Desde las contradicciones trato de pensarle y pensarme. Quizás no sea más importante que la luna que cada noche sale y con su rostro de piedra no hace más que dejarnos vivir una noche más, una nocturna trayectoria más hacia el final de los días contados hasta que desaparezca. Para mi discurso romántico no es más que un icono de complicidad y para la astrología un accidente muy relevante. Como nuestro azar, las coincidencias del universo pueden o no ser casuales, si acaso quien las maneja o manejo es algo que nos excede aún. En la ilusión de nuestro individualismo emocional y existencial nos alimentamos de eso que llamamos voluntad...lo que nos debería reconfortar, aunque siempre preferimos creer en el destino, cuando nos convino. No sé que más decirte pero siempre tengo algo más para recordar. El habernos ido quizá haya sido la opción más lógica pero que es la lógica si carcome sólo tu posesión de lo que era sentirse amado, quizá seas fiel a tu sentido común pero infiel a lo que te amaba. Y acaso que es la traición, qué diablos es si nunca acaba y si hasta lo más puro acaba, que es verdaderamente lo correcto en estos casos, si pensar que los mayores, la Biblia y el libro más vendido tienen el gran sentido común o si acaso ir en contra de eso y vivir en la selva de barbarie que es el sentirse amado y acudir a nosotros mismos. Acaso si no tiene que ver con nosotros mismos pero sino con el otro porque hacemos del amor quizás lo más propio de nosotros más allá de la muerte? Porque cuando pienso en usted no hay más que preguntarme existencial porque ya no está en mi presente vida y también cuestionarme si en verdad estamos para tanto embrollo. He visto personas llorando en las tumbas y recostados en el pasto de sus habitaciones cementeriosas preguntarse porque se fueron sus amantes. Pero usted no murió, revive siempre adentro mío aunque siga independiente su vida en la manzana de su barrio. No se sentirá apretado a mi o solo soy yo que lo siento cuando nos observo sin retorno y con música ambiental? Si cuando revuelvo los cajones no hay más que memorias. No soy acaso mis memorias? Soy mis errores? Acaso es tan grandioso que haya huido, acaso no es mejor, es peor, es lo que es? Lo podré cambiar en el futuro? No creo que exista esa posibilidad, pero también hay muchas otras que lo incluían para siempre y sin embargo no está acá. Si mirar el noticiero y pensar que no es relevante el amor, y después recordarme que nuestra historia no tiene mucho que ver con la historia occidental. Dígame que es lo importante, dígame que estoy esperando, dígame que esto va a pasar pronto, dígame que la luna no es un accidente, dígame que no hay forma que nuestras almas se separen o dígame que en realidad todo es química y placebo. Dígame lo que quiera usted o lo que yo quiera, dígame, pero dígame algo. Se lo ruego, sin esmero. La cobardía suele ser la sombra de la infelicidad.
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