sábado, 2 de noviembre de 2013
Ex-peranzas
"Te extraño, ¿sabés? No, no lo sabés. Como si te importara siquiera. Te necesito ¿podés creer eso? Claro que lo podés creer, si siempre me hiciste necesitarte. Te necesito más que nada por las noches, el sol es mi anti-depresivo, mi sol erás vos, y tenés otra cosa en común con esa estrella ahora: estas lejísimo; pero igual te sigo sintiendo en la piel, aunque eso es lo peor, porque no puedo tocarte, solamente sentirte y verte, aunque me dejes ciega y seas una visión. ¿Porque seguis acá adentro mío? ¿Me superaste? No podría superar que me superes. Te amo. Esas palabras del diablo y de Dios. ¿Crees en Dios? Se que no crees en él, pero en las noches alguna que otra plegaria se te suelta sin rezar, como al mi algún que otro recuerdo tuyo me hace llorar. Todavía te amo. Y odio eso, pero odiarte a vos es imposible. Ese es mi infierno, vos mi edén. Besame. Matame. Llevame al más allá. A donde quieras. Salvame de este quicio que es extrañarte en mi silencio. Te necesito. Aunque no sepa que signifique eso y quizás no te "necesite", si no que te quiero conmigo por capricho o soledad.
O eso que llamar "amor" algunos. Esta noche, vi a tu nuevo amor, quizá eso me hizo acordarme de vos."
Él recibió aquella carta y la rompió. Al igual que rompió el corazón de esa chica que la mandó.
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