viernes, 19 de julio de 2013

Casi todos los amores nacen muertos


La dependencia es muy peligrosa cuando llega su máximo estado de poder: el amor al otro, y no al uno mismo. Depender es una forma de castigarse, cuando ese factor de nuestra dependencia desaparece, nos volvemos dependientes de su vuelta, de su regreso a nosotros, así nos conectamos con ese depender que tanto nos fastidia y atormenta. Es curiosa la dependencia en las personas, tomando a la dependencia como una emoción: depender es amar. 
Amor es dependencia de presencia y de sentimientos, cuando esa persona se va, nos sentimos a la deriva. Vamos por ahí buscando una manera de aferrarnos a alguien o a algo, un pasado, un afecto, un rostro o una presencia, y, casi siempre, nos aferramos al amor, porque nos salva de la soledad, o en caso contrario, nos aferramos a la soledad, porque nos salva del amor. Los que tienen fobia del amor, tienen fobia a depender, a necesitar, a volverse dos personas, que se incompleta si aquella otra pieza anda suelta por las multitudes, porque eso asusta aun mas: que nuestra pieza se pierda, o mucho peor, que nos la quiten, que nos la arrebaten, que nuestra pieza se una a otro rompecabezas, por la confusión entre la multitud. El aislamiento emocional, es la mejor solución a la dependencia que contraemos con el amor al otro. Suena perfecto, a tal punto de que pensamos que somos auto-suficientes y completos con solo ser nosotros. La verdad es que, nuestro verdadero ser no se revela ante el mundo, hasta que lo decimos en voz alta. Y esa forma de decirlo, de gritar, de transmitir, de comunicar, es con la ayuda del otro, y nada nos conexiona mas con el otro que el amor. Los amores nacen mortalmente infinitos, tienen una parte viva, llena de vitalidad y luz, y una parte muerta, con un terreno seco y oscuro, neto de vacío. Los amores nacen dentro de nosotros, siendo ciegos, sordos, mudos y muertos. Hasta que los encontramos, y ademas de todo eso, los hacemos ser humanos. 
Nada peor que un amor humano, pues nada bueno pasa, la dependencia o el aislamiento surgen, y con entre ellos, nos encontramos nosotros, sin el libre albedrío de sentir. 
Nada peor que un humano padeciendo amor, pues nada bueno pasa tampoco.                         
La soledad parece ser la única salida ¿verdad? 
Solo de una manera funcionaría ser solitarios eternos: 
Sin haber conocido el amor.


No hay comentarios:

Publicar un comentario