Sé que
es en vano la locura que me mata y me revive, que me olvida y me recuerda, la
locura esplendida que tengo por volverte a ver. Y sé que nunca más volverás por
mí, si yo no corro hacia donde estas, aunque yo quiera que lo hagas; también
se, que de nada sirve todo, se que ya es tarde, porque ya no te miraba a los
ojos, porque a veces te dejaba pasar por mi lado, porque a veces no te esperaba
y porque alguna que otra vez, también me olvide que éramos uno, y que no había
otro que cure mi enfermedad, la enfermedad que tu extrañeza ahora me da, ni
otro que me deje ser yo misma, sin esperar prejuicios ni reclamos, ni ninguna
manía para modificar mi ser. Es un caos el olvido, y más cuando te tengo más
cerca que a mí misma, porque te extraño y me extraño, porque la ausencia hace
que me sienta excluida de todo, excluida de mi, derivada hacia un lugar de
espera, en donde solo acompaña la soledad que dejo de herencia tu adiós. Es un
dolor, una pena, que de tantos rincones, caminos, encuentros y distancias, hoy
ya nada exista, hoy ya nada sea, y hoy ya nada va a ser. Y si ves alguna gota,
caer por todo mi rostro, ese que antes tus manos acariciaban, no sé si pedirte
perdón o compasión, porque lo único que esa lágrima revelara, va a ser la
honesta angustia que me causa tanta realidad entre los dos; pero no creas que
la razón es un camino que nunca debimos tomar, porque aunque duela tu partida,
tu despido, tu felicidad lejana, lejos de mi y de nuestras más preciadas tardes
juntos, aunque duela, no sería justo, sincero, ni posible, vivir en un invento de
amor, o en un intento de salvación falsa, mas a pesar de que la realidad me
disguste, me asuste, me supere, me desespere, me angustie, me desafine, me
mate, me decepcione, peor sería el sufrimiento que daría vivir en un mundo de
mentiras e inventos…aunque no estaría nada mal, que esto no sea más que un
sueño nubloso, de esas pesadillas que se curan, de esos cuentos de mentiras, de
esas malas historias de desamor que los poetas no quieren admitir que en la
vida real también existen. Lo único más triste que ahora podría suceder, es que
mi soledad sea a costa de tu encuentro, tu mirada, tu beso o tu caricia con
otra, otra que no sea yo; y solo sé que ahí, en ese punto inexacto pero seguro,
en el que ella te abrace como yo solía hacerlo, te mire con esperanza como mis
ojos lo hacían, te sienta desde lejos en las noches sin tus brazos, y piense en
su próximo encuentro, se que ahí, cuando ya no seas mío ni entre suspiros, o
anhelos, o esperanzas, porque no estará tu alma a la deriva como la mía, si no
que sea la posesión de una dueña ajena, una dueña diferente, tu maldita nueva
dueña, en ese punto cuando lo imposible se vuelva hasta invisible, ahí ya
estaré tan perdida como la misma realidad se pierde entre la multitud y llega a
mí como un castigo interminable, que solo se calma con volver al pasado.
miércoles, 29 de mayo de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
Ficciones
No sé donde quedo, ese destino prometido,
que cumplimos por un rato, que dejamos decaído, y dormido,
en un lugar
que seguro está perdido.
Ya lo acepte, me equivoque,
y por mirarte a lejos sonriéndole,
yo me propuse olvidarte, aunque
siempre recordarte sea mi mayor placer.
Y aunque en verdad te tenía amor,
el traicionero diablo triunfo en esta función,
y nunca mas será lo mismo la historia entre los dos,
ni el filo del dolor.
Si queres ser lo que sentís, si queres ver pero no oír,
si queres dar y recibir, si queres parar y no seguir,
yo no estoy más, y no estás vos,
la soledad se profano,
y se quedo solo el final
feliz que nunca mas volvió.
Ya lo acepte, me equivoque,
y por mirarte a lejos sonriéndole,
yo me propuse olvidarte, aunque
siempre recordarte sea mi mayor placer.
Detras de tanto lio y de tanta falsedad,
favorito es el lugar que tus besos siempre dan,
y recordame como siempre lo solías hacer,
nunca cambies tu mirada, ni tu fantástica forma de ser.
jueves, 23 de mayo de 2013
February
“No importa que ya no estés...es la mentira
que me digo para mirar al mundo con una venda en el corazón y no sentir el
vacio que dejo tu ausencia. Te necesito, es la verdad oculta entre tanto
sentimiento disfrazado.”
Nada es como en Febrero, época de mis favoritas,
nada es como en Febrero desde tu partida.
todo lo que éramos, todo lo que fuimos, todo lo que creíamos ser.
todo era claro, todo era fino, de todo eso ahora nada se ve.
nada es como en los días, que pensando en tu sonrisa,
me inventaba citas, citas mágicas de piel,
ni las veces, largas noches, que besábamos los dos,
el destino de estar juntos, el amor que ya fue amor.
cuanto gusto a realidad, tuvo que probar la razón,
como siempre, lucha a lucha, fue ganando entre los dos.
si incomoda la verdad, amor, si angustia la mentira, vida,
nada es como antes, desde tu partida.
quédate sentado, córrete a un costado,
pero todos saben, que te seguiré esperando.
quédate sentado, córrete a un costado,
pero todos saben, que te seguiré esperando.
jueves, 16 de mayo de 2013
Memoria-laberinto
Ella- “Juro que todavía creo sentir
cuando me miraba y a los pocos segundos, el sonreía como nadie me sonreía en
todo el mundo. Me miraba y yo no era nada más que su mirada, yo era eso y nada
más, era su mirada. Así, seguro que yo me sentía bonita, porque yo era su mirada y nada más placentero a la
vista que su mirada. Aunque nada más triste que no tenerla más y yo no ser sus
ojos. Y no, no, no quiero ni imaginarme cuando su mirada sea de alguien más, y
mire a otra como me solía mirar a mí, ahí dejare la esperanza de volver a esa
identidad perfecta que era su mirada, porque ya no será siquiera mía en
pensamientos, ya no robare su mirada por no tener dueña, porque ya será de
otra, de otra afortunada dueña de lo más placentero que es él”.
¿Para
qué recordar cosas que ya no existen? Recordar hace anhelar
pasados que en su momento no creímos que se convirtieran más que en memorias, y
que por eso la apreciación de las miradas y palabras del otro, o incluso gestos
pequeños como un abrazo, no era tan grande. Aquella vieja frase, de que “uno no sabe lo que tiene hasta que lo
pierde”, tal vez sea algo simplemente interminable, que no se pueda evitar,
algo inevitable. ¿Para qué se recuerda? Se recuerda para
revivir el dolor y aprender de él, para
recrear alegrías y no decaer, para sentir lo que tanto nos gusto sentir, para
acordarse de lo que es parte de la vida y no se puede negar, por más malo que sea.
Para eso se recuerda, para pensar dos veces cuando nos sentimos arrepentidos de
lo que pasamos o de lo que no pudimos hacer que pase. Se recuerda para echar un
vistazo a lo que fuimos y a lo que ahora somos con ello. Convivir con los
recuerdos, saber recordar, no es nada fácil. A veces, en algunas ocasiones,
recordar los dolores no es lo más placentero, porque ¿a quién le gusta recordar
fracasos o corazones rotos? A nadie. El truco radica en prestar atención y
sacar lo positivo, lo bueno de lo malo, de los errores, de los sufrimientos, de
los fracasos y de las despedidas. Llorar al recordar los dolores no es signo de
debilidad, es signo de que somos conscientes de la realidad, somos realistas a
la hora de aceptar el engaño, las decepciones, e incluso los errores que
cometimos nosotros mismos. Ser realista a la hora de recordar es importante.
Quizás nunca haya nadie que se atreva a recordar por voluntad propia lo malo
que hay en sus memorias, es por eso que el recordar golpea de repente y sin
avisar, y al tomarnos de improviso, no hay tiempo de ser realistas, ni
positivos, ni condescendientes, ya que tan solo nos predisponemos a ser ese
pasado, a sentir el pasado como si nosotros fuéramos él, y que no nos podamos
sentir nosotros, ni llegar a hablarnos, ni vernos, solo somos recuerdos y nada
más que eso. No podemos librarnos del recordar, porque los recuerdos están en
el único lugar del cual no podemos huir: nuestra
mente.
martes, 14 de mayo de 2013
“Mentiras, mi amor”
El adiós es un paso sobrevaluado en la vida de las
personas. ¿El adiós es crecer? Quiero pensar que es hacerse cargo de los
sentimientos, y las acciones, que llevan al inminente adiós. Sería nulo, falso,
vivir a base de mentiras, y no aceptar la despedida que se merecen algunas historias.
La traición es algo de lo que no me siento orgullosa, acaso la traición es algo
que detesto, que repudio, pero quizás porque nunca me puse en el papel del
desleal. A
veces la verdad es mejor que excusas que cubran lo verdaderamente malo, pienso
yo, ¿la honestidad frente a un acto doloroso lo hace menos importante? ¿Dar a
luz a una verdad oculta es mejor que encubrir una mentira para que la realidad
no duela? No.La traición es un error dentro de un error, y no merita un menor impacto el ser honesto cuando ya se fue deshonesto una vez. Cualquiera,
cualquiera comete errores. Es la frase que ha salvado millones de mentiras, tal
vez. Y quizás fue inventada por un mentiroso que necesitaba creer en esa verdad,
necesitaba creer que sus mentiras no eran tan malas porque cualquiera las podía
cometer. La realidad es, que cualquiera puede cometer errores, pequeños o muy
graves, pero, cuando lo hacemos, cuando cometemos un error que involucra a terceros,
cuando traicionamos al otro, el otro no piensa que somos “cualquiera”. El otro
no piensa en que los errores los podemos cometer, porque, en si el otro piensa
que no somos “cualquiera” y por eso mismo nos elije para darnos su confianza. Tanto
duele la traición, porque para el otro no somos un cualquiera, somos una
especie de ilusión perfecta, que no es capaz de hacer nada malo. Los errores,
errores siempre serán, aunque adquieran perdón, el rol del infiel, del
miserable, del mentiroso, ya quedara guardado de alguna forma. La traición no
esta tan valuada como el adiós, se toma a la traición como una opción posible,
una opción no tan dolorosa como el adiós, la cuestión es, que el adiós no tendría
que estar tan sobrevaluado, en cambio la traición, es un acto que tendría que
considerarse el peor de los peores. Y el traicionero, considerarse la peor
circunstancia para la jerarquía del hombre. Dicho esto, me considero alguien
que traiciono y que el adiós lo tuvo que afrontar como tuvo que afrontar
sentirse en la peor posición en la que alguien puede estar.
lunes, 13 de mayo de 2013
Diario/7
"Comodines"
Lunes 13 de Mayo
Cuando hablamos de un corazón, quizás algunos digan que este no siente, que el corazón no es mas que un musculo que nos hace seguir vivos. Yo digo que tienen razón. Quizás cuando hablamos de corazones rotos, enamorados o incluso traicioneros, hablamos mas bien, del alma, no de ese corazón que tenemos en el pecho, ese corazón que se dibuja muy diferente a como es. El "corazón" es el alama inventada, el alma sintiendo, el alma careciendo, o amando. El corazón, ese "corazón" del que hablan los poetas o cantautores, no es mas que un "corazón" que no existe, un corazón mas importante, me atrevería a decir, que el corazón real. Hay dos corazones en nosotros, dos que funcionan en conjunto, con uno vivimos, nos ayuda a respirar y otros términos médicos que no los se, pero, con el otro, sentimos lo que es vivir de verdad, el alma se refleja en este corazón, inventado que es completamente único e interminable.
Un corazón que no se termina de definir, ni de enseñarse, ni de crecer o disminuir, que si se rompe duele el alma, y si se cuida el alma ríe. Hay una diferencia entre el corazón real y el corazón falso: cuando algo sale mal, cuando altera a nuestro corazón real, o cuando algo en el esta fuera de lugar, se repara, se arregla y solo es cuestión de un ajuste. En cambio, en el corazón inventado (que sigue siendo mas importante que el real) no hay devoluciones, ajustes, retoques de acá, ni arreglos por allá, el corazón inventado, es decir, el alma disfrazada, sufre, ríe, llora, se apena, se arrepiente, se culpa, se niega, se felicita o se destruye por si mismo, sin posibilidad de volver a un pasado perfecto, en el que todo estaba como debía ser, o como nos gustaría que estuviera. La pequeña cuestión, es que nuestro corazón de mentiras no se renueva, si no que recicla, reúne, y resume todas las historias o desencuentros pasados y presentes, desde el primer amor hasta el ultimo perdón, y crea así, un corazón falso, pero realmente importante, lleno de pequeños corazones que alguna vez tuvimos, y pequeñas almas, pequeños sentimientos, que alguna vez fueron parte de nuestra vida y llegaron de alguna manera a lo mas profundo del ser, como para formar parte de nuestro corazón autenticamente falso.
