miércoles, 31 de julio de 2013

Pictures Of You


Fotos, salpicando memorias, si se las mira de cerca, muy cerca, se puede hasta oler el sentimiento adentro de las pupilas dilatadas. Rompí esas fotos. Tire a la basura todo, todo y hasta mis sueños. Rompí el espejo de la habitación, no podía mirarme mas. Corte mi pelo, lo corte hasta quedar hecha un desastre. Vestí mi camisa a cuadros, mis borcegos viejos, y mi pantalón estirado, roto, y  cortajeado, como yo, como mi piel, como mi fiel esencia perdida. Tome todo lo que tengo: Nada. Ni siquiera a mi misma, porque yo no me tengo a mi, soy la propia esclava de mi misma, ella me tiene cautiva, encerrada, y no se como salir, así que huyo, pero nunca salgo de allí, solo consigo irme lejos de todo, y de todos, pero nunca lejos de mi. ¿Como me escapo? Ya deje de buscar como escapar, prefiero irme y no volver a pensar en ello, prefiero correr, aunque no llegue a ningún destino. Pero aun asi, no consigo dejar de pensar, el miedo existe. ¿Miedo a que? Deje mis sueños, los quiero volver a encontrar. Sospecho que estoy cerca de ellos, porque los siento, me impulsan cada día que quiero escaparme, irme aun mas lejos, ya no se donde es "mas lejos". Estoy tan sola, que quiero irme lejos hasta de mi. Yo no huyo de nadie, ellos huyen de mi. Detesto ese sentimiento de sentirme sola, aun estando con ellos alrededor mio. Quiero mis sueños de vuelta. ¿Cuales eran? ¿Quien era yo? ¿Quien soy ahora? No tengo espejos para mirarme, porque los quiebro yo misma antes de recibir el reflejo, no quiero mirarme hasta que sepa quien soy. No soy un nombre, ni un apellido, o un numero, no soy una persona. Soy algo mas. Todos somos algo mas, no nos basta con ser un nombre, un hijo, o un hermano, no nos alcanza con ser un amigo, o un amor. Nunca nos alcanza nada, si no sabemos quienes somos. No soy solo un nombre. No sirve de nada ser un nombre, si lo que somos esta quebrado, partido, tirado, desecho, perdido o putrefacto, con telarañas, con suciedad. Desconocido. Esa es la palabra. Estoy desconocida, y no importa que me mire en el espejo, no soy eso que refleja, eso es solo un disfraz, una mascara, una sabana blanca, el cuerpo que toma el fantasma del alma. No quiero espejos, no quiero fotos, no quiero mirarme. ¿Quien soy? Quiero saber eso. Me tire en el suelo, no importa ensuciarme ya, no importa mi aspecto, eso es algo mas, no importa si mi nombre es recordado, o si mi apellido triunfa, no importa eso, importa quien soy y como recordaran a quien soy. Siquiera si van a recordar. No quiero ser solo un nombre, un numero, una cifra de montones. Me tire en el suelo, y mire el cielo, me perdí allí, entre las nubes, o quizás entre el viento, solo se que me perdí, y allí me encontré. Encontré mis sueños, ellos me encontraron  mi, y ellos son los únicos que quedan, ellos son los únicos que siempre estuvieron aquí, en este desastre, en este tumulto de silencios, de miedos, y de esperanzas también. Regrese. Trate de rearmar las fotos, y pegarlas, unirlas de nuevo, repararlas. Tome todas esas fotos en mis manos, y corrí hacia donde creí que estarías. Allí estabas. No estabas como antes, para nada, estabas mejor, te habías encontrado con mi perdida,  estabas con ella, quizás te completo, como yo nunca lo hice. Volviste a matarme, a romperme, a cortarme, a destruirme, lo volviste a hacer, y sin pena ni dolor, ni angustia, siquiera lastima. Tome todas esas fotos y las queme. Esta vez no las rompí, las queme, para que no haya rastro alguno de ellas, para que ni siquiera la mas poderosa magia las pudiera volver a formar. Queme tus fotos, y tire todas las cenizas al río, como un acto fúnebre, como iniciando tu muerte, tu final, tu padecimiento en mi, como un acto de gloria para que te vayas de mi. Volví a mi camino, y me volví a perder. Mientras huía, corriendo a través de todo y de todos, llorando gritaba y pedía desesperadamente un auxilio, una ayuda, una mano, pedía a alguien que me ayude. Ayuda, gritaba, ayuda. Quería que me detuvieran, iba a pasar algo terrible si nadie aparecía y me ayudaba. Nada, por ningún lado, nada venia, ni volvía, nadie corría tras de mi, nadie venia hacia mi, nadie y nada. Seguí corriendo, hasta que no hubo mas camino. Me desperté en un rincón, en un valdío, en el medio de toda la noche y oscuridad, abría y cerraba los ojos, no podía ver, me sentía perdida, apenas podía respirar, el dolor corría por todo mi cuerpo, no gritaba esta vez, solo miraba como la vida y los recuerdos pasan frente a mis ojos rojos y dilatados, casi cerrados, con mis parpados llenos de un color negro, violáceo, de tanto apretarlos contra mis ojos, de tanto querer cerrar los ojos para siempre, interpretando todo sin mirar, interpretando la realidad sin saber de ella, una falsa realidad. El dolor corría hasta por mis parpados, la sangre brotaba por todos los brazos, por todo el pecho, por doquier, era un obra de arte fúnebre, una misteriosa escena, un cruel despedida de mi nombre, mi historia, mi vida, y mate al dolor sintiendo aun mas dolor, pero valió la pena, porque luego de todo aquel sufrimiento, ya no habría mas, y lo que sea que hubiera, no me dañaría, ya he llorado tanto que las lagrimas se secan, se aburren en mis mejillas, ya he sufrido tanto que el sufrimiento no me exaspera, ni sorprende, ya he gritado tanto que el silencio se ríe de mi, porque aun así, nadie me escucha, nadie escucha nunca, hasta el mismo silencio era mas escuchado que mis gritos. En un ultimo respiro, vi como un océano se venia hacia mi, como una gran oleada de agua se desenvolvía entre toda la escena, como venia ese tsunami hacia mi, lo veía aunque mis ojos estuvieran cerrados, y entre todo ese tumulto de agua, vi las fotos que queme, que rompí, vi las fotos y sus cenizas, vi como venían hacia mi, vi como volvían a atormentarme. En un ultimo respiro, vi como mis fantasmas volvían a mi, porque a mi pertenecen, porque yo soy mis fantasmas, yo lo cree, y solo matándome yo, esos fantasmas morirían. En un ultimo respiro, vi que no era un nombre, un numero, un código, o un cuerpo, un rostro reflejado en un miserable espejo, vi lo que era: Un fantasma, eso soy yo ahora, y siempre eso fui. Un fantasma perdido en la ciudad de la furia.
Quizás algún día, me vuelva a encontrar.
Quizás algún día, te vuelva a encontrar.



