscuros (como los de la mente del ser vivo), recién ahí, cuando no es pensado ni sentido, no existe. Lo irreal es lo que no existe. Pero no hay una sola forma de existir. Sé que las estrellas de cinco puntas y los corazones con forma redonda no existen. Pero se qué existen en el cielo las estrellas y que es el amor todo. Dentro de las mil millones de improbabilidades vivimos y vamos esquivando hechos obvios, vamos pensando en otra cosa, ignoramos lo que nos toca el hombro y hacemos oídos sordos al hacer nuestro propio destino. Quizá te comparto este principio porque nunca nada me aterro y alegro tanto a la misma vez, y sería incapaz de mostrarme tan ridícula hablando sobre la existencia y el universo, con otra persona. El amor también aterra y alegra al mismo tiempo, dentro de sus inconclusos términos, y de sus azares codiciosos; existe porque lo deseamos con todo el corazón y no hay forma de que no exista algo que ya existió. 
El amor aterra de impenetrable, incomprensible e improbable, y alegra de ínfimo  infinito e inimaginable. Aún cuando todo eso sea ponerle tres cucharadas de azúcar a su café con leche, cuando todo eso sea esperar en una guardia toda una madrugada, cuando todo eso sea taparle los pies porque es terca y no usa medias, cuando todo eso sea llevarle un agua a la cama, cuando todo eso sea llamarlo sin avisar o besarlo de imprevisto. En la mente o en la vida, en todo momento, en cualquier parte, en alguna cabeza de por ahí o en el alma del que tenes al lado, el universo existe, los colores también, las mariposas viven cien años, el sol es eterno, y el amor, es para siempre.




domingo, 13 de noviembre de 2016

Principio y continuidad


El hombre promedio no sabe percatarse de los cambios estacionales que cada año acondicionan su hogar, su patio y su ciudad; cada regreso, cada equinoccio o solsticio recupera la sorpresa de aquella primera vez en la que experimentó el calor, el frío, el viento y las flores. Y se queja de las altas temperaturas, del frío abrasador, de las hojas en su vereda y la reavivada del amor. Se queja y se asombra, lo comparte con sus pares, lo comenta con el taxista y el kiosquero; le hizo poemas en diferentes épocas y le construyó recuerdos en su memoria episódica, incluso tiene determinados comportamientos que se adecúan a tales marcos del termostato y la atmósfera: es liberal, se autoexcuye en una especie de hibernación, se enamora o desprecia al amor y juega junto al viento la llegada de la ausencia. El hombre promedio tampoco nunca llega a percatarse de los amaneceres o de los atardeceres; mucho menos de los ciclos de la maravillosa luna; y a tales episodios también les ha adjudicado acciones similares como las de las estaciones: se sienta en la playa maravillado a ver el sol o sale desaforado a mirar la luna cuando está más grande (al parecer) que nunca.
De tal forma, es de esperarse que el hombre tampoco sepa reconocer la magia de una buena compañía cuando se le presenta, y que años después quizás tampoco reconozca haber menospreciado, tratándose entonces de convencer que este nuevo encuentro es un hito completamente distinto al anterior. Menuda sorpresa habrá de llevarse cuando reflexione sobre sí mismo, que el hecho de nunca perder su emoción hacia las estaciones no está tan mal. Así como no existe nunca un mismo verano, tampoco sacuden nuestras vidas las mismas compañías. A veces las asemejamos, comparamos y excluimos de acuerdo con nuestros recuerdos de un pasado mejor o deplorable, tanto a las estaciones como a las personas que nos visitan. A menudo no sabemos reconocer las estaciones y tampoco sabemos reconcocer el comienzo de un nuevo amor. Lo importante y lamentable aquí es que la relación que reúne a todos estos hechos en convergencia es un aspecto común: la estategia de continuidad del ser. 
Por supuesto que de no mantener este espíritu jamás podría existir la continuidad de la vida misma, debido a que siempre el pasado manejaría las memorias del presente para generar al futuro inmediato. 
En definitiva, el hombre nunca deja de asombrarse frente a tales hechos porque le conviene olvidar y comenzar de nuevo, aún con hechos tan naturales y cíclicos como los de una estación del año o astros en el cielo.
De manera evocativa, el hombre olvida compañías para seguir buscándolas y salvarse el propio exilio. Borra de su vida a quien le borró para desprenderse del pasado y poder progresar continuamente. 
Nunca serán los mismos los sabores de aquel primer verano cuando niños y tampoco será el mismo el sabor de una nueva compañía que la antigua, estos son objetos irrepetibles; sin embargo, respecto al hombre concluiré: buscamos constantemente revivir aquella primera vez.

lunes, 17 de octubre de 2016

Redención II


No importa que tan lejos o cerca estemos, puesto que ya todo está ordenado en su lugar correspondiente. Imaginarle es en vano aunque sea tan sencillo traer sus facciones y materializarlas en una especie de sueño vívido. La mano que se apoya en el respaldar de un auto ya viejo y pide otra mano, el beso que se juega en un lugar oxidado, el living que se oscurece ante la madrugada, el café que se enfría de no tomarlo, el perfume que se pierde, la llamada que nos sorprende durmiéndonos al mismo horario.
Sin embargo la luna nunca caduca, no se da por vencida, no llora ni sopla: sigue brillando a pesar de las noches, porque no importa que tan lejos o cerca estemos; lo natural sigue su curso y en medio nosotros, desnaturalizados.
Observará sin embargo que el problema ya no es nuestro sino que todo ha sido un gran engaño. La razón no tenía razón y el corazón sigue en daño.
Sin embargo, la luna sigue perteneciéndonos.
Quizá lo note hasta el final de sus años.

Porque no importa que tan lejos o cerca estemos,
seguimos mereciéndonos momentos maravillosos,

y ocurrirán.

viernes, 22 de julio de 2016

Fraude


Desde las contradicciones trato de pensarle y pensarme. Quizás no sea más importante que la luna que cada noche sale y con su rostro de piedra no hace más que dejarnos vivir una noche más, una nocturna trayectoria más hacia el final de los días contados hasta que desaparezca. Para mi discurso romántico no es más que un icono de complicidad y para la astrología un accidente muy relevante. Como nuestro azar, las coincidencias del universo pueden o no ser casuales, si acaso quien las maneja o manejo es algo que nos excede aún. En la ilusión de nuestro individualismo emocional y existencial nos alimentamos de eso que llamamos voluntad...lo que nos debería reconfortar, aunque siempre preferimos creer en el destino, cuando nos convino. No sé que más decirte pero siempre tengo algo más para recordar. El habernos ido quizá haya sido la opción más lógica pero que es la lógica si carcome sólo tu posesión de lo que era sentirse amado, quizá seas fiel a tu sentido común pero infiel a lo que te amaba. Y acaso que es la traición, qué diablos es si nunca acaba y si hasta lo más puro acaba, que es verdaderamente lo correcto en estos casos, si pensar que los mayores, la Biblia y el libro más  vendido tienen el gran sentido común o si acaso ir en contra de eso y vivir en la selva de barbarie que es el sentirse amado y acudir a nosotros mismos. Acaso si no tiene que ver con nosotros mismos pero sino con el otro porque hacemos del amor quizás lo más propio de nosotros más allá de la muerte? Porque cuando pienso en usted no hay más que preguntarme existencial porque ya no está en mi presente vida y también cuestionarme si en verdad estamos para tanto embrollo. He visto personas llorando en las tumbas y recostados en el pasto de sus habitaciones cementeriosas preguntarse porque se fueron sus amantes. Pero usted no murió, revive siempre adentro mío aunque siga independiente su vida en la manzana de su barrio. No se sentirá apretado a mi o solo soy yo que lo siento cuando nos observo sin retorno y con música ambiental? Si cuando revuelvo los cajones no hay más que memorias. No soy acaso mis memorias? Soy mis errores? Acaso es tan grandioso que haya huido, acaso no es mejor, es peor, es lo que es? Lo podré cambiar en el futuro? No creo que exista esa posibilidad, pero también hay muchas otras que lo incluían para siempre y sin embargo no está acá. Si mirar el noticiero y pensar que no es relevante el amor, y después recordarme que nuestra historia no tiene mucho que ver con la historia occidental. Dígame que es lo importante, dígame que estoy esperando, dígame que esto va a pasar pronto, dígame que la luna no es un accidente, dígame que no hay forma que nuestras almas se separen o dígame que en realidad todo es química y placebo. Dígame lo que quiera usted o lo que yo quiera, dígame, pero dígame algo. Se lo ruego, sin esmero. La cobardía suele ser la sombra de linfelicidad


jueves, 14 de julio de 2016

Dialécticos



Por si acaso llueve en la ruta 
Llevate un trapo que te podes mojar 

Despegate los zapatos porque son tan altos 
Que seguro en un derrumbe no podes ni caminar
Descalzate para adentro y pisa tu propia alfombra 
Capaz ni ahí mismo te dan la bienvenida 
Sacate la pretensión de que vos sos ese vos
Si la vida no es más que un poco de dos
Si la vida es más
Es toda y toda compartida
No es tuya ni es mía 
De nadie nunca será 
Caminas por acá un ratito 
Y ya te crees inmortal 
No existe ese caminito
No existe ni tu moral
La gula y el sexo
Y todo
La vida
Se goza acá 
allá 
Sos puras contradicciones 
¿Porque te queres frenar?
Que la guerra 
Que la paz
Que pobre aquel que murió
Mientras sea de piel clarita 
Y también piense como yo
Que los vicios
Que la salud
Que la droga ya es popular
Decis mientras miras inquieto
Todo el día el celular
Que hombre 
Que mujer
¡No queres más discriminación!
Decis mientras decidís 
Si gritarle puta o maricón
No existen los hechos
O las verdades que predicas
Sos puras contradicciones 
Y eso no está bien ni está mal
Sin vos la vida sigue 
La vida te pide que sigas acá 
Sin mi nadie te escucha
Sin vos no tengo a quien escuchar
Ni blanco 
Ni negro
Ni gris 
Ni muerte
Ni resignación



La vida no es la gran cosa
Si no le ponés corazón 
Prefiero morir en la fantasía 
Pero seguir pensando lrazón 
No existe ningún camino



Somos contradicción

lunes, 13 de junio de 2016

Muerte súbita


Hacia las noches cuando me parezco fallecer, me pregunto verdaderamente cuáles son acaso los signos de vida que de forma fehaciente pueden decirme que sigo aquí donde aparento existir; aunque sean ambos términos, en sentidos románticos, cosas distintas. Si acaso sería consciente de que puedo estar muriendo o si alguna señal haría paso minutos antes de que mi corazón se detenga; si al contrario, quizás, solo llegara un momento en donde dejara yo de latir. Porque en términos biológicos, quizá a mi cuerpo no le importo y las células me ignoran petulantemente. Quizá si no estuviera solo hacia aquellas noches no temería, aún estando en las peores condiciones, en una imaginaria certeza de que podría salvarme de mi muerte cualquiera que sea mi testigo: pero un cuasi moribundo sin oyentes no es más que muerto dado por hecho.
Tal vez no sea más parte de este mundo hoy mismo o en un par de segundos, pero necesito la certeza de que al menos alguien estará escuchando mi último silencio e intentará rescatarme de mi destino, pero sin éxito. Aunque no importa: necesito que intenten rescatarme, que me escuchen sucumbir, que acudan a mi dolor, que respondan a mi súplica, que presencien la súbita paliza de mi existir, que se desesperen ante mi desesperación, que me presencien morir y quizá, en aquella presencia, se encuentre mi salvación o mi última alegría de que al menos no morí ya muerto.

