Lazos
Las personas siempre necesitan una consistencia especifica para encontrar tranquilidad en sus vidas.
Buscamos hacer seguro lo que no es seguro, buscamos esa aprobación, esa verdad, queremos darle una validez a lo que no es permanente. La vida misma en si, no es eterna, y mucho menos segura, esta llena de tentaciones, de inseguridad, de ignorancia, de desconocimiento sentimental. Vagamente, creemos que nuestros lazos con los demás son como un pacto, un contrato, una deuda. Al menos, aquellos lazos que queremos que sean así, que tomamos como lazos importantes, que de ellos se desprende nuestra totalidad o al menos, gran parte de ella. Es que le buscan un titulo a todo, para asegurase de eso que no quieren que les roben, que se lleven, quieren inventar una falsa eternidad, al llamarle "novio" a alguien, o al decirle "mejor amigo" al otro. Quieren establecer la existencia de un sentimiento, y reforzarlo, dándole un titulo que implica condiciones a seguir, pero una de esas condiciones, quizás la mas importante pero mas insensata, es la consistencia de un sentimiento. Uno busca inconscientemente que el otro sienta ese amor o lealtad, para siempre. La inconsistencia de un lazo, nos hace sentir inseguros, cuando la verdad es que, la consistencia en cuestiones de relaciones humanas, no existe, no es real, es tan irreal como el hecho de que una persona prometa amor o lealtad para toda su vida, a todo momento, y en todo lugar, y eso ocurre también, porque la vida misma nos engaña, nuestro lazo con la vida tiene una seguridad, una prueba de que esa vida y nuestro lazo con ella, existió: La muerte. Aun teniendo esa seguridad, no tenemos su fecha ni hora claras, por lo que vivimos inseguramente mortales. Vivimos nuestros lazos con los demás, así, inseguros. Nunca nos damos cuenta en verdad, que, no existen títulos ni promesas que se cumplan por completo. Nunca nos damos cuenta que buscamos la seguridad, cuando en realidad no existe, los lazos son tan débiles como la vida misma, y estos colapsan por la mortalidad de ella. Los lazos que nos unen a los otros, no son mas que contratos inseguros, que nos estafan por no leer la letra chica:
"Nada, es para siempre."

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