La gente escribía cartas cuando se sentía lejos de otra gente. La gente que se fue lejos de ellos, o gente que debió irse por causas de fuerza mayor, gente que se va por deber, y otras porque, en realidad, desea regresar. La gente le escribía a sus amores cuando se iban a la guerra o cuando se separaban sin querer después de un hermoso verano juntos. Quizá lo peor de todo era la espera de una respuesta o, aun peor, la duda de no recibir una respuesta. Quienes se van lejos de nosotros, con previos avisos, nunca van a contestar nuestras cartas, y lo peor es que nos morimos de ganas de escribirles de nuevo, para ser rechazados una y otra vez, porque siquiera el que nos rocen con el saber de nuestra existencia nos hace sentir que volvimos a ellos, como ladrones que entran a donde nadie quiere, pero logran desviar toda reja, todo muro, todo candado impuesto por quien dueño es. Es interesante pensar en quien nos está pensando, quien nos piensa todos los días o quién se acuerda de nosotros de a momentos. Pero preferimos pensar en quien no nos piensa; empecinarnos por saber porque no lo hace y querer con todo el corazón que lo haga: que nos recuerde, que nos quiera, que nos sienta; que nos traiga de nuevo con ellos y así no morir en el olvido.
Me acuerdo
todos los días de algo que me recuerde a vos. Me gusta pensar que
somos almas gemelas, porque ya nadie piensa en ello: es una lástima que lo
hayamos perdido. Dudo demasiado que alguna vez encuentres alguien que
esté a la altura de tu alma; pero no lo digo para rescatar
la altitud de la mía, al contrario: para estar a la altura
de tu alma había que descenderse hasta lo más dulce de la inocencia y lo más
sutil de la sensibilidad. Un alma a la altura de tu alma no
puede ser nadie más que yo; quizá encuentres alguien a la altura
de tu corazón, de tu mente, de tu cuerpo; de tus sueños.
Me acuerdo
todos los días que puedo vivir con tu herida siendo feliz y quizá así también
muera; esperando una carta tuya que nunca querrás escribir y que siempre
esperare recibir. Lo más trágico de las almas gemelas, es
encontrarlas.
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