sábado, 2 de abril de 2016

A mi lado


1997



Hoy la siento en la distancia, pero su imagen es tan tenue, borrosa, y sucia que la distancia parece ganarle en nitidez y de a poco mis ojos se llenan de lágrimas por no poderla ver. Lo peor de escribirle es no saber de sus respuestas, lo mejor de escribirle es que puedo imaginarmelas yo mismo, perdiendo la razón de a ratos y de a momentos recuperando la cordura, luego de sentir que no todo lo que digo sólo lo lee el viento y mis ojos; sino que su alma interviene y me acaricia el pelo mientras duermo, aunque su cuerpo este deseando otra compañía a su lado. Siento que verdaderamente el amor que siento hacia usted no tiene registros desde los amores de la época antigua, de aquellos que sucedían entre muchachos y muchachas de diferentes clases sociales, o aún más, de diferentes tribus: mi amor por usted no tiene registros en la historia de la humanidad y nadie puede refutarlo, pero yo sí puedo afirmarlo. No creo que nadie siga pensando en su amor luego de años como yo lo hago con  usted, que alguien alguna vez haya pensado en su amor todos los días aún cuando ya ni siquiera se acuerda de su voz, que alguien alguna vez haya soñado todas las noches con su amor después de miles de noches sin saber bien porqué. 
Necesito una respuesta y a la vez no quiero una respuesta, quizá prefiero imaginar que algún día aparecerá por esa puerta. Como le he dicho en otras cartas: la amo como se ama de verdad. Y quizá esta carta parezca una alabanza hacia su persona pero es más bien, sin ir más lejos, una súplica terrible para que me vuelva a querer y regrese a mi lado. Le escribiría todo un anexo pidiéndole "por favor" pero me parece más digno el disfrazar mi desesperación con indiferencia, llanto y dulzor. 
Si usted volviera a mi lado quisiera hacerle feliz cada día de todas las semanas y cada semana de todos los meses: no habría malos años en el calendario si estuviera junto a mí. Si usted volviera a mi lado le lloverían gotas del suelo y le caería viento del cielo porque no habría imposibles si juntos estuvieramos ahí. Si usted volviera a mi lado, escucharía cada segundo de cada historia que me cuente porque de verdad me importaría todo lo que de su boca saliera. Si usted volviera a mi lado, me encargaría de su felicidad pero acompañaría su tristeza como nunca nadie supo comprenderla. Si usted volviera a mi lado, mi cielo, si usted volviera a mi lado, tan solo por una vida, por un ratito que sea eterno, si usted volviera a mi lado, sabría lo que es vivir. 
Pero nunca más habrá de volver a mi lado, mi amor, porque nunca jamás me leerá, porque usted muere cada día para mí: es la única forma en la que encuentro dejar de sufrir. Fingir que usted ya no existe, y sin embargo, usted, en algún lugar del mundo, todavía no ha dejado de existir. 
Ya no sé muy bien qué hacer y tampoco sé como terminar de escribir.
Sólo me resta por decirle que seguiré escribiéndole porque la amaré por siempre, aún después de que en un último suspiro de amor llegue a morir.  
En la calle alguien grita cada vez que sueño con su imagen, en mi mente alguien llora cada vez que veo su retratro, en el mundo alguien muere cada vez que pienso en lo que fuimos, en el cielo alguien truena cada vez que lloro por usted, la felicidad se deforma en abismo, cada día que pasamos sin ser lo debimos ser: la espero toda la vida, sabiendo que usted nunca va a volver.
 

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