"La lluvia y las contradicciones"
Domingo 31 de Marzo
En simples palabras ya
no se qué hacer. Estoy confundida, o quizás no, ¿Qué es estar confundida? Las
cosas se sienten o no. No hay que pensar mucho, porque así llegamos a
conclusiones y después a pensamientos que así mismo nos hacen llegar a
conclusiones. Estoy enojada, o quizás no, estoy enojada conmigo misma, no con
él. No puedo enojarme con él. ¿Por qué no puedo enojarme con él? ¿Por qué se me
hace tan difícil? A veces quiero que alguien a demás de mi se plantee esa
pregunta y le encuentre una respuesta. Yo todavía no la sé. Aun no
descubro el porqué de eso. Es algo
estúpido. Mi inteligencia con él es nula. No hay razones, para ser así de
idiota. Esperen, que digo, si las hay, muchas tal vez. Una de ellas es esa
palabrota que no quiero nombrar ya. Igual la voy a decir: si hay muchas razones
para estar así de atontado/a, una de ellas, la más veraz y indescriptible, la más
temible, la más común, es el amor. Como detesto esa palabra. Digo amor y al
instante pienso en que dependo de esa persona que me inspira “amor”. Digo
amor y pienso en dependencia. Digo amor y pienso en perdida. Pero también, digo
“amor”, y pienso en felicidad, en sonrisas espontaneas, en abrazos largos, en
besos apasionados, en manos tomadas con lealtad, en miradas increíbles. Pienso
ahora que el amor es una contradicción. La razón y el amor no son las palabras
más compañeras. El amor es una enfermedad. Tiene síntomas, tiene efectos, tiene
medicamentos, y en algunas veces, tiene cura. Porque ejemplo que usted piense
en una persona constantemente y sonría aun cuando la piensa, ya es un síntoma.
Luego el efecto sería el miedo, los nervios, o los cosquilleos previos a su
encuentro con dicha persona, medicamentos no los hay como alguna caricia o
palabra de ese susodicho, y luego…bueno, la cura no la sé muy bien. Creo que no
debe haber, pero si la hay, no se puede ser de larga duración, porque volvemos
al primer paso para mí, o nos quedamos en los medicamentos. Ah, me faltaron los
efectos secundarios, por ejemplo: dolor, angustia, llanto, lagrimas,
preocupación, consternación, etc. y miles de etc. Como en todo lo bueno, hay
cosas malas. Yo ni sé porque hablo del amor, nunca lo hice, así escrito,
siempre pienso, como todos, pero nunca hice esto. No sé, hay tantas suposiciones
sobre que es el amor, que solo me abstengo a mirar desde afuera esas opiniones,
y aceptar o rechazar cada una de ellas. Es que es un tema muy amplio este del “amor”.
Y mi opinión no creo que ya valide o pase a la historia, si desde los
principios de la era humana que se ha hablado de él, en todo ámbito, contexto,
e ideología, hay opiniones para todos los gustos. Yo me conservo en la mía por
ahora: El amor es una contradicción. Ya sé porque me propuse hablar de esto,
tal vez es por la lluvia. Sí, creo que es por la lluvia torrencial que está
cayendo ahora. La lluvia me pone triste, no sé porque. ¿Por qué será eso? No
creo ser la única persona que lo sienta, de hecho ya he escuchado un montón de
testimonios sobre ello, si hasta de eso hay opiniones ya. Tal vez nos pone así
por lo gris del día, por lo oscuro, por los ruidos de relámpagos que no son
placenteros, por eso, quizás. (Me doy cuenta que a cada cosa que digo, cada
idea, no la puedo afirmar. “Tal vez”, “quizás”, “creo”, por favor, que falta de
convicción y poca decisión que tengo). Mírenme, hablando del amor con total
libertad, que insulso todo. ¿O no? ¿Habrá alguien más que se crea poco experto,
aun siendo un vegete, para hablar de tal palabra colosal como el “amor”? De eso no sé
si habrá opiniones, tendría que buscar. Es una necesidad de la mente humana
el hablar del amor, seguro. Seguro, seguro. El vuelve a mi mente. Con todo esto
del amor, vuelve el a mi mente. Siempre estuvo en todas estas palabras, pero
ahora lo menciono porque sería muy molesto mencionarlo siempre que aparezca, sería algo así como: “Es
franco fácil hablar franco del franco amor franco, el franco es franco una
franco contradic franco cion ”. Qué risa que me da todo. Qué tristeza a la vez,
porque sigue lloviendo. Necesito su abrazo. Qué tristeza. Qué risa ambos
sentimientos mezclados.”
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