24 de diciembre de 2012
10:30
AM
Lunes-
En algún lugar oscuro de Argentina
-“¿Dónde estoy?” pensó ella mientras se
tapaba los pechos con esas sabanas blancas que de la mugre que tenían ya se
parecían al barro mismo. Miro hacia todos lados buscando una pequeña pista o
algo que le dijera que conocía ese lugar y que todo iba a estar bien. Lo
desconocido nunca es seguro. Se corrió un mechón de pelo que le colgaba de la
frente por el alboroto de cabello que tenía en la cabeza. El lio que tenia
dentro de ella era aun peor. Trato de esforzarse por recordar que había pasado
la noche anterior. Todo se le volvía negro, parecía que no había vivido antes
de estar ahí. Parecía que un día de su vida se hubiera borrado del historial, y
no la dejaba entrar en razón.
Se hizo una certeza de vestido con las
sabanas de la cama en la que estaba acostada y como alguien perdido comenzó a
recorrer el lugar. El lugar tenía aires viejos y de antaño, como esas casas de
nuestras abuelas que te impregnaban el olor a humedad y caramelos de miel antes
de que salieras de ahí. Los azulejos eran rojo sangre y tenían tierra por
doquier. Claramente, nadie limpio vivía ahí, si es que alguien lo hacía. Las
ventanas de hierro sucio y oxidado estaban completamente cerradas y como para
darle un toque más escalofriante aun, tenían entrepuestas maderas para que a
nadie se le hiciera fácil abrirlas. La intriga de si era de día o de noche
carcomía la mente de la muchacha. Siguió su paso y vio un pequeño modular
antiguo de roble, con muchos cajones. A simple vista, parecía que estaba en
desuso, pero la curiosidad mato el miedo de la joven y sin darse cuenta ya
había abierto la mayoría de los compartimientos. Había llaves, sogas, cuchillos
de toda clase y cinta adhesiva como para rodear una casa entera. Esos
elementos, sin contexto ni nada, le daban más miedo aun. Se trago el temor
y siguió moviendo sus pies llenos de tierra sucia hasta lo que
parecía ser la cocina, lo dedujo por sí misma, ya que no había nada que la
identificara como eso, lo primero que vio fue un calendario grande que extrañamente
parecía estar a la fecha, y lo que es aun más extraño, los días estaban
tachados hasta llegar a lo que parecía ser el día de la fecha. Ese día era la
víspera de Navidad. Siguió confundida a una habitación mas, que estaba
completamente vacía, las marcas de humedad frías, daban a entender que antes
había muebles o aunque sea algo parecido. Se escucho un ruido de puerta. El
rechinido por el oxido la alerto para su suerte. El miedo mas la curiosidad la
hacían sentir más nerviosa que nunca. Le temblaba la boca y sus pies tenían
ganas de salir corriendo. Quería llorar de angustia. ¿Cómo no se le ocurrió
antes? ¿Gritar? ¿Aunque sea hablar? Ya era tarde para arrepentirse de su
estupidez cegada por los nervios. Finalmente solamente se quedo ahí. Parada en
la habitación, se tapo los ojos con la sabana y se sentó en un rincón, como
solía hacer de pequeña cuando tenía miedo. Llorando en mudo. Insinuando que esa
sabana la protegía como antes la protegía de los fantasmas que la asechaban en
las noches de su infancia.
Escucho las pisadas fuertes de alguien que
parecía ser un hombre. Ella se dio vuelta para no mirar lo que según lo visto,
no iba a ser bueno. Escucho que ese alguien acciono un gatillo. Más miedo en su
sangre. Sintió 4 estruendos estallando en su cuerpo y la cabeza se le fue del
mundo. Su sangre miedosa ahora pintaba todo el piso de la habitación. Las
sabanas marrones ahora eran su ataúd.
12:32
AM
Lunes-
En la casa de la familia Lucero
-“Pásame la sal Cristina, por favor”
-“Te dije que dejes de comer así Luis,
sabes que el colesterol te va a aumentar”
-“Che ¿Dónde está la nena?
-“La verdad que no se. La llame al
teléfono y no me atiende. Capaz se fue a la casa de Coty y se quedo a comer”
-“’¿Cómo que no sabes? Llámala ya a esa
Coty y pregunta mujer, ya estamos comiendo y es navidad, que deje de molestar
en casa ajena”
Al teléfono:
-“Hola Raquel. Escúchame soy Cristina, ¿Mi
nena esta en tu casa con Coty?
-“Cristina querida, acá tu nena no está
eh, es mas Constanza no salió ayer. Estaba castigada”
-“¡¿Cómo que no salió?! Mi nena me dijo que había… Ay mira, no
importa, voy a buscarla y después te llam-Interrumpe Luis-Cristina… esta
al teléfono la policía. Tienen noticias de la
nena.

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