martes, 25 de junio de 2013

Pleasure


Las luces del ambiente no eran luces, eran relámpagos que brillaban por su ausencia, era una oscuridad diferente, no tan oscura, ni tan solitaria, era una oscuridad de las buenas, de las que se disfrutan, no de aquellas que me inspiran total melancolía o temor. Contigo no hay temor de nada, contigo hay liberación, de todos los magníficos sentidos de la palabra libertad, sos el más indicado, vos y la oscuridad. El aire era tu suspiro, tu respiración cubría mi piel, te ves mejor de cerca, impactante figura la de tu rostro sobre el mío, deseable sensación la de tus labios matándome, indescriptible placer de sentir que éramos uno solo. Nos mirábamos discretos, pero sabíamos todo lo que el otro pensaba, tal vez porque era difícil escapar de lo que de verdad sentíamos, hasta con la mirada me decías palabras sin querer. Se hacía tarde, quería que el tiempo no pasara, y pensaba que tal vez si suspiraba lentamente, los minutos también pasarían así, y no te tendría que dejar por un largo tiempo. El sol estaba por salir, traslucirían las cortinas, y quizás ya no te tendría, me iría, te irías; el frio jugaba con el calor del sol amaneciendo, apareciendo en el cielo como una amenaza, una increíble tentativa a nuestros placeres ocultos en tu oscura habitación, con mi boca respirando entre tu oscuro cabello desarreglado, pero nuestras caricias ganaron, nuestros roces difuminaron todo peligro, nuestros besos eliminaron cualquier dificultad. Rápido, entrabas y salías de mí, sin pedir permisos, por mis ojos, por mi boca, por mis brazos, por toda yo, dejando huellas imborrables, igual que tu nombre en mis recuerdos; las sabanas corrían de un lado a otro, tanto como nuestras manos, las palpitaciones se aceleraban cada vez más. Vale la pena todo, con vos despertando a mi lado, mirándome de cerca, con la luz de un mediodía cerrando tus parpados, con las sonrisas de ambos concentradas entre un beso y una cercanía completamente inseparable, algo menos corporal, más que todo contacto piel a piel, sin vos no sería lo mismo, porque quizás tu piel no solo sea piel, porque tu piel sos vos, solamente vos, único e irreparable. Después de una noche en que la luna nos miro deseosa, el frio combatió con nuestros calores, y la distancia perdió su jugada, me miras y me sonreís. Que fiel remedio el de tu presencia, que placer verte brillar con la luz del sol, que locura la que causas entre mis deseos, quisiera que la noche no terminara nunca, y tal vez, solo tal vez, lo hicimos, detuvimos el tiempo, porque así sucede cada vez que te tengo cerca, y yo soy tuya, y vos sos mío . 




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