miércoles, 9 de enero de 2013

La condena




Mi casa no fue hecha para que otro la venga a remodelar. Menos ustedes. Que de construcción no tienen idea. Pilar a pilar, voy poniendo en esta pequeña obra que llamo “Vida” lo remueven y me recalcan una y otra vez que lo estoy “haciendo todo mal”. Déjenme construirme sola. No sé si les molesta más que sea así de libre o que desee que me dejen en paz. Me atosigan. Y siempre, en vez de construirme, tengo que dejar ese proyecto, solo para construir una muralla gigante entre ellos y yo. Sé que de la vida no sé nada, pero ese es el punto: DE LA VIDA YO QUIERO SABER.

Y ustedes no me dejas salir de la gran cárcel que es su mente cerrada. Quiero sentir miedo de tanta libertad tener, en lugar de sentir silencio en esas cuatro paredes que encierran una oscuridad que me mata. ¿Me van a dejar morir así de fácil? Siempre supe que eran así. Pero esta vez de verdad quiero que se vayan de acá. Sé que algún día, o más bien cada uno de ellos, voy a necesitar de ustedes. Pero sus ganas de hacerme esclava, son más grandes que sus sonrisas.                                                      

A las palomas envidio. Al viento deseo. A mis ganas de vivir, anhelo. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario