sábado, 4 de mayo de 2013

Diario/6


"A la par" 


Te buscaba por las veredas, entre el sol y los arboles, la gente al rededor no se daba cuenta, no tenía idea, si miraran más adentro y se fijaran mi emoción para encontrar tu vuelta en alguna esquina o lugar al azar. Estaba en mis ojos. En mi forma de caminar. La mirada ser me abrió cuando te vi sentado. En ese momento, era lo que yo llamo "vivir". Sentir que estabas tan cerca, tan cerca que te olía desde acá, pero tan lejos que ibas a estar después. No cambiaste nada. Sonreíste. No tiendo a ser cursi, pero en ese instante no se me ocurría nada más que un "Que lindo que estas". Me vuelvo loca, me matas. Tu voz era mi gloria, era mi gloria y la de nadie más, porque era tu voz pero me hablabas a mí después de mucho tiempo, después de alejarnos mas y mas, después de todo, seguimos juntos y tu voz fue mi gloria de vuelta. Nuestros pasos se juntaron de vuelta, y me llenaste de besos, de esos que soñaba en noches oscuras, sola, en mi pieza. Me diste memorias, borraste dudas, secaste infiernos, revolviste recuerdos de los malos, y me regalaste un cielo de los buenos.

El sol, el atardecer, nos daba en la cara la luz amarilla y naranja que entre pigmentos hipnotizados con nuestros besos, iban y venían, se hacían sombra y a la vez resplandecían. Nada más lindo que mirarte, nada más caritativo que tus ojos para mi carencia en felicidad. Nada más lindo que la simplicidad que sos vos, y de lo que somos juntos. Nada como ir por ahí, y que la gente desaparezca porque el mejor lugar del mundo es ese en que nos encontramos sin querer nosotros, pero el destino, queriendo. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario