domingo, 4 de agosto de 2013
Ocean of passion/1
Juan Cruz esta lejos de ser cautivante, o atractivo, siquiera de ser romántico, dicen. Es áspero, un poco cruel, arenoso, como una superficie molesta, como un sol que golpea fuerte, como un insomnio. Es un caricia extraña, como desconocida, no es fraternal, ni fresca o pura, es como una caricia de un fantasma, un espíritu deambulante, un alma perdida, atormentada, que da caricias a extraños porque carece de brazos a los cuales aferrarse, carece de un calor prematuro, de una calidez de cuerpos, carece de amor, y esta lleno de tormentas, tormentas frías, no de esas lluvias de verano, que refrescan, que despabilan, si no de aquellas tormentas de Domingo, punzantes, llena de espinas, de alfileres, de cal y arena. Juan Cruz es fúnebre, es como una rosa marchita entre las paginas de un libro desgastado, con aroma a desierto, una rosa sin nombre, sin dueño, una rosa sin agua, una rosa fugitiva y perdida, que esta esperando ser encontrada, entre las miles de bibliotecas, librerías, cajones sobrios de cedro Español, sótanos húmedos o debajo de una almohada percudida de pesadillas.
Austero, como un viento que se junta entre el viento de otro punto cardinal, y pelea, sin rezongar, hasta formar un torbellino, un remolino, una mezcla de norte y sur, una perfecta combinación entre maravilla y destrucción. Sabia que si lo miraba mas de 10 segundos, iba a dejar que armara grandiosas guerras dentro mio, pero las guerras no se combaten mas que con paz, y yo de ella no tenia, ni para dar, ni para recibir, era un estado neutro, un objeto sin forma, amorfo, una poción sin efectos secundarios. No sabia si dejar que Juan Cruz viniera, no sabia si debía ahuyentarlo, o si debía deshacer el laberinto para que su camino a mi se le hiciera mas asequible, mas sencillo, mas cómodo.
¿Que debía hacer?
De repente, allí, como un envío divino, la respuesta...
[Continuará...]
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