domingo, 16 de junio de 2013

Existes


Tengo la más grande certeza, de que si aun existes entre mis letras, aun existes en mi. Aunque no estés, aunque no me pertenezcas, a pesar de todo, aun existes aquí dentro y también por fuera, especialmente en las noches desveladas que me paso imaginando que si cierro los parpados, estas allí, a mi lado, no hablas, no emites palabra alguna, solo respiras, pero respiras a mi lado, a la altura de mi oreja, respiramos juntos y tu presencia se libera y te haces sentir con ese simple acto de respirar cerca, muy cerca mío. Aun existes entre párrafos disueltos en papel, aunque no quiera escribirte, aunque no necesite dedicarte los más perfectos poemas, aunque trate de evitar que tu nombre se me aparezca y pelee con mis palabras para no nombrarte. Aun existes, se que aun estas aquí, aunque seas invisible, aunque trate de desaparecerte del lugar, y borrarte hasta que no haya rastros de tu presencia involuntaria, se que aun existes aquí, mientras exista yo, y exista la eternidad de mis palabras, lo sé, perfectamente lo sé. Aun existes entre mis penas, y mis rencores, y mis ganas de ahogar tus memorias, dejarlas ir igual que a tu imaginaria pero real existencia en mi. Esta noche, esta solitaria noche, no quería escribir sobre ti, no quería idealizar tu existencia, porque quizás tu ya ni te percatas de la mía, y no tienes la esperanza que yo tengo en este momento, de que entres por esa puerta vacía, para que seas real de una vez por todas, pero, aunque nuestras respiraciones estén más lejos que nunca, esta noche, esta solitaria noche, me propuse a aceptar tu existencia en mi, quizás porque comprendí que si dejo que tu existencia se disuelva, se vaya, se despida de todos mis pensamientos y sentidos, no me quedaría a que aferrarme, no me quedaría más que mi vaga existencia, tan vacía, como la misma nada que me provocaría desterrar tu gran existencia en todo mi indivisible ser, neto de tus ojos, de tu boca, de tu risa, de tu voz, de tu caricia, de tu amparo, de tu amor, de tu simple pero importante presencia en el caos de la ciudad, en la plenitud del mundo, y en desastre de mi alma, porque si permito que tu existencia huya, y no sea parte de mi nunca jamás, la nada misma vendría hacia a mí, y me vencería hacia la triste verdad única, de que eres parte de mi hasta cuando no quiero, hasta cuando no te necesito, hasta cuando no te extraño, porque te quiero, porque te necesito, y porque te extraño. No eres más que eso: existencia que se irá, cuando me vaya yo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario