Ni bien salí
hacia afuera, lo vi. Lo vi a él. Lo vi con alguien más. Lo vi con
"ella". Lo vi con alguien, mejor dicho, porque tal vez no era su
"ella", era solamente una chica mas. Pero en sí, no me importaba si
era "ella"; importaba el hecho de que fuera alguien más. No había
nada malo ahí, no era nada más que él y una persona a su lado, no había nada
malo, al contrario, era bueno, era bueno que siguiera acorde al mundo y
consiguiera caminar una tarde tranquila con una persona que no fuera yo. Pero
quizás, el punto principal de la complicación, de mi problema, de mí alborote,
era precisamente eso: esa que caminaba con él, no era yo. ¿Que me daba el mero
derecho de desviarlo de eso? ¿Que me daba el tupe de prohibírselo? Pero aun así...
¿Porque insisto en la sensación de dolor prematuro e inocente que me surgió al
verlo compartir un encuentro común y corriente (tal vez) con otra que no fuera
yo? Supongo que no hay respuesta ahí. Me sentí con ganas de defenderme, como si
esa, como si ella, no tuviera el sentido territorial que yo tengo sobre él;
pero aun así, esa posesión de su libertad, esa pertenencia, no es mía hace
bastante. Con más razón ¿porque insisten mis ganas de decirle: "No, para,
vos sos mío, de nadie más, de nadie más, sos mío y te quedas acá conmigo"?
Que estúpida, que posesiva. Qué asco de oración salió ahí. Es muy infantil mi
carácter de posesión hacia su libertad, aun mas, es una posición hipócrita, de
doble moral, porque yo he hecho lo mismo que el hizo esa vez en algún tiempo.
¿Porque me tengo que meter en su vida ahora? ¿Porque me atrevo a reclamar este
derecho que ni siquiera merezco? Es primordial darme a entender a mí misma, a
esa chica que aun cree tener la plenitud de control hacia él, que él ya es
libre, y que siempre lo fue, aun si todo fuera como antes entre nosotros. El
puede irse, quedarse, olvidarme, enamorarse. El puede enamorarse. Enamorarse.
Quien pudiera enamorarlo, que fortuna, que suerte. ¿El puede enamorarse? Yo no
quiero que él pueda enamorarse, ¿Ella sería mejor que yo? ¿Porque no fui como
ella? ¿Quién es "ella"? ¿Acaso importa quien sea "ella"?
Si, lo que importa, lo que trauma, lo que desvela, es el solo (el gran) hecho
de que se enamore de alguien que no sea yo, de todo lo que haga con alguien que
no sea yo, y de todo lo que desee que no sea de mí. Importa hasta el margen de que
realmente suceda, y yo tenga que definitivamente dejarlo ir, que yo lo deje ir,
porque él se fue hace rato, pero “dejar ir”, se refiere a algo mas especifico,
menos natural, más potente que un simple “adiós”, dejar ir alguien o algo, es
algo más profundo, que va mas allá de las palabras o encuentros terminados
entre dos, es la aceptación irreal pero presente, necesaria aceptación, de que
el otro no está más y no lo va a estar, y nosotros tampoco vamos a estar. Dejar
ir de verdad a alguien, a menudo no coincide con la despedida en sí, a veces
meses más, a veces años, a veces son constancias temporales en las que “dejamos
ir”, pero no es verdad, y después volvemos al temporal de olvido, y quizás en algún
punto extraño, algún dia y sin querer, de verdad olvidamos por un rato largo a
ese “dejar ir”, y de verdad concretamos esa despedida espiritual, a veces,
muchas veces, el otro no coincide con nosotros, y nos sostiene un poco más, o, quizás,
nos deja mucho antes de lo que suponemos. Yo no lo dejo ir, y quizás soy
semi-consciente de eso, porque no quiero dejarlo ir, porque me gustaría que aun
exista nuestra conexión, nuestra combinación perfecta que nadie ve, y que nos habláramos
entre silencios y distancias. Yo no lo dejo ir, pero nos despedimos hace rato.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario