domingo, 16 de febrero de 2014
3:33
Tus ojos rojos, tus ojos rojo cielo nublado, me mirás desde el Pozo, el Pozo de un abismo en donde está tu rostro mirándome desconsolado, y yo te beso porque soy rebelde o porque soy una débil, o porque afuera llueve y tengo los hombros mojados, sobre mis lunares eternos que rozas con las yemas, y me vuelvo un ente sentado en un sillón verde, descalzo, abandonado, esperándote, con la cabeza apoyada en el respaldar, por horas, por años. Al final de la noche llegás, y pensás que nada pasa, que nada pasa por mi corazón, pero no es así, te engaño. Pero me mirás desde ese abismo irresistible...¿como no voltear a verte? y entre las miradas, me das un beso y te beso, porque soy un ente, que al fin al cabo, cae al abismo, cae a tu abismo, cae... hasta que es un ente fantasma que termina siendo un polvo que se funde en las comisuras de tu boca, que vos llamas aire, que yo llamo muerte, que nosotros llamamos amor.
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