jueves, 26 de mayo de 2016

Co(n)razón


1997


Esta es la primera última vez que intento escribirle a usted, señorita. Hace ya varios meses, varios días miles de millones de segundos que vengo ignorando su partida. Lo mejor de aquello es que nunca fue una partida a secas, una bofetada en la cara, un insulto en vano o una excusa partida al medio. Quizá lo mejor y lo peor es que su partida nunca partió hasta que me dijo que me quería, y se fue igual. Nunca comprendí su lado cobarde, señorita. ¿Se ha preguntado usted, por qué nunca pudo apostar a mi amor? Recientemente dejé de justificarla y comencé a comprender que, usted no era el amor que más amo mi vida; puesto que no es concebible en mis pensamientos que alguien pueda atentar contra el destino como lo hizo usted misma: no hay acto más atroz que el de seguir a la razón y no a los sentimientos en cuestiones del amor. Y no lo digo en ánimos de justificar locuras, sino más bien de imponer el valor de los sentimientos. Aunque para usted esta última palabra no tenga significado alguno: para que algo tenga significado no hace falta que sea muy caro, lo justo, lo mejor para uno o lo más deseado por todos. El verdadero significado está en lo que sentimos; lamento mucho que aún en ese momento no lo haya sabido ver, y puede que siga de la misma forma. Las personas atadas al raciocinio y la individualidad de corazón no suelen cambiar demasiado...el sentido común prevalece por siglos, más los sentimientos son un misterio de la verdad, permanentemente mutando.Usted, Señorita Razón, Señorita Lo Mejor Para Usted, Señorita Necesito Estar Lejos, Señorita Primero Yo, usted no puede pertenecer a los sentimientos ni ellos a usted. Déjeme decirle, que no la juzgo. No todos somos tan valientes como para acudir al noble llamado de sentir. Algunos mueren sin haber sido felices plenamente: aquellos le han huido a lo que amaban. Hay gente allá afuera que muere lejos del amor de su vida, Señorita. Gente que inclusive elije esa opción y aún peor, gente que lo niega y en un último suspiro de vida se arrepienten de todo corazón no haber sido todo corazón. La invito a reflexionar sobre sus cobardías si aún no ha podido o no ha querido...como alguien que la amó me veo en el deber de, al menos, intentar salvarle de aquel destino cruel. Pues aunque ya no exista en mi imaginario del amor, existe en este mundo que compartimos y en un Universo Paralelo en donde usted es puro sentimiento y yo tengo un poco más de racionalidad. ¿Se ha preguntado usted, por qué nunca podrá apostar al amor? Recientemente he descubierto porque adora las películas. Ama ver por la televisión la vida que nunca podrá tener: le apasiona festejar los éxitos de los demás, le hace sentir con significado las pérdidas de los personajes, le emociona esperar al próximo evento cinematográfico para que su vida tenga fechas con sentido, le hace sentir que pertenece algo más grande que usted, cuando en realidad, sólo se está haciendo aún más chiquita. Sé que le apasiona el cine y todo aquel mundo fantástico porque de otra manera moriría por dentro cada día que pasa que no se anima a vivir su propia película, a tener sus propios trofeos victoriosos, a llorar cada pena que le toca el corazón, a realizar planes jactanciosos, a hacer algo más grande de su vida que sólo usted. El amor se avergüenza de usted, pero sepa que siempre estará esperándola para que tenga el suficiente corazón como para elegir ser feliz: pero ser feliz de verdad. La Paz está sobrevalorada, señorita. El ruido es vida y así, en un choque, surgió nuestro Universo. Y Lo Mejor Para Usted está sobrevendido, señorita. Nadie en su sano juicio es feliz siguiendo a la razón. Y por ser tan razonable, sólo puedo concluir en que está loca. Usted loca de cordura por huir de sus sentidos y continuar su vida, y yo loco de amor por buscarla hasta encontrarla y morirme al lado suyo.

viernes, 29 de abril de 2016

Reflexiones VI


La gente escribía cartas cuando se sentía lejos de otra gente. La gente que se fue lejos de ellos, o gente que debió irse por causas de fuerza mayor, gente que se va por deber, y otras porque, en realidad, desea regresar. La gente le escribía a sus amores cuando se iban a la guerra o cuando se separaban sin querer después de un hermoso verano juntos. Quizá lo peor de todo era la espera de una respuesta o, aun peor, la duda de no recibir una respuesta. Quienes se van lejos de nosotros, con previos avisos, nunca van a contestar nuestras cartas, y lo peor es que nos morimos de ganas de escribirles de nuevo, para ser rechazados una y otra vez, porque siquiera el que nos rocen con el saber de nuestra existencia nos hace sentir que volvimos a ellos, como ladrones que entran a donde nadie quiere, pero logran desviar toda reja, todo muro, todo candado impuesto por quien dueño es. Es interesante pensar en quien nos está pensando, quien nos piensa todos los días o quién se acuerda de nosotros de a momentos. Pero preferimos pensar en quien no nos piensa; empecinarnos por saber porque no lo hace y querer con todo el corazón que lo haga: que nos recuerde, que nos quiera, que nos sienta; que nos traiga de nuevo con ellos y así no morir en el olvido. 
Me acuerdo todos los días de algo que me recuerde a vos. Me gusta pensar que somos almas gemelas, porque ya nadie piensa en ello: es una lástima que lo hayamos perdido. Dudo demasiado que alguna vez encuentres alguien que esté a la altura de tu alma; pero no lo digo para rescatar la altitud de la mía, al contrario: para estar a la altura de tu alma había que descenderse hasta lo más dulce de la inocencia y lo más sutil de la sensibilidad. Un alma a la altura de tu alma no puede ser nadie más que yo; quizá encuentres alguien a la altura de tu corazón, de tu mente, de tu cuerpo; de tus sueños. 

