Tengo la más grande
certeza, de que si aun existes entre mis letras, aun existes en mi. Aunque no
estés, aunque no me pertenezcas, a pesar de todo, aun existes aquí dentro y
también por fuera, especialmente en las noches desveladas que me paso
imaginando que si cierro los parpados, estas allí, a mi lado, no hablas, no
emites palabra alguna, solo respiras, pero respiras a mi lado, a la altura de
mi oreja, respiramos juntos y tu presencia se libera y te haces sentir con ese
simple acto de respirar cerca, muy cerca mío. Aun existes entre párrafos
disueltos en papel, aunque no quiera escribirte, aunque no necesite dedicarte
los más perfectos poemas, aunque trate de evitar que tu nombre se me aparezca y
pelee con mis palabras para no nombrarte. Aun existes, se que aun estas aquí,
aunque seas invisible, aunque trate de desaparecerte del lugar, y borrarte
hasta que no haya rastros de tu presencia involuntaria, se que aun existes
aquí, mientras exista yo, y exista la eternidad de mis palabras, lo sé,
perfectamente lo sé. Aun existes entre mis penas, y mis rencores, y mis ganas
de ahogar tus memorias, dejarlas ir igual que a tu imaginaria pero real
existencia en mi. Esta noche, esta solitaria noche, no quería escribir sobre
ti, no quería idealizar tu existencia, porque quizás tu ya ni te percatas de la
mía, y no tienes la esperanza que yo tengo en este momento, de que entres por
esa puerta vacía, para que seas real de una vez por todas, pero, aunque
nuestras respiraciones estén más lejos que nunca, esta noche, esta solitaria
noche, me propuse a aceptar tu existencia en mi, quizás porque comprendí que si dejo que tu existencia se disuelva, se
vaya, se despida de todos mis pensamientos y sentidos, no me quedaría a que
aferrarme, no me quedaría más que mi vaga existencia, tan vacía, como la misma
nada que me provocaría desterrar tu gran existencia en todo mi indivisible ser,
neto de tus ojos, de tu boca, de tu risa, de tu voz, de tu caricia, de tu
amparo, de tu amor, de tu simple pero importante presencia en el caos de la
ciudad, en la plenitud del mundo, y en desastre de mi alma, porque si permito
que tu existencia huya, y no sea parte de mi nunca jamás, la nada misma vendría
hacia a mí, y me vencería hacia la triste verdad única, de que eres parte de mi
hasta cuando no quiero, hasta cuando no te necesito, hasta cuando no te
extraño, porque te quiero, porque te necesito, y porque te extraño. No eres más
que eso: existencia que se irá, cuando me vaya yo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario