lunes, 9 de diciembre de 2013
Ojeras
Dar un oído al que necesita que lo escuchen, dar abrazo al que no lo pide, dar una campera aunque vos estés muerto de frío, dar aliento al no tiene esperanza, dar fé al que no la tiene en sí mismo, dar millones de consejos a quién te los pide, haciéndote el experto, aunque vos estés más perdido que el otro. Reírse de un chiste que no te dió ni la más chiquita de las gracias, ir a comprarle el perfume que le gusta aunque sabés que tiene mil, besarla/o achicando la espalda porque no llega a tu altura, mirar esa película que le gusta aunque te resulte aburrida, donar unas horas de tu tiempo para estar ahí.
"Estar ahí..."
Estar por estar, presencia (porque con el "deseo" de estarlo, no hacemos nada).
Estar ahí, querer estar ahí y estarlo, yo te miro, me ves, sabés que estoy ahí y no te das una idea de que bien se siente que estés acá, y aunque nadie lo note, uno no se puede decir amar a alguien cuando no está ahí, si no allá. Amar o querer, la mayoria del tiempo, es simplemente estar ahí, pese a todo, contra a nada, en felicidad o tortura, en libertad o cárcel, en pelea o entendimiento. Estár ahí. Decir presente en el otro, que el otro lo sienta, me sienta, y entonces se produce lo recíproco. Estoy. Estás. Estamos.
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