Me acuerdo todos los días que puedo vivir con tu herida siendo feliz y quizá así también muera; esperando una carta tuya que nunca querrás escribir y que siempre esperare recibir. Lo más trágico de las almas gemelas, es encontrarlas.  




domingo, 17 de abril de 2016

Solo tu nombre

Quiero caminar por el centro de tu oscura ciudad
Esa que se pone triste cuando llueve en cantidad
Recorrer ese inconcluso caminito hasta tu alma
Aunque no sepamos bien si lo nuestro se desarma
No hay opciones más
Ni palabras menos
Hoy el pasto huele a nubes
Y el cielo es de tu pelo
La luna ya no existe
Porque brilla tu existencia
Y el sol sigue a la tierra
Porque vos estas en ella
Ni siquiera en lo más profundo del mar
Te atraparía de casualidad la oscuridad
Porque el brillo de tus ojos
Encandila toda la ciudad
Ya no hace falta que me digas
Que pronto volverás
En mis sueños yo te veo
Y en mi mente vos estas
Aunque estés mas que lejos
Aunque no tenga importancia
No existe física que impida
Que te ame en la distancia
Quiero darte un beso que nunca te hayan dado
Endulzar tus heridas
Y que olvides el pasado
Liberar tu conciencia
Seducir a tu inocencia
Masticar tus errores
Y acariciar tu violencia
Pintarte las canciones que nunca te cantaron
Cantarte las pinturas que nunca te pintaron
Regalarte regalos en forma de sonrisa
Y movernos muy rápido
Aunque no tengamos prisa
El tiempo no me corre
Si estoy junto  a tu hombro
Pero los segundos pasan
Y no salgo de mi asombro
La idea de que todo esto sea algo real
Y que todo mi amor por vos
Crezca así
Tan natural
Quiero recorrer el final de tu ilusión
Aquella que sonríe cuando escucha mi canción
Despertar al costado de tus inseguridades
Y abrazarte hasta que sanen todas tus interioridades
Y en todo este trayecto
Lleno de largas rimas
Quizá solo bastaría
Decirte tu nombre
Y hacer poesía


sábado, 2 de abril de 2016

A mi lado


1997



Hoy la siento en la distancia, pero su imagen es tan tenue, borrosa, y sucia que la distancia parece ganarle en nitidez y de a poco mis ojos se llenan de lágrimas por no poderla ver. Lo peor de escribirle es no saber de sus respuestas, lo mejor de escribirle es que puedo imaginarmelas yo mismo, perdiendo la razón de a ratos y de a momentos recuperando la cordura, luego de sentir que no todo lo que digo sólo lo lee el viento y mis ojos; sino que su alma interviene y me acaricia el pelo mientras duermo, aunque su cuerpo este deseando otra compañía a su lado. Siento que verdaderamente el amor que siento hacia usted no tiene registros desde los amores de la época antigua, de aquellos que sucedían entre muchachos y muchachas de diferentes clases sociales, o aún más, de diferentes tribus: mi amor por usted no tiene registros en la historia de la humanidad y nadie puede refutarlo, pero yo sí puedo afirmarlo. No creo que nadie siga pensando en su amor luego de años como yo lo hago con  usted, que alguien alguna vez haya pensado en su amor todos los días aún cuando ya ni siquiera se acuerda de su voz, que alguien alguna vez haya soñado todas las noches con su amor después de miles de noches sin saber bien porqué. 
Necesito una respuesta y a la vez no quiero una respuesta, quizá prefiero imaginar que algún día aparecerá por esa puerta. Como le he dicho en otras cartas: la amo como se ama de verdad. Y quizá esta carta parezca una alabanza hacia su persona pero es más bien, sin ir más lejos, una súplica terrible para que me vuelva a querer y regrese a mi lado. Le escribiría todo un anexo pidiéndole "por favor" pero me parece más digno el disfrazar mi desesperación con indiferencia, llanto y dulzor. 
Si usted volviera a mi lado quisiera hacerle feliz cada día de todas las semanas y cada semana de todos los meses: no habría malos años en el calendario si estuviera junto a mí. Si usted volviera a mi lado le lloverían gotas del suelo y le caería viento del cielo porque no habría imposibles si juntos estuvieramos ahí. Si usted volviera a mi lado, escucharía cada segundo de cada historia que me cuente porque de verdad me importaría todo lo que de su boca saliera. Si usted volviera a mi lado, me encargaría de su felicidad pero acompañaría su tristeza como nunca nadie supo comprenderla. Si usted volviera a mi lado, mi cielo, si usted volviera a mi lado, tan solo por una vida, por un ratito que sea eterno, si usted volviera a mi lado, sabría lo que es vivir. 
Pero nunca más habrá de volver a mi lado, mi amor, porque nunca jamás me leerá, porque usted muere cada día para mí: es la única forma en la que encuentro dejar de sufrir. Fingir que usted ya no existe, y sin embargo, usted, en algún lugar del mundo, todavía no ha dejado de existir. 
Ya no sé muy bien qué hacer y tampoco sé como terminar de escribir.
Sólo me resta por decirle que seguiré escribiéndole porque la amaré por siempre, aún después de que en un último suspiro de amor llegue a morir.  
En la calle alguien grita cada vez que sueño con su imagen, en mi mente alguien llora cada vez que veo su retratro, en el mundo alguien muere cada vez que pienso en lo que fuimos, en el cielo alguien truena cada vez que lloro por usted, la felicidad se deforma en abismo, cada día que pasamos sin ser lo debimos ser: la espero toda la vida, sabiendo que usted nunca va a volver.
 

