Empieza cuando te vas.
Y me siento más que solo.
Se oye un
compás.
Creo que es el silencio.
La ausencia de tu voz es mi
silencio. La soledad es el sonido que tiene la mismísima oscuridad. Los
pensamientos entre sí, se pelean por tratar de olvidarte o simplemente
recordarte hasta caer. Las manos sudorosas de nervios, y miedo. La respiración sobrante
y cansada (le dicen “suspiros” yo les digo “extrañarte”)
Tengo una duda: ¿Me
amas de verdad?
Está bien, tenías razón, es como siempre decís: Le tengo terror a la soledad. Pero, en
realidad, ahora la “soledad” se llama como tu nombre, nuestra canción, tu hora
de irte y las veces que nos tomamos de las manos.
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