lunes, 29 de julio de 2013

Dualidades


Al fin y al cabo, no queda mas remedio a la vida, que dejarnos libres, ahí, en el medio de todo: decisiones, dudas, errores, fracasos. Entregarnos a lo inevitable, dejar ser a todo aquello que no llegamos a comprender, que no sabemos bien que es, pero tenemos la seguridad de que existe, o tal vez no, tal vez lo inventamos, pero vagamente existe si nosotros queremos, si nuestra mente o corazón lo prefieren, si así lo creen, que así sea, así sera. Miro para un lado y veo al amor, miro al otro y veo al odio, pero si pierdo de vista a uno, pierdo de vista al otro, porque los opuestos coexisten, se atraen, tal vez se dispersan, pero siempre se relacionan entre si, y cada dualidad es reciproca, porque si no se derrumbaría. Y si los opuestos se atraen, tal vez los fracasos tengan que ver con los éxitos, y los errores con las buenas decisiones, también las dudas con las certezas, y así. Como la vida esta entrelazada a la muerte, mas bien la existencia debería estar entrelaza con el vivir, porque no es lo mismo vivir que existir: Existir es solo un signo de presencia terrenal. Vivir, por el contrario, es un signo de presencia espiritual. El opuesto de existir, es vivir. Y si yo existo, tengo la oportunidad de vivir, aunque es tan difícil comprender todo esto, a veces...
Algunas veces solo pienso que estoy perdido, que no entiendo el plan, ni la idea, ni la gracia, ni nada de todo esto. Algunos días solo pienso que los días pasan siendo eso: Días. Otros, pienso que estos se hacen lentos, muy lentos, en especial esos días de lluvia o frío. O de recuerdo. Alguno que otro, me siento con esperanza o con felicidad, y miro aquel día de tristeza tan lejano, que ni existe. Mis días en la vida, a veces largos, cortos, tristes, felices, de recuerdo o de creación, pasan sin querer, y de repente me doy cuenta que no puedo dejar pasar a la vida, sin vivirla. De a ratos.
Es tan difícil entender todo esto, a veces...Porque, nadie dijo que seria fácil, pero en realidad, nadie dijo nada, solo nos lanzaron a la vida esperando que entendamos, cuando en realidad, tal vez, no hay mucho que entender, aquello que este fuera de nuestra lógica o razón, aquello que muchas veces, viene del alma, del corazón, no del cerebro, de la mente humana: Aquello es lo que hay que dejar ser, sin esperar nada bueno o malo, sin esperar, solamente dejar ser lo que no entra en el plano de lo explicable, porque eso, eso es lo mas puro de nosotros, y es lo inexplicable lo que al fin y al cabo, explica muchas cosas. Y allí radica mi mas fiel pensamiento, que aquí voy a expresar: Por esa razón, el amor es tan complejo...porque surge de manera tan simple que asusta, que exaspera, al igual que de manera tan simple surge su derrumbe, su final. Porque es tan inexplicable, que no nos deja pensar. 


martes, 23 de julio de 2013

Carta de despedida

Miércoles, 24 de Julio de 2013

F.S:

Supongo que no hace falta presentarme, usted me conoce, muy bien, mas de lo que debería, mas de lo que yo se de mi, usted me conoce, me conoce como nunca nadie me ha conocido, sabe mas que mi nombre, mas que mi historia, mas que mis sueños, mas que mis mil manías y deseos, sabe mis fobias y mis anhelos. Usted me conoce, no hace falta presentarme. Últimamente, no me he sentido muy bien. Quizá no le importe ya como me siento, pero debería importarle, siquiera debería darle lastima, porque la razón de esa tristeza, es usted. No puedo dormir en las noches, y los días pasan siendo días, en algunas noches, no quiero volver a mi habitación, en la soledad de mi cama fría, porque ahí es donde mas lo recuerdo: en la noche. Ahí, es donde sus besos en la frente se vuelven fatales, y sus palabras rezongan en mis oídos, cada uno de sus actos de amor, me vuelven débil, y cada noche es peor. Recuerdo su risa cuando estaba nervioso, recuerdo su camisa a cuadros, que le quedaba tan bien, recuerdo su perfume, lo reconozco entre mil olores, recuerdo su mirada al mediodía, recuerdo esa noche de Junio, tan fría pero tan reconfortante, tan tibia, como también recuerdo su cabeza sobre la mía, su rostro de cerca cuando terminaba un beso, su risa junto con la mía entre sus sabanas blancas, su cuerpo cerca del mio, sobre su pared azul. También recuerdo sus promesas. Un día de aquellos, usted me dijo que estaba enamorado de mi. Aun recuerdo esa oscuridad en la que su boca pronuncio esas palabras. Me prometió que nunca me iba a dejar, que conmigo huiría a cualquier lugar, que si yo me iba, usted se iría conmigo. ¿Se acuerda? Yo me acuerdo muy bien, no se si usted se acuerda. Sus promesas siempre las creí, y aun las creo, en alguna parte de mi, las creo. No cumplió sus promesas, pero sigo creyendo en usted con mucho fervor. Siempre voy a creer en usted, recuerde eso al menos, no me recuerde a mi (pues es muy claro que me ha olvidado), pero recuerde que en usted siempre voy a creer. Siempre. Prometo cumplir esa promesa, aunque usted no sepa que exista esa promesa, y aunque usted no haya terminado de cumplir las suyas. ¿Ya no se acuerda de mi, cierto? Lo entiendo. Tal vez yo lo ame demasiado, tal vez de a ratos mi amor por usted fue equivocado, tal vez nunca le supe dar la espalda, cuando usted se iba...yo corría atrás de usted. Nunca me di cuenta, que cuando yo me iba, usted no corría tras de mi, esperaba a que yo volviera. Pero no me arrepiento de siempre haber corrido atrás de su espalda. No me arrepiento de nada. No me arrepiento de haberle dado todo lo que pude, todo lo que era, y soy, porque hoy soy muchas cosas gracias a usted. No me arrepiento de usted, usted nunca sera un error. Yo no quiero ser egoísta, no quiero que este sufriendo por mi (no lo esta haciendo), pero no sabe el dolor que me causa que usted se haya olvidado de mi, tan fácilmente. No sabe la rabia que me da verlo con ella. ¿Ella es mejor que yo? Espero que lo sea, que le de todo lo que usted merece, que no lo traicione, que le de todo lo que necesita y quiere. Y mas que nada, espero que le de lo que yo nunca le di. Lo he visto muy feliz en este tiempo, (lamento decirle que a mi no me sucede lo mismo),  lo he visto empezar de nuevo (junto con su nuevo amor), lo he visto sonreír por las calles (me han dicho, no lo estoy siguiendo), y ya de mi se ha olvidado (yo aun, no). En el ultimo de adiós, usted dijo que no me iba a olvidar, que eso solo es real en frases, y en libros. Dijo que de mi nunca se iba a olvidar. Aun tengo una pequeña esperanza de que exista un lugar para mi en su pensamiento, pero no tengo la seguridad, ni la mera pista de que eso este ocurriendo. Usted si tiene un lugar en mi. Usted se lo gano, usted me usurpo ese lugar, usted se apropio de ese lugar, usted esta en mi, por mucho tiempo lo va a estar, aunque ahora no quiera hacer mas que evitarlo, que evadirlo, que sacarlo de mi, de todo mi ser. Quiero que se vaya de mi, porque su recuerdo me hace mal, me lastima, me asfixia, quiero que salga de adentro mio, porque no soporto mas que todos los detalles, todos, todos y cada uno de esos detalles, vivan en mi. No puedo evitar llorar cuando usted aparece por mi mente. No puedo evitarlo. Y mas cuando me doy cuenta, que usted...si se olvido de mi. ¿De verdad ya no se acuerda de mi? ¿De nada? Que pena. ¿No se acuerda cuando nos conocimos? ¿No se acuerda del primer beso? ¿Y del ultimo? ¿Se acuerda de mi risa? Yo me acuerdo de la suya, era magnifica. Pero ¿sabe cuando mas me gustaba su risa? Cuando se juntaba con la mía, cuando formábamos una sola risa. Era tan lindo verlo feliz. Yo le deseo mucha felicidad, de esa que usted siempre deseo, de esa que usted nunca tuvo, la máxima de las felicidades. Es tan lindo verlo feliz, pero duele que nuestra risa ya no exista, que nuestros besos ya no existan, que nuestros abrazos ya no existan, que nuestras manos juntas se suelten de la nada. ¿No se acuerda de aquel día de lluvia? ¿No se acuerda aquella noche tormentosa que subimos a su techo para ver las nubes? ¿No se acuerda de aquella mañana que sonreímos sin razón? ¿No se acuerda de aquella noche que prometimos nunca dejarnos? ¿No se acuerda de aquella reconciliación sin razón? ¿No se acuerda que después de cada pelea, nos mirábamos a los ojos, y sin decir nada, todo se olvidaba? ¿No se acuerda de nuestro mil encuentros clandestinos? ¿No se acuerda? ¿De verdad no se acuerda? Yo si me acuerdo. Me acuerdo de usted, me acuerdo de todo, yo si me acuerdo, y mas en las noches, como le dije al principio. Me acuerdo que le gustaba el cine de terror, las bandas de rock, las camisas a cuadros, la música fuerte, la forma en que una guitarra sonaba. Me acuerdo de su rostro en las mañanas, de su pelo negro y desarreglado, me acuerdo de su espalda, y de sus 5 cicatrices en ella, me acuerdo de sus manos, me acuerdo de su voz cuando tarareaba una canción en ingles, me acuerdo de sus bromas, me acuerdo de usted, me acuerdo de todos sus sueños, me acuerdo de todos sus miedos, me acuerdo de todo lo que usted planea ser en el futuro, me acuerdo de todo lo que es y quiere ser, y también de lo que no es. Yo me acuerdo de usted. Siempre me voy a acordar de usted, aunque quiera olvidarlo con toda mi alma, no me puedo sacar de la cabeza su recuerdo, no  puedo sacarlo de mi corazón a usted. Me gustaría que fuera tan fácil, como usted lo hace parecer. Tal vez, debería hacer como usted, y buscar alguien que me ayude. Pero es tan difícil, lo busco en todas partes, busco su inteligencia, su misterio, su naturaleza y su carisma. Lo busco, pero nunca lo voy a encontrar. Nunca nadie sera como usted. Pero yo lo busco, porque como usted encontró, yo también espero encontrar. En esta ultima despedida, en esta carta que debería ser mas larga, en estas letras yo le quiero pedir perdón por todo lo que le cause alguna vez, le pido perdón si alguna vez lo hice odiar amarme, le pido perdón si alguna vez lastime sus sentimientos, en verdad, le pido perdón desde el fondo de mi alma, sepa que fueron errores que lamentare toda mi vida. También, le deseo mucha suerte. Le deseo muchas risas, pero también deseo que nunca reemplace "nuestra risa". Aunque tal vez ya lo hizo. No importa (sabe que me importa). Le deseo que cumpla todo lo que usted quiso cumplir desde siempre, yo confío en usted, creo en usted con locura, creo en su rebelde e impotente sentido de aprender y saber, y de ser ante los demás, creo en su poder de defender sus ideas e ideales, creo en sus valores, creo en su confianza, aunque tenga muy poca de ella, espero aprenda a confiar en usted, como yo confío. Le deseo muchas cosas, y todas ellas son buenas. Le deseo buena suerte. Le deseo que conozca el amor verdadero. Le deseo pocas tristezas, y pocos fracasos. Pero, si por alguna casualidad, usted fracasa en su camino, le deseo fuerzas y confianza. Le deseo todo. Todo y mucho mas. Buena suerte, y hasta pronto. Hasta luego. Hasta siempre. Espero algún día nos volvamos a encontrar, como dijo usted. ¿Si? Adiós.

P/D: No lo voy a olvidar. 
Siempre lo voy a amar. 
Recuerde eso. 



viernes, 19 de julio de 2013

Casi todos los amores nacen muertos


La dependencia es muy peligrosa cuando llega su máximo estado de poder: el amor al otro, y no al uno mismo. Depender es una forma de castigarse, cuando ese factor de nuestra dependencia desaparece, nos volvemos dependientes de su vuelta, de su regreso a nosotros, así nos conectamos con ese depender que tanto nos fastidia y atormenta. Es curiosa la dependencia en las personas, tomando a la dependencia como una emoción: depender es amar. 
Amor es dependencia de presencia y de sentimientos, cuando esa persona se va, nos sentimos a la deriva. Vamos por ahí buscando una manera de aferrarnos a alguien o a algo, un pasado, un afecto, un rostro o una presencia, y, casi siempre, nos aferramos al amor, porque nos salva de la soledad, o en caso contrario, nos aferramos a la soledad, porque nos salva del amor. Los que tienen fobia del amor, tienen fobia a depender, a necesitar, a volverse dos personas, que se incompleta si aquella otra pieza anda suelta por las multitudes, porque eso asusta aun mas: que nuestra pieza se pierda, o mucho peor, que nos la quiten, que nos la arrebaten, que nuestra pieza se una a otro rompecabezas, por la confusión entre la multitud. El aislamiento emocional, es la mejor solución a la dependencia que contraemos con el amor al otro. Suena perfecto, a tal punto de que pensamos que somos auto-suficientes y completos con solo ser nosotros. La verdad es que, nuestro verdadero ser no se revela ante el mundo, hasta que lo decimos en voz alta. Y esa forma de decirlo, de gritar, de transmitir, de comunicar, es con la ayuda del otro, y nada nos conexiona mas con el otro que el amor. Los amores nacen mortalmente infinitos, tienen una parte viva, llena de vitalidad y luz, y una parte muerta, con un terreno seco y oscuro, neto de vacío. Los amores nacen dentro de nosotros, siendo ciegos, sordos, mudos y muertos. Hasta que los encontramos, y ademas de todo eso, los hacemos ser humanos. 
Nada peor que un amor humano, pues nada bueno pasa, la dependencia o el aislamiento surgen, y con entre ellos, nos encontramos nosotros, sin el libre albedrío de sentir. 
Nada peor que un humano padeciendo amor, pues nada bueno pasa tampoco.                         
La soledad parece ser la única salida ¿verdad? 
Solo de una manera funcionaría ser solitarios eternos: 
Sin haber conocido el amor.


miércoles, 17 de julio de 2013

Diaro/9

Lazos

Las personas siempre necesitan una consistencia especifica para encontrar tranquilidad en sus vidas.
Buscamos hacer seguro lo que no es seguro, buscamos esa aprobación, esa verdad, queremos darle una validez a lo que no es permanente. La vida misma en si, no es eterna, y mucho menos segura, esta llena de tentaciones, de inseguridad, de ignorancia, de desconocimiento sentimental. Vagamente, creemos que nuestros lazos con los demás son como un pacto, un contrato, una deuda. Al menos, aquellos lazos que queremos que sean así, que tomamos como lazos importantes, que de ellos se desprende nuestra totalidad o al menos, gran parte de ella. Es que le buscan un titulo a todo, para asegurase de eso que no quieren que les roben, que se lleven, quieren inventar una falsa eternidad, al llamarle "novio" a alguien, o al decirle "mejor amigo" al otro. Quieren establecer la existencia de un sentimiento, y reforzarlo, dándole un titulo que implica condiciones a seguir, pero una de esas condiciones, quizás la mas importante pero mas insensata, es la consistencia de un sentimiento. Uno busca inconscientemente que el otro sienta ese amor o lealtad, para siempre. La inconsistencia de un lazo, nos hace sentir inseguros, cuando la verdad es que, la consistencia en cuestiones de relaciones humanas, no existe, no es real, es tan irreal como el hecho de que una persona prometa amor o lealtad para toda su vida, a todo momento, y en todo lugar, y eso ocurre también, porque la vida misma nos engaña, nuestro lazo con la vida tiene una seguridad, una prueba de que esa vida y nuestro lazo con ella, existió: La muerte. Aun teniendo esa seguridad, no tenemos su fecha ni hora claras, por lo que vivimos inseguramente mortales. Vivimos nuestros lazos con los demás, así, inseguros. Nunca nos damos cuenta en verdad, que, no existen títulos ni promesas que se cumplan por completo. Nunca nos damos cuenta que buscamos la seguridad, cuando en realidad no existe, los lazos son tan débiles como la vida misma, y estos colapsan por la mortalidad de ella. Los lazos que nos unen a los otros, no son mas que contratos inseguros, que nos estafan por no leer la letra chica:

"Nada, es para siempre."


sábado, 13 de julio de 2013

Anatomía


Somos las soledades nocturnas, las lagrimas tiradas sin testigos, las miradas hacia el techo en medio de la oscuridad, los suspiros profundos por la distancia o el olvido, los pensamientos dolorosos que se repiten adentro, lo que hacemos las noches melancólicas y en vela, las canciones que nos llevan al pasado.
Quizá no hay mayor expresión de lo que somos que nuestro cuerpo y mente en las noches, allí, en la oscuridad, cuando no hay nadie, nadie mas que la noche, allí es cuando despierta en nosotros la verdadera identidad. Las personas tenemos una extraña manera de lidiar con el dolor, en especial por las noches, y hablo de los dolores del corazón, como la partida del otro, el miedo a no poder olvidar, o que nos olviden, el descubrimiento de la verdad o la traición de la mentira. Aquellos dolores que se sienten sin querer, y son inevitables. Tenemos una característica tendencia masoquista hacia el dolor, siempre retrocedemos hacia aquel acontecimiento devastador que nos lo provoca. Buscamos recapitular aquel momento, o lugar, melodía o sabor, una y otra vez, hasta el mismo cansancio, que nunca aparece. A veces, aquel recuerdo, es inevitable, pero, cuando no es así, las personas buscamos revivirlo de cualquier manera, relacionando cada imagen, palabra o sonido, con aquel momento.
Es curiosa nuestra forma de hacer duelo, quizá sea por nuestra capacidad de recordar, de volver al pasado con tal facilidad, somos una especie que cura el dolor con mas dolor, que calma la tristeza volviendo a la causa de esa consecuencia. Somos recuerdos, no somos personas. Y, quizás, si no tuviéramos recuerdos, no seriamos lo que somos, solo seriamos cuerpos humanos vacíos, que viven el día a día sin dolor, pero no disfrutan tanto la felicidad porque no conocen el castigo de la ausencia.


sábado, 6 de julio de 2013

Cámara lenta


Tal vez, cuando dices "ella", ya no hablas de mi
Tal vez, después de este tiempo, ya es hora de partir
Otro día mas en las idas y vueltas
Pasa todo igual, parece cámara lenta
Tanta despedida, tantas inventadas caras de dolor
Y al final de cuentas, yo me quedo, me quedo con vos

Tal vez, cuando me mirabas sin querer imaginabas,
su cara y no la mía, su boca sin desmedida
Tal vez, todo lo que tu quieres nunca lo voy a tener
pero siempre sera así mi forma, mi forma de ser
Puedes irte a buscar, a tu chica perfecta
Puedes tener libertad, la puerta ya esta abierta
si te queres ir de acá, y entonces ¿que esperas?

Siempre sera así, tu y yo,
no esperes un cambio, ni dos
intento de historia de amor,
que no sobrevivió.