jueves, 17 de marzo de 2016

Almas


1997

Han pasado ya muchos tiempos. Tiempos, con ese de soy yo quien te escribe, porque el tiempo es relativo y cada porción de él es infinita: han pasado ya muchos momentos, muchas celebraciones, muchos fracasos, muchos días, dirían en la tierra. Pero me gusta decir que evidentemente, ha pasado algo y ese algo que ha pasado sigue siendo pasado: estamos en el futuro anterior y en el presente continuo. No sé nada de usted hace tiempos, y quizá más. Lo que se de usted, lo sabía de su boca. He tratado de recolectar el ultimo rastro de información que poseo de su vida y esto mismo es lo ultimo que me dijo en aquellas ultimas noches de encuentros solitarios. No sé donde vive, ya no sé su número, no se dónde está, no sé si tiene una plaza o una estación de servicio al frente, si tiene un kiosco cerquita o tiene que irse hasta el centro cuando le agarran antojos de algo dulce, no sé ni siquiera si esta en el centro o lejos de los suburbios, no sé si le va muy bien o bien (mal no entra entre mis posibilidades, usando el criterio empírico; usted es genial), si está feliz, más o menos, o triste, no sé si tiene amigos buenos o amigos malos, no sé si se levanta a la mañana o a la tardecita, no sé nada de su nueva vida y mucho menos de lo más importante dentro de esa vida misma: usted.
No sé nada de usted.
Y ahora déjeme decirle a vos:
Resulta extraño pensar que ya no me acuerdo muy bien la forma en la que hablabas, o caminabas, o te parabas para pensar, o te enojabas o te reías.
Aunque, pensándolo bien, ahora que nombre todos estos aspectos, si me acuerdo (se me han venido a la mente entre que los enumeraba).
Quizá, entonces, refutándome, lo que no me acuerdo es lo que había verdaderamente detrás de todo lo que competía a vos y de qué forma me hacía sentir eso también.
Quizás te recuerde como quien recuerda a un personaje de su serie favorita, pero ya no recuerda la emoción con la que esperaba que sea la hora de que la pasaran en la tele y la aún más fuerte felicidad con la que la veía.
Debo admitir que a menudo intento traer de nuevo, volver a pasar por el corazón, intento remembrar vívidamente todo esto que ahora te digo que no logro recordar completamente. Al principio cuando lloraba por vos, podía fingir que te abrazaba y, dependiendo el llanto, sentirme mejor o sentirme peor: pero sentía, te sentía, te podía recordar con toda yo.
Quizá, después, o incluso ahora, si te lloro, no podría sentirte. De hecho, es verdad: no puedo sentirte.
Ya no te puedo abrazar,
ya perdí la proximidad escasa que tenía con vos,
quizá la última que quedaba:
la proximidad espiritual.
Este acontecimiento no creo yo haya sido un acto espontáneo,
pienso más bien que fue algo progresivo que se fue revocando dentro de mi alma y la tuya; quizá, dentro de la unión onírica de nuestras almas, la que experimentaron, formaron y construyeron ellas cuando nos amábamos de tal forma:
no pienso que haya otra manera en la que dos almas puedan conectarse, ya que el odio, su antítesis, corrompe cualquier puente o conexión, y el amor supone unión y entendimiento con el otro que amo y me ama: incluso con el que no lo hace también.
El amor no destruye sino mas bien el odio corrompe.
Por ende, nuestras almas solo pudieron, a mi criterio, haberse conectado a través del amor que te tenía, me tenías, y nos tuvimos; el amor que sentíamos, o que éramos.
Puesto que así es que ellas mismas fueron desvaneciendo su lazo,
aún cuando nosotros seguíamos juntos, quizá, comenzaron a descomprimirse y desaparecerse, ni vos ni yo las controlamos independientemente (cabe aclarar que lo que vengo diciendo hace un par de párrafos no tiene sentido ni valor literario si acaso vos no crees en el alma, las energías y el espíritu).

Pero aún cuando seguimos separados, quizá de alguna forma nuestras almas siguen encontrándose en las noches de luna llena en las que sentimos (sin querer, al mismo tiempo, a la misma hora) que el pecho se nos oprime sin razón alguna. Encontrándose entre las sombras, rompiendo las barreras de lo prohibido, siendo al fin, por nosotros, valientes y abrumadoras, soñantes almas encontradas que asumen lo verdadero y no se dejan engañar por la razón, quizá toman sus miedos, temores, tristezas y enojos y se prometen aquel amor eterno que no pudi(ste)mos prometer(me)nos: toman sus manos y sellan su amor hasta la muerte misma. Quizá ellas viven, en secreto, la vida que no pudimos y el futuro que jamás tendremos. A menos que usted se aparezca por esa puerta y yo lo mire a los ojos como la primera vez después de nuestro primerísimo beso: nuestras almas sonreirían porque al fin ganó el amor y no la razón…y se besarían apasionadamente antes de que finalmente podamos saludarnos como si fuera ayer.

Sé que nuevamente, no va a contestar esta carta...pero yo seguiré mandándoselas hasta que sin tinta  (amor) se me quede el corazón: jamás.

sábado, 27 de febrero de 2016

Noche

1997


Buenas noches, señorita. ¿No le parece acaso maravillosa la hermosa función de la noche? La noche no es un fenómeno mundial, no es un todo. ¿No le parece acaso maravilloso que en este momento, en esta parte del globo, acá mismo, no haya sol, sino luna, no haya luz, sino oscuridad, que en este momento exacto sea de noche aquí y allá, en otra parte, otro lugar, otro rincón, sea un puberto día nuevo? La noche no es un todo, es extraña, quizá me asusta un poco pensarlo. Piénselo. Al menos se que cuando miro la luna, usted también la esta viendo. O la va a ver, y tendrá mi mirada impregnada, y quizá nos conectemos de la misma forma que hacíamos de pequeños cuando veíamos la misma luna, en la misma noche, en la misma tierra, al mismo tiempo o a destiempo. Espero se haya puesto a pensar en mi. Espero, sin esperarlo, como quien espera la noche o despertar por la mañana: lo hago sin pensarlo, sin desearlo, sin ser consciente de ello, pero si acaso eso no sucede, es probable que me desespere, por la extensión de un día perpetuo, o muera, atrapado en un sueño eterno. Al parecer, así mismo se siente esperar que usted me piense, me sienta, me recuerde, me ame, me anhele, me desee de vuelta. Ya no hay espacio para mí en su vida, ni para la suya en la mía. Pero, si quiere le hago un lugarcito en mi corazón, y en mi cama. El problema es que usted no espera esta vacante, pero, entonces, no tengo intenciones de dejarla abierta para que cualquier visitante venga a alquilar ese espacio dentro de mi. Sólo lo está para usted, para siempre y toda la vida que sigue, todos los años que restan, todos los días que quedan. Hasta desde de la eternidad. Aunque usted no vea señal o insignia, sepa que esa vacante siempre estará disponible para su nombre. Imagíneselo como su casa de verano, como su casa de la infancia, como su ciudad natal. Aquellos lugares que siempre serán nuestros y a los que perpetuamente podremos regresar. Usted siempre será bienvenida señorita, si es que acaso encuentra algo roto cuando regrese, sepa disculpar, mi vida es un desorden y mi desorden es mi vida. Si es que acaso encuentra algo diferente, perdóneme, cada día mejoro y empeoro más y más. Si es que acaso no me encuentra…espéreme, como yo la supe esperar. Pero, si es que acaso nunca más regresa a este, nuestro lugar, entonces no se qué decirle, señorita. Siendo poeta, podría decirle que yo la sabría entonces perdonar, o mas bien, que para siempre la esperaría igual. Pero, como ya le dije, ahí va: yo siempre la espero, sin esperarla, como en esta noche fresca que se me dio por en usted pensar. 

viernes, 12 de febrero de 2016

La importancia de la psicología


En sus formas más simples, nuestro cerebro es un sistema eléctrico, y el cuerpo humano un sistema físico-material. Ahora bien, comprenderlos nos ayuda a entender la complejidad de ambos, así como también entender en profundidad uno de ambos sistemas nos lleva al entendimiento objetivo para establecer la importante interrelación entre ellos. 
La psicología, en su forma más simple, es una ciencia y una profesión al mismo tiempo. No solo estudia el comportamiento y el pensamiento humano sino que también, aplica ese conocimiento recogido para la resolución de problemas prácticos que respectan a nosotros, los seres humanos. Es por ello que la psicología, dentro de sus amplias variaciones, puede ejercerse tanto desde una perspectiva científica, ejerciendo a través de la investigación, así como también es posible ejercer como un "psicólogo/a modelo" dentro de un consultorio en cualquier tipo de organización o institución. Ambas formas de psicología son necesarias para poder comprender mejor la mente humana: la investigación permite comprender mejor las prácticas que se aplican dentro del mismo consultorio, y en este último se pueden generar interrogantes que pueden ser consideradas por la investigación psicológica. 

Por muchas razones es interesante e importante la psicología. Aun si no mantenemos una relación con ella, explica muchos de los acontecimientos que vivimos día a día, en sus aspectos más sencillos y prácticos, y a lo largo de nuestra vida, por más que nunca nos hayamos tratado en un consultorio, la psicología está presente por detrás, ya que es nosotros y explica lo que nos hace seres humanos únicos. 






¿Porque ser psicóloga/o? 

Me gustaba decir, a menudo, que quisiera cambiar al mundo. Pensaba que para cambiar el mundo es primero necesario comprendernos como seres humanos y proyectarnos a este en base a lo que comprendemos de nosotros mismos. Pero últimamente, he comenzado a querer cambiar otra cosa: quiero cambiar vidas. La psicología me parece maravillosa en todas sus formas. Desde el plano de la investigación, me apasiona el sueño de poder descubrir las respuestas a las interrogantes que aún se mantienen en duda respecto a ciertas patologías de la mente humana, y allí operar desde un conocimiento más amplio respecto al diagnostico y tratamiento de estas mismas. Desde el plano del análisis directo con pacientes, me parece de vital importancia establecer en la sociedad la verdadera importancia de la psicología y remarcar lo negativo que es el hecho de desmerecerla o ignorarla; así como también, una vez tomada en cuenta por las personas, trabajar junto a ellos para ayudarlos a trabajar con ellos mismos. Me resulta de vital importancia el hecho de renacer en la sociedad, las instituciones y la familia el valor que posee la psicología, como una herramienta que puede ser necesaria en cualquier instancia de nuestras vidas, la de nuestra familia y la de todo el mundo. Solo una vez tomada en cuenta como tal por todos estos agentes sociales es posible cambiar la vida y el mundo que la reside.
Cuando se inicia un deseo para con el estudio de la psicología, desde cualquiera de sus formas mencionadas, se inicia en el aspirante un efervescente deseo para ayudar. Una vez que llega el momento de enfrentar la cuestionante sobre si emprender el estudio de la carrera para luego ser un profesional de la psicología, basta con entender analíticamente el porqué de ese deseo y entender mejor sobre su significado una vez que se es dicho profesional.
En mi opinión, lo importante a recordar es que la psicología encuentra sus raíces en la ayuda, el servicio y el conocimiento. Una ayuda que trasforma a los seres humanos, una profesión que se encuentra al servicio de estos mismos, y un conocimiento que debe estar a la apertura de la sociedad, los agentes, y las personas dentro de ella. Pero quiero recordar aquella, la palabra clave: se es psicólogo/a para ayudar.


