viernes, 28 de junio de 2013

Franqueza II

Carta sin destinar

Te escribo desde mi noche y desde mi propia pero inevitable existencia, no planeaba escribirte, de hecho, hasta un momento, estaba hasta planeando olvidarte, de alguna forma, eche un vistazo a mi futuro, y pensé que en él me encontraría a mi misma rompiendo fotos tuyas y maldiciendo tu nombre por amor. No planeaba escribirte, pero lo voy a hacer, aunque quizás nunca me vayas a leer, aunque quizás esto quede como un escrito suelto en la nada, pero lo voy a hacer, por el simple pero, bastante suficiente, hecho de que necesito arreglar mis asignaturas pendientes con tu nombre. Esta noche te escribo sin querer, pero mi mente escribe por si sola entre líneas imaginarias tus recuerdos, casi todas las palabras que salen de tu boca me las grabe, me las aprendí, a veces, como esta noche, quisiera que desaparecieras, y no estuvieras mas en mis recuerdos, en ningún lado de mi, solucionaría muchos problemas del corazón, que en si son la gran mayoría de mis tormentos,  pero que de mis textos, que de mi poesía si tu no hubieras aparecido, que de mi felicidad si tu no hubieras creado mis sonrisas, que de mi pasado, que de mí. Apareces cuando no quiero, y te quiero más cuando apareces, pero en mis pensamientos eres un peligro, algo que se va apoderando de las cosas, como una peste, como una brisa, como un olor, vos. Me asusta el simple hecho de que te vayas, pero sé que si te quieres ir, estará bien, porque no te puedo retener, eres libre de besarla, de acariciarla, de sonreír muy a la par de ella, eres libre, se que siempre lo fuiste, y quizás eso es lo que más ame de ti, ahora lo que más detesto, no es ironía, es amor del ciego, tal vez, del verdadero, tan verdadero como el dolor que sentiría si te fueras, mayor el que me causaría el verte ahí con ella, ahí, no importa donde, aunque dolería mas si fuera en el mismo lugar en el que en algún tiempo nos besábamos los dos, como tu habitación, tu almohada, tu pared azul, tu casa, tu calle, tu vereda, tus simples lugares. Recuerdo los lugares, los movimientos, las canciones, las frases, las palabras, los silencios más que nada, los enojos, los perdones, hasta aun aquellos falsos perdones que dábamos solo para que todo esté bien, las miradas, las mentiras, las traiciones, las lagrimas, las despedidas, los reencuentros, en otras palabras: te recuerdo, si que te recuerdo, ¿cómo no te recordaría si aun estas aquí? Te veo en cualquier lado, aun me hablas, y me preguntas como esta mi día, y yo solo respondo como si fuera tu simple amiga, tu simple persona conocida de pasar, aun te recuerdo porque aun estas aquí conmigo, no te vas, y quizá, si te fueras, sería lo mismo, porque te tengo conmigo en algún lugar estratégico que no consigo encontrar, no quiero encontrarlo de todas maneras, porque trataría de sacarte de mí, y nada mas insensato que querer sacarte de mí, cuando ni siquiera te has ido, pero la razón no juega en este momento, ni en ningún otro en el que aparezca el amor, la necesidad de tu presencia, la estúpida necesidad que seas mío, y que yo sea tuya, y que no haya penas, dolores, ni decepciones, pero, lo perfecto no es real, lo perfecto es falso, tan falso es que no existe, que no sirve de nada la plenitud en felicidad, lo de ensueño es mentira, tan mentiroso ensueño en donde no existe el odio en el amor, tan irreal como deseable, misteriosamente deseable como tú. Hoy me hablas, como si nosotros nunca hubiéramos pasado, pero tengo un nosotros encerrado en cada palabra que te digo, y espero que tu también, pero no creo, veo un nosotros cada vez que la miras a ella, veo un nosotros cada vez que hablamos de tu futuro, de tus sonrisas, veo un nosotros hasta cuando no hablamos de nada, veo un nosotros aunque eso ya no exista, y quiero olvidar el “nosotros”, pero eso no es posible, no cuando lo pienso, porque estas tan cerca que te veo tan lejos, aunque suene imposible de pensar, cuando te veo de cerca, siento tu maldita lejanía en frente de mis ojos, y eso duele más que nada, porque enfrento al final del dia, que ya no estás, que tu presencia existe, pero ya no estás ahí, ya no existes para mí, ¿se entiendo lo que digo? Estas ahí, pero, no me miras a mí, y si me hablas, no hay un nosotros de por medio, solo estas tu, tu y los otros, yo estoy de mas ahí. Estas lejano, te veo tan desesperadamente lejos que me asusto, y me lastimo, hasta darme cuenta de que lo único que veo es la realidad, la triste realidad que me causa el ver con mis propios ojos, no por murmureos que me dan los demás, no por suposiciones de mis vagas culpabilidades, veo ahí mismo, ahí, dañando toda mi debilidad, que tú no estás mas, que estas, pero lejos, muy lejos de lo que es nosotros. Es de noche, y a tus noches conmigo las recuerdo, y a mis noches contigo las quiero de vuelta, aquellas noches, pocas pero únicas noches, en las que nos volvíamos locos uno por el otro, quizás la única oportunidad en que nuestra locura fuera sana, es de noche, y también recuerdo veces en las que llore, admito llore, llore por ti, y por nuestros engaños, nuestros desencuentros, nuestros adioses, llore por ti y por nosotros, lo admito, escribí con furia algunas líneas de odio que nunca salieron a la luz, lo admito, pronuncie tu nombres en gritos a solas que nunca escuchaste, gritos en los que maldecía conocerte, y amarte, y haberme aprendido tu nombre de memoria, lo admito, si es cuestión de confesar, te odiado con toda la razón, y te he amado con todo el corazón ciego. Ahora no estás, tengo la inseguridad de que no eres mío, y que te puedes ir en cualquier momento, en cualquier lugar, puedes elegir ser libre, estar con ella, o no ser nada, y aun así me estarías lastimando. El pasado llega y se a ratos se va, igual que tu, pero tú eres mi pasado, aunque en mi presente, te quiera en mi futuro. No planeaba escribirte, como dije, pero escribirte es recordarte en palabras, y ya que te tengo aquí, aquí dentro, me atrevo a darte esta remembranza de recuerdos en forma de letras. Si, en caso de que mis deseos ocurran, estés leyendo estas líneas, quiero que sepas que tengo mucho más para decir sobre ti, sobre mí, sobre nosotros, porque eres eterno, dalo por seguro que eres eterno, porque si yo lo quiero así, en mis palabras, así serás. Si sigues leyendo estas letras, no tengo palabras más mínimas, ni más grandes, ni más sutiles, ni más atrevidas, ni más inapropiadas, ni más exactas que las que te estoy dando en esta carta sin enviar, invento de carta sin destinatario, solo con una razón, tú, yo, y un nosotros. 


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