viernes, 31 de enero de 2014

Los perros mueren amando


Los perros no son para siempre
Los perros se van y nos dejan el olor en el olvido
Dejan ganas de tenerlos impregnados
Olor a perro y a pelos que se caen
Babas que gotean
Los perros siempre sonrién
Nunca pude distinguir si estaban tristes
Si querían jugar
O si preferían llorar
Si se sentían mal cuando les gritaba
Si pensaban a la noche que hacer por la mañana
Los perros siempre muestran los dientes
En la lucha y en la guerra
En la felicidad  y en la mala gana
Todo está en los ojos
Son más humanos que
Los mismos humanos
Dicen con la mirada
No con la palabra
Pero siempre sonríen
 Aunque no con los ojos
Ahí está su alma
Los perros dejan un lugar
Un lugar que de alguna forma
Se queda intacto y perfecto
Con la sombra del perro andando
Con la sombra del can durmiendo
Los perros son extensiones
Del alma humana
Que hacen al alma menos humana
Que hacen de los humanos más almas
Los perros son amores
Que en cada perro es distinto
Que se quedan a vivir en recuerdos
De una foto
De una sombra
De un aroma
De una historia no olvidada
Los perros no son para siempre
Porque aunque sean perfectos
Aunque sean leales
Fieles
De buena fama
Aunque parezcan entes divinos
Aunque amen a la presencia humana
No los merecemos
Los perros no son para siempre
Porque los humanos no los merecen
Y mueren para recordarnos que el amor
No siempre necesita de palabras
Para ser una historia de amor recordada
Una historia de amor distinta
Una historia de amor del alma
Porque el que nunca tuvo una mascota
Nunca conoció el verdadero sentido del alma
Porque el que nunca tuvo una mascota
Nunca tuvo (sin tener)
verdaderamente 
nada


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