viernes, 5 de febrero de 2016

Multiversos cerebrales


Desearia tener múltiples cerebros. Es decir, en un sentido utópico, pienso en la idea de que nuestra especie (o al menos yo) pudiera poseer la suficiente capacidad mental como para consentir las diferentes verdades, realidades, o aspectos de la vida. Me gustaría tener un Cerebro Universo, que me ayudara a comprender las preguntas que surgen de él y producir o analizar las respuestas a ellas; aprehender las leyes que lo rigen, las razones de esas leyes, y la forma en la que estas leyes interactúan con su alrededor, nosotros, los objetos y básicamente todo lo que existe. Por otro lado, quisiera tener un Cerebro Ser Humano, en donde podría experimentar y analizar el mundo de las emociones que comprenden el ser humano, los comportamientos que estas desencadenan, y las convenciones sociales a las que ambos aspectos del hombre se ven sujetos desde su concepción hasta la muerte; buscar las respuestas a la existencia de la especie, el rol que un individual ser cumple en el desarrollo de esta misma, y las razones que tiene este mismo para cumplir ese rol en caso de existir uno. Descubrir los secretos de la psiquis humana y la bastedad que estos comprenden para entender la vida misma. También, desearía un Cerebro Social, con el cual podría tener las facultades de entender la historia pasada, el presente y el futuro de la sociedad en la cual vivimos, tanto la mía propia como las diferentes realidades sociales que acontecen en otras sociedades influenciadas por las diferentes culturas, las cuales también podría llegar a entender y dejar de ignorar. Estos tres son algunos de los Cerebros que me gustaría poseer, además de otros que son menos evocativos, por ejemplo, un Cerebro Anatómico, en donde podría comprender de una mejor manera la información acerca de mi propio cuerpo humano que me ayudaría a llevar una existencia y salud más estable y profunda; así como también podría comprender las diferentes patologías que afectan a otros cuerpos humanos, las mismas que los hacen diferentes al mío; y así mismo la singularidad de cada cuerpo humano desde su nacimiento y por el solo hecho de ser seres humanos. Ahora bien, la necesidad de poseer estos múltiples cerebros no solamente la justifico con el hecho de nuestro mismo cerebro en toda su grandeza me sigue pareciendo (y lo es) mínimo en comparación al todo mismo que nos rodea en todos los aspectos que existen, sino también la justifico con el irritable hecho de la ignorancia total que el solo poseer este cerebro me provoca. Aunque no podemos tener todos estos cerebros, sigue siendo difícil, en caso de intentarlo, poder comprender todos estos aspectos de la vida o la existencia de una misma manera, es por ello que tener muchos cerebros ayudaría a poder entender cada uno de esos temas de una forma profunda. Lo que quiero decir es lo siguiente: Tenía un amigo que me solía decir que el amor solo era una reacción química dentro del cerebro, y demases. Ese amigo no estaba mal. Sin embargo, cada vez que se lo decía a alguien o incluso a mí, causaba grandes desacuerdos sobre lo frio y horrible que eso sonaba a los oídos. Pero mi amigo seguía teniendo razón. Solo que estaba viendo al amor, en ese caso, desde el cristal del Cerebro Anatómico, desde la realidad química del cerebro. Ahora bien, el amor desde la mirada de los diferentes cerebros será obviamente diferente. Es por ello que esa respuesta de mi amigo causaba revuelo, si era escuchado por otro amigo que miraba desde el cristal del Cerebro Ser Humano. Incluso si el amor es cuestionado sobre la mirada de alguien pensante desde el Cerebro para el Universo, dudo que sea de vital importancia ya sea la química del amor o la importancia espiritual de él. El amor es demasiado cursi para el Universo, no le interesa, no afecta acaso ninguna ley ni responde a preguntas sobre el origen de este mismo. Me molesta pensar en el amor solo como una reacción de químicos cuando estoy pensando desde mi Cerebro Ser Humano, pero me incomoda la insignificancia del amor cuando estoy pensando desde mi Cerebro Universo.

Me resulta un poco triste, a este punto, pensar que siempre habrá toneladas de cosas que voy a ignorar sobre tal o cual “realidad”, y me molesta aun más el hecho de que nunca podre profundizar sobre ninguno de estos cerebros de una forma trascendente. No está dentro de las posibilidades humanas de mi cerebro único. Y aun así cada día me asombra cada vez más este único cerebro que poseemos, incluso no hemos terminado de entenderlo ni llegar a responder todas las preguntas que surgen de el mismo como nuestro cerebro. Lo más increíble es que a pesar de su increíble magnificencia me siga siendo insignificante. Tanto así lo comparo como con la grandeza de nuestro Planeta Tierra dentro de nuestro Universo aun más grandioso; nuestro planeta que aun no hemos dejado de descubrir, que dentro de nuestros descubrimientos totales de él nos asombra en todos sus sentidos y formas, tanto artificiales como naturales, ese planeta, nuestro planeta, sigue siendo insignificante a escalas de nuestro Universo Observable y aun mas dentro de la “totalidad” de nuestro Universo mismo.  Me gusta pensar a nuestro Cerebro como el Planeta Tierra dentro del Universo, y viceversa, nuestro planeta tierra como nuestro cerebro dentro del increíble Universo que somos nosotros. Ideas tan hermosas como irritantes.

domingo, 24 de enero de 2016

China

1997


Espero que usted pueda oír en la noche, al filo de la oscuridad, como la llamo con mi mente cada vez que veo algo que a su nombre me haga acordar. De repente todas las mujeres de mi ciudad se llaman Julia, o tienen una prima segunda llamada Julia, o la periodista que dicta el clima se llama como usted, o una madre llama a su niña en la calle y le grita su nombre, como burlándose sin querer de mi; ahora bien, se perfectamente que usted no puede oírme llamándola en la noche, o apenas despierto, o en medio de la merienda de las 5, o en tiempos de cena, mucho menos en medio de la madrugada. Perdón. Es el momento en el que más la extraño. Un amigo me dijo que las mentes ocupadas no extrañan ni añoran a nadie. Y eso intento, señorita. Intento ocuparme de mis responsabilidades, de simular cubierto cada hueco por el cual pueda entrometerse su nombre finito. Julia se hace bolita y pasa de forma cautelosa, Julia se separa en silabas y letra por letra logra llegar a mi corazón. Respecto a lo que dijo mi amigo... ¿no le parece a usted muy triste? Eso de andar llenando mi mente con porquerías que no sean usted. ¿De qué me sirve? ¿No es mentirme, señorita? Yo le soy fiel a mis sentimientos y pienso en usted todo el santo y diablo día. Quizás ya cuando empieza un nuevo día en China estoy extrañándola un día más aunque ni siquiera haya terminado el anterior. Usted ya sabe todas las cosas que me hacen odiar haberla perdido. O que se haya ido. Como sea, ya no existimos. Julia, señorita, disculpe el atrevimiento pero ya nos había planeado el casamiento. Ya estaba buscando trajes para elegir cual vestir en la Iglesia y en el Civil. Sería el casamiento con más amor registrado en el mundo. Nuestros hijos iban a crecer llenos de amor, aprendizaje, respeto y apoyo. Hubiera sido usted una gran madre de ellos. Yo hubiera deseado así. Nuestra familia ya tenía una pequeña casa en mi imaginación. Se iban de vacaciones en la primera quincena de Febrero a la costa. Y es que a usted le encanta el mar y casualmente a nuestra hija también. Yo la dejaba elegir destino aunque sabe bien que soy un Muchacho de Pueblos. Usted ama las luces y La Ciudad. Pero le diría que si a todo con tal de verla sonreír. Y así nuestra familia vivía en mí, hasta que sin más, se esfumo, como un humo gris de incendio, que hace toser mucho y mata los pulmones de tanto llorar por el fuego. Igualmente, señorita, no la culpo por los daños ocasionados en la propiedad de mi mente. Por suerte el pequeño cuadro con una foto de usted logro quedarse intacto. Quizá por eso la extraño tanto. Pero he aquí la verdad: esa casita familiar no era nuestro hogar. Usted, Julia, señorita, era mi hogar. Y eso también lo sabe. No le voy a nombrar y describir cada momento nuestro de pasado. Ni nuestro primer beso, nuestra primera noche juntos o el día del te amo. Yo extraño lo que no fuimos tanto como lo que un día quisimos ser. Yo extraño nuestro perfecto pasado pero también nuestro futuro que ya no existe. Discúlpeme, ya me fui de tema. Pero usted se fue hace rato y la disculpo igual. Ya no sé qué decirle Julia. La amo como se ama de verdad. Y nuevamente insisto: se que no puede oírme en la madrugada llamarla con nuestros recuerdos miles, sé que no puede oírme Julia, sé que no puede o no quiere, pero no lo hace. Yo sé que no, señorita. Pero ya no sé qué decirle. 

La amo como se ama de verdad. 

lunes, 11 de enero de 2016

My dearest


To my mother 

I don’t quite remember the night I was born

I am sure you will forgive me, 
We both know that my memory still wasn’t on
But you and I, specially you,
We both knew
That my beating heart there it was
Between my bright new skin 
And your brand new love
I think that deep in my soul
That moment remains
And maybe is the reason of
My own soul itself
God gave me to you
And you gave me to Him
But there’s something you don’t know
My dearest
I ask him
To gave me back to you
I call for
Meet you every day
He told me I was yours forever
If I wanted to
He told me that I would meet you
Until he wanted to
But assure me that you will stay with me
Between my heart and soul
Even if I leave
Even if I get lost
Because you are my dearest
And he always knew you were
Because I prayed for you
With love
Every single night
So that God knew
Without words
Being told
Despite of this
Despite of God
And this love
I know, my dearest
That perhaps
Your soul
Is a unique place
A messy room
A close door
You’re not that
Affable
You don’t really
Show true love
Even when you have it
Even when you want
Perhaps you don’t really know how
Maybe you think feeling it is enough
And I’m here to tell you
My dearest
That maybe it is
For me
For you
To us
The fact you love me
If you do
To my heart is enough
Mother
My dearest
Maybe you don’t even know
That my dearest you are
But now you know
You will also see
That you’re the most important person
To me
Mother
Or, my dearest
As you want to be told
Your daughter I am
And forever I’ll be
God gave me to you
And life you gave me
I don’t quite remember the night I was born
But I’m sure I remember
The first day of school
My first broken love
That day you hugged me 
The fact that you all give it
To me

So that I’m here to tell you
My dearest
Forever
I’ll love you
Endless
You and me

Forever
Mother and daughter
We'll be

martes, 5 de enero de 2016

Cuando te encuentre



Cuando te encuentre, quizá no sepa que te encontré
Hasta que al fin me pierda en tus ojos
Y vea que me halle en ellos
Cuando te encuentre, y me encuentres
Cuando nos encontremos
Procurare que nunca desaparezcamos
Aunque debamos vivir en la distancia
Aunque el destino nos brinde nuestra perpetua compañía
En la peor de las suertes
O en el mejor de los destinos
Procurare que sientas
Que aunque podría rendirme
O aunque pudiera elegir entre demás
Jamás te dejaría
Y jamás te cambiaría
Jamás

Cuando te encuentre
Nunca más estarás solo
Nunca mas deberás sentir que
Nadie en el mundo te escucha
Me esforzare por de veras sentirte
Me esforzare por de veras oírte
Y si acaso solo necesitas silencio
Prometo abrazarte una eternidad
Hasta que sonrías
De nuevo

Cuando te encuentre
Me asegurare de que no sientas que no vales nada para el mundo
Porque sabrás oír de mi que eres lo mejor que reside en el
Te lo hare sentir
Te lo hare saber 
Me asegurare de siempre alentarte a seguir tus sueños
Jamás me interpondré entre tú y ellos
Te aplaudiré en tus triunfos
Y te animare en tus intentos
Si acaso alguna vez fallas soñando
Si acaso alguna vez decepcionado
Te acabas sintiendo
Me asegurare de darte fe
Confianza
Y seguridad
Pero por sobre todas las cosas
Me asegurare de que tú mismo
La tengas por ti

Cuando te encuentre
Jamás te defraudare
Prometo jamás mentirte
Prometo jamás ocultarte
Procurare nunca olvidarte
Cuando no podamos encontrarnos
Y en el camino herirnos
O en el trayecto herrarnos

Cuando te encuentre te haré sentir especial
Cada segundo
Cada día
En cada lugar

Cuando te encuentre no solo te amare
No solo te lo diré
Sino que te lo demostrare
Y sabrás que será de verdad

Cuando te encuentre haré todo esto
Y mucho más
No habrá límites
Para el amor
No habrá soledad
Solo habrá bondad

Cuando te encuentre
Y me encuentres
Y por fin nos encontremos
Hare todo esto
Y mucho más
Porque cuando lo haga
No quiero perderte
Nunca en la vida
Nunca jamás

Cuando te encuentre
No te perderé
Ni me perderás

Cuando te encuentre
Para siempre
El amor al fin será