jueves, 9 de mayo de 2013
Bitácora/VI
Mejor me quedo ahí, a lo de antes, a donde eramos nosotros y nada mas.
Ningún problema, ningún reflejo, ninguna sombra ni duda existencial.
Espere todo el tiempo y todo el tiempo se me paso con vos.
Mirame y fijate, fijate bien que no hay disfraz mas invisible que el coraje que me invento; y lo sabemos: al final en el amor, todo es puro cuento. No se si es el tiempo, no se si es la distancia, pero ya no me veo en tus ojos, ya no sonrió cuando me dedicas las mas lindas letras, y si me decís que esto existe, yo ya empiezo a dudar.
¿O mejor me quedo acá?
Somos sin ser, vivimos para suspirar, si nos acercamos mucho al otro, lastimamos lo que antes protegíamos mas que a la propia fe.
Dicen que el amor es querer un bien para el otro, yo te regalo mi bien, te doy mi gracia, te presto mi orgullo, te cedo todo, todo lo demás, ya ni importa.
No te voy a recriminar amor, no te voy a rogar por un pedazo de abrazo, pero dalo por seguro que yo si soy sincera cuando el "te amo" me sale de la boca y que si hablamos de dar, como una buena loca me dijo tan inocente: "Hay que dar, dar hasta que a uno le duela".
sábado, 4 de mayo de 2013
Diario/6
"A la par"
Te buscaba por las veredas, entre el sol y los arboles, la
gente al rededor no se daba cuenta, no tenía idea, si miraran más adentro y se
fijaran mi emoción para encontrar tu vuelta en alguna esquina o lugar al azar.
Estaba en mis ojos. En mi forma de caminar. La mirada ser me abrió cuando te vi
sentado. En ese momento, era lo que yo llamo "vivir". Sentir que
estabas tan cerca, tan cerca que te olía desde acá, pero tan lejos que ibas a
estar después. No cambiaste nada. Sonreíste. No tiendo a ser cursi, pero en ese
instante no se me ocurría nada más que un "Que lindo que estas". Me
vuelvo loca, me matas. Tu voz era mi gloria, era mi gloria y la de nadie más,
porque era tu voz pero me hablabas a mí después de mucho tiempo, después de
alejarnos mas y mas, después de todo, seguimos juntos y tu voz fue mi gloria de
vuelta. Nuestros pasos se juntaron de vuelta, y me llenaste de besos, de esos
que soñaba en noches oscuras, sola, en mi pieza. Me diste memorias, borraste
dudas, secaste infiernos, revolviste recuerdos de los malos, y me regalaste un
cielo de los buenos.
El sol, el atardecer,
nos daba en la cara la luz amarilla y naranja que entre pigmentos hipnotizados
con nuestros besos, iban y venían, se hacían sombra y a la vez resplandecían.
Nada más lindo que mirarte, nada más caritativo que tus ojos para mi carencia
en felicidad. Nada más lindo que la simplicidad que sos vos, y de lo que somos
juntos. Nada como ir por ahí, y que la gente desaparezca porque el mejor lugar
del mundo es ese en que nos encontramos sin querer nosotros, pero el destino, queriendo.
viernes, 3 de mayo de 2013
Sanguínea musicalidad
“Mi amor, la
libertad es fiebre, es oración, fastidio y buena suerte”
Ser un eterno melómano desenfrenado por siempre, era la
parte de mi mismo mas autentica, y por eso, quizás, más destacada y verosímil. Yo
no estaba caóticamente enamorado de la música, mejor dicho, para ser sincero
frente a mi locura, yo no solo estaba así de loco por ella, sino de todo lo que
suponía la melodía de un acorde de guitarra, de un solo de batería, de la
transparencia voluminosa al son de un saxofón, o la resaca de tristezas que me
desentrañaban las notas de un bajo. Mi retiro espiritual no era hacer
penitencia, y mis oraciones no eran para nadie más que la música. El ritual
casi obligatorio del volumen alto, como mis probabilidades de que las ganas de
vivir se me vinieran encima. Yo no usaba audífonos, yo esparcía como un mago
profesional por todas las cuadras de la ciudad, el sabor autentico e
irrepetible que produce cantar las letras más impresionantes con la voz
desafinada pero el sentimiento mas desprendido del alma misma. Las letras de un
compositor, nacen solo cuando se reproducen en una boca ajena, que de voz a voz
arma sin querer una reunión irrepetible en pasión y desenfreno junto a los que
se convocan por si solos. No importaran las zapatillas, o si vienen descalzos,
con uñas sucias o pintadas, si visten de negro o si prefieren llevar el blanco,
que se pinten la cara o que transpiren por los poros limpios, que se peinen a
un costado, para atrás, o que vengan despeinados. No importara y nunca lo hará,
los defectos o virtudes, porque la pasión y la locura compartida, que se lucha
saltando, gritando, empujando, dando vueltas salvajes y volando pensamientos,
es más que eso a lo que los reporteros llaman “pogo”, o "concierto musical", es más que un eufemismo
para el verbo mas al azar ocurrido. Es un tsunami de amnesia mundial, es un
respeto sagrado pero sin reglas, es un encuentro multifacético y a la misma vez
tan simple como el hecho de que existan los sonidos y las voces se aturdan de
placer con otras voces tan desconocidas como preferidas. Yo no amo mi música,
yo soy mi música, y a la misma vez, mi música no es mía, ni de nadie, es de
todo aquel que permute tristezas, soledades, euforias, amores, u odios llenos
de coraje, por encuentros desapercibidos e increíbles, que resultan sentir, ser
y vivir lleno de la música del aire, de los tímpanos aturdidos, de las
desafinaciones con sentimiento, y el goce ficticio y magnifico de las melodías desencadenadas
que llenan el alma porque si.
Testimonio de un loco anónimo.
miércoles, 1 de mayo de 2013
Copias baratas
"Si esto es una
despedida, lamento decirte que yo no voy a saludar con la mano desde lejos
cuando te estes yendo a algún destino desconocido e inventado..."
Aprendí a la fuerza que el amor es la lucha constante, y que
a veces nos lastiman los del otro arsenal, los de afuera, aunque otras nos
lastiman los que creíamos que estaban de nuestro lado, los nuestros. La
debilidad es el mayor síntoma de un enamorado, es así que a menudo las personas
se aprovechan de tu fragilidad para construir su propia falsa fuerza
sentimental. A grandes rasgos nuestras despedidas nunca se concluyen y a veces
son nuevos comienzos, siempre nos terminamos por encontrar en algún punto
imaginario en que la razón y el corazón arreglan una tregua por segundos que
convertimos en siglos. Si llegamos al punto final de la historia, sin darnos
cuenta y sin querer, continuamos escribiendo capítulos juntos. Mi mano siempre
busca tu mano y si no la encuentra, se la inventa en sensaciones porque en otra
no se encuentra la sanación instantánea que le brinda la tuya. Ni nuestras
manos se saben despedir, ni nuestros brazos, ni nuestras miradas, y mucho menos
nosotros. Nuestras despedidas son simulacros que nunca se recrean en la
realidad, a veces eso es bueno, otras no tanto. Si esta vez de verdad nos vamos
a despedir, solo házmelo saber de alguna forma, así, cuando vea tus ojos antes
de que sea la última vez, sepa de antemano que ya no miran para mi lado, que tu
boca no habla para mi, que tus brazos no rodearan mi espalda jamás, y que si te
vas, te vas por mí. Despedite de mi todas las veces que quieras, pero ese algo
que dejaste en mi, ese suspiro, ese acorde, ese roce, esa mirada, ese algo seguirá
creyendo que las despedidas entre nosotros no existen, y no son más que copias
baratas de un adiós traspapelado y de mentira.
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