El adiós es un paso sobrevaluado en la vida de las
personas. ¿El adiós es crecer? Quiero pensar que es hacerse cargo de los
sentimientos, y las acciones, que llevan al inminente adiós. Sería nulo, falso,
vivir a base de mentiras, y no aceptar la despedida que se merecen algunas historias.
La traición es algo de lo que no me siento orgullosa, acaso la traición es algo
que detesto, que repudio, pero quizás porque nunca me puse en el papel del
desleal. A
veces la verdad es mejor que excusas que cubran lo verdaderamente malo, pienso
yo, ¿la honestidad frente a un acto doloroso lo hace menos importante? ¿Dar a
luz a una verdad oculta es mejor que encubrir una mentira para que la realidad
no duela? No.La traición es un error dentro de un error, y no merita un menor impacto el ser honesto cuando ya se fue deshonesto una vez. Cualquiera,
cualquiera comete errores. Es la frase que ha salvado millones de mentiras, tal
vez. Y quizás fue inventada por un mentiroso que necesitaba creer en esa verdad,
necesitaba creer que sus mentiras no eran tan malas porque cualquiera las podía
cometer. La realidad es, que cualquiera puede cometer errores, pequeños o muy
graves, pero, cuando lo hacemos, cuando cometemos un error que involucra a terceros,
cuando traicionamos al otro, el otro no piensa que somos “cualquiera”. El otro
no piensa en que los errores los podemos cometer, porque, en si el otro piensa
que no somos “cualquiera” y por eso mismo nos elije para darnos su confianza. Tanto
duele la traición, porque para el otro no somos un cualquiera, somos una
especie de ilusión perfecta, que no es capaz de hacer nada malo. Los errores,
errores siempre serán, aunque adquieran perdón, el rol del infiel, del
miserable, del mentiroso, ya quedara guardado de alguna forma. La traición no
esta tan valuada como el adiós, se toma a la traición como una opción posible,
una opción no tan dolorosa como el adiós, la cuestión es, que el adiós no tendría
que estar tan sobrevaluado, en cambio la traición, es un acto que tendría que
considerarse el peor de los peores. Y el traicionero, considerarse la peor
circunstancia para la jerarquía del hombre. Dicho esto, me considero alguien
que traiciono y que el adiós lo tuvo que afrontar como tuvo que afrontar
sentirse en la peor posición en la que alguien puede estar.
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