Todos estamos corrompidos, enfermos de algo, sucios en alguna parte que no alcanzamos a limpiar nunca. Todos tenemos demonios, aunque escondidos entre soledad y sonrisas falsas, quizás, a veces, silencio. Por eso, no te pido que me quieras completa. No podría pedirte semejante sacrificio.
Porque, mi yo completa, no es alguien bonito, ni delicado. Está la parte que quieres, o que dices querer, en donde muestro todos mis dones o te hago reír, esa parte que todos conocen, la parte que muestro, la parte que se peina y se arregla, la parte linda, limpia, pura. Pero, todos tenemos otra parte, otro lado, un cuarto oscuro, y sucio, repugnante y casi morboso, un lugar turbio en donde nos escondemos cuando nadie nos ve. Ahí estarían mis manías rozándose con mis miedos, mis demonios en todas las paredes, gritando y pidiendo luz, mis tristezas y mis lagrimas manchando el suelo, todas las basuras que pienso, todo lo impuro, todo lo maldito. Hasta a mi, a veces, me hace mal entrar ahí, entre las cicatrices, el dolor, el horror, el negro, la oscuridad, mi lado, solamente mío, porque no lo muestro. Esa parte mía esta llena de pasado y algo de presente, esta toda esa parte de mi pasado que no me atrevo a decir, esas experiencias que no queremos ni recordar. Por eso, no te pido que me quieras entera, completa, con todas mis partes, porque te quiero demasiado como para obligarte a querer a mis demonios. No te pido que quieras mi oscuridad ni mis secretos más oscuros. No te pido que quieras mi totalidad. Puedes querer esa parte de mi que ya quieres. Me basta.
Por último, una confesión de amor: yo si quiero a mis demonios.
Porque, mi yo completa, no es alguien bonito, ni delicado. Está la parte que quieres, o que dices querer, en donde muestro todos mis dones o te hago reír, esa parte que todos conocen, la parte que muestro, la parte que se peina y se arregla, la parte linda, limpia, pura. Pero, todos tenemos otra parte, otro lado, un cuarto oscuro, y sucio, repugnante y casi morboso, un lugar turbio en donde nos escondemos cuando nadie nos ve. Ahí estarían mis manías rozándose con mis miedos, mis demonios en todas las paredes, gritando y pidiendo luz, mis tristezas y mis lagrimas manchando el suelo, todas las basuras que pienso, todo lo impuro, todo lo maldito. Hasta a mi, a veces, me hace mal entrar ahí, entre las cicatrices, el dolor, el horror, el negro, la oscuridad, mi lado, solamente mío, porque no lo muestro. Esa parte mía esta llena de pasado y algo de presente, esta toda esa parte de mi pasado que no me atrevo a decir, esas experiencias que no queremos ni recordar. Por eso, no te pido que me quieras entera, completa, con todas mis partes, porque te quiero demasiado como para obligarte a querer a mis demonios. No te pido que quieras mi oscuridad ni mis secretos más oscuros. No te pido que quieras mi totalidad. Puedes querer esa parte de mi que ya quieres. Me basta.
Por último, una confesión de amor: yo si quiero a mis demonios.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario