domingo, 27 de octubre de 2013
Crónica de un abrazo
Abrazo un recuerdo, pero no un cuerpo que ya hace mucho no veo, ni siento, y en ocasiones ni lo puedo memorizar. Se que mis brazos iban por sobre tus brazos, y que mi cabeza en tu pecho apoyada estaba, mientras cerrabas los ojos, y la punta de tu pera rozaba suave entre mi pelo. Mis manos sienten tu espalda, tán frágil, tán lastimada, tan flaca y débil, tu cuerpo era algo que parecía romperse si muy fuerte lo apretaba contra el mío, pero aún así lo extraño. Tu tez, tu textura, tu olor detrás del cuello. Hacer puntas de pie porque eras muy alto. Y eso era lo que más me gustaba, siempre inalcanzable, siempre austero, siempre altísimo. Largos ratos en tus brazos, tan largos que sentía que allí era donde mis respiraciones iban a terminar. Te corres el pelo de la cara, mientras frunces el seño y la nariz, cómo siempre lo hacías, una especie de tic que no te conocías, pero yo sí. Me miras con tus ojos negros y pequeños, y vuelves al abrazo.
Abrazo un recuerdo de un abrazo.
Extraño un cuerpo que me es extraño.
Amo este amor que ya no me ama.
Odio este dolor que ya no es dolor...si no un intento de olvido.
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