sábado, 22 de febrero de 2014
No es soberbia, es amor
"Cuando realmente alguien te quiere, no se va, no se aleja, no te olvida."
Difiero. No es verdad, a veces no sucede así. Vaya uno a saber porque, aunque a veces si sepa. Cuando realmente alguien te quiere, o te ama, a veces no se va. A veces se lo llevan. O a veces es la vida misma quién lo aleja, quién lo rapta, quién lo asesina. Pero uno, en cualquier parte del mundo, sigue amando, sigue queriendo. Aunque no esté, aunque no sea recíproco. Uno quiere, uno ama, aunque lo hayan alejado, aunque el otro nos haya olvidado, uno quiere hasta que se cansa, o hasta que guarda en su interior sentimientos que nunca van a poder ser demostrados, porque el otro se fue, entonces los dormimos, los dopamos, le inyectamos música, distracciones, hasta alguna que otra copa, le damos de beber, para hacer de ese sentimiento algo amorfo y minúsculo, para que no viva más, o al menos que se quede quieto en un rincón del corazón. Yo he querido. Y he seguido queriendo aunque me vaya, aunque me echen, aunque me alejen, aunque me olviden, o incluso me obliguen a olvidar. El amor es manipulable cuando el otro no está. Tal vez cueste un largo tiempo, o no, pero podemos ignorar el dolor, y un día somos capaces de levantarnos sin pensar en el otro, y ser libres de esa cárcel, con nombre y apellido. No olvidamos, ignoramos. ¿Y saben porqué? Porque sabemos que nunca el otro va a querernos de vuelta, que nunca a volver de su ida, que se va a seguir alejando, que ya hace rato nos olvido y lo hace cada vez más. Yo he querido y me he tenido que ir. Y creanmé, que he querido de verdad. Entonces difiero que la frase, porque, a veces, por amor, hay que ignorar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario