miércoles, 23 de octubre de 2013
A dónde van los besos
Hay un ultimo beso, que tiene gustito a olvidar, a últimos momentos, a pequeña muerte, a desapego y a despedida. No se percibe como ultimo beso, si no como un apretón de manos, como un "Buena suerte", que despliega la seguridad de que ese beso no sera el ultimo de los últimos besos, si no una pausa, una tregua, un recreo para volver al mundo real, porque vivir en jardines no siempre se puede, el mundo es peligroso pero allí hay que vivir. Nuestro jardín o habitación es un espacio secreto, intimo, porque lo arreglo y lo pinto a mi gusto, en el mundo, el artista es el destino, y ahí te quiero ver. El beso es eso, intimidad entre multitudes. Un jardín secreto. El prototipo de un éden.
Hay un beso, un micro-beso, un abrazo de bocas, un lenguaje sin palabras, que tiene gustito a todo y no es de nadie, viene y va, hasta que termina en un recuerdo, y allí perdura entre otros besos ajenos, pero nunca como último beso es recordado, ninguno de ellos lo será jamás, y esencialmente eso es porque no lo sentimos cómo último beso cuando lo estamos dando, en el medio de nuestra creación de un beso con el otro. Es que, de ser así, de saber que aquel sera el fin de los besos, seguiríamos besando por la eternidad.
Todos los besos son los últimos, los últimos hasta que nos volvamos a besar.
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