jueves, 24 de septiembre de 2015

Tan solo


Y es que si supieras lo que acá tengo para darte
no creo y dudo terminantemente que acaso puedas encontrar
algo de lo que hay aquí 
allá afuera
nada de lo que se encuentra dentro
podrás conquistar fuera
Y es que si tan sólo me escucharas 
si siquiera pudieras darme 
una hora o dos
para explicarte de a poco cuanto te amo
si tan solo me dieras días y el sol
para demostrarte en actos este amor
aquí únicamente pertenezco gracias a tu recuerdo
¿sientes algo cuando me ves todos los días?
acaso seré solo yo que volteo ocasionalmente 
a verte
dado que el resto del tiempo
en intervalos, te pienso
te sueño 
intento deshacerte 
deseo tenerte
podría ir hasta tu casa
donde sea que estés
quizá ahora estés allí
en tu habitación
pensante 
en tu sillón 
a la par de tu pasión 
podría ir allí
pero no me llamas
y aún así quisiera ir igual
te llevo un puñado de sueños
te doy la promesa de seguirte a todas partes
de quedarme en cualquier sitio 
de apoyarte en lo imposible
de brindarte lo certero y más allá
de cuidarte en los días de lluvia temporal
y emocional
de sanarte las heridas que yo misma te causé
de aprender de mis errores, amor
de sanarme para poder ser tu verdadero espacio
de accionar la desinteresada meta
de dejarte ser libre pero a mi lado
de no atarse sino volar juntos
de permitirte crecer y alentarte hacia arriba 
de borrar tus penas ocultas
de modificar mis asperezas para ser tuya 
de menguar mis defectos 
de arrepentirme 

Y es que si tan solo me dieras 
una oportunidad
de mostrarte el camino correcto
aquel que esta repleto de esperanzas
aquellas que un día dibujamos en papel
aquel en el que se pueden ver
sueños 
profesiones
triunfos 
desazones 
si tan solo me dejaras demostrarte
que estoy dispuesta a cumplir nuestro camino
por favor no renuncies 
por favor no desistas
¿que no ves que es la oportunidad de tu vida?
no observas lo real 
porque el mundo de afuera te tapo los ojos 
vuelve la mirada hacia atrás
fijate cada momento
fijate cada mirada
fijate cada abrazo
fijate cada beso
fijate cada carta
fijate cada presente
fijate cada acto de amor
fijate cada celebración
fijate cada mensaje 
¿como es posible que renuncies a aquello?
vuelve a estas costas
regresa a este bosque
conquista nuevamente estas tierras
nuestras tierras
solo nuestras, de nadie más

cumplo el sueño de tu regreso
dentro de mis sueños 
recuerda el pasado:
cumplíamos este sueño
dentro de nuestros besos 

martes, 22 de septiembre de 2015

"Villerito europeizado"

Matar al ídolo de un saque, matarlo de a muchos, en parvada, en una muchedumbre desenfrenada que acepta que está perfecto. Defender al ídolo más allá del bien y del mal, el otro extremo. Pero matar al ídolo supone, en una sociedad 2.0, matarlo de a poquito, formar parte de ese saqueo al status, saber que de alguna forma formas parte de esa matanza. Quizá lo matas junto a los demás porque pensas que es preferible antes que defenderlo. O quizá lo defendes porque es el que está en el póster de tu pieza o en el corazón de tu viejo que te inculcó el fútbol real. Quizá no soportamos que Carlos Tévez se compre una casita (y averiguamos la moneda exacta que abonó) que supere el valor que la nuestra porque es el ídolo popular. Por ende, a mi humilde entender, todo ídolo esta dispuesto a morir. Acepta tal reposo en la sociedad y es conocedor que será asesinado cuando menos se lo espere. En el marco del fútbol, matar o dar la vida a Tévez (en el contexto de la fecha) significa, en el primer caso, reprender una conducta antideportiva e incitada por la violencia en donde no ingresa moral alguna sino más bien las reglas del juego que pretenden ser iguales para todas. Si, incluso para el ídolo. Desde la muchedumbre se interpreta, se imagina, encima de su cabeza, una coronita, puesto que el fervor para que se cumpla con su penitencia es mayor: justicia social en el marco de la regla. En segundo lugar, el hecho de defender al ídolo significa nada más y nada menos que besar el póster, que seguir al uno mismo, puesto que la matanza del ídolo se aferra a la multitud. La defensa del ídolo en medio de una multitud enojada no es más que sórdida lealtad. Yo no le creo a Tévez, me dijo. Esa sonrisita compradora, se piensa que se la seguimos creyendo, siguió diciendo. Y pensé, ¿no es que acaso lo quieren matar porque representa ya un modelo imposible de humildad? Puesto que Tévez siempre representó eso, dentro y fuera del fútbol. Quizá Tévez trasladó esa profesional humildad hacia su carrera y sin querer queriendo terminó en el pedestal con más ayuda y gente haciéndole piecito con la mano.
Messi, por su parte, intentó lo mismo pero su prestigio radica más en la grandeza sobre su calidad de futbolista. Lionel era el ídolo idóneo en el póster que se besaba más por deseo de igualar que por orgullo de observar. Aunque él no lo quisiera. Nunca decidió hacerse cargo de aquel rol de ídolo que la gente le otorgó, y eso dió bronca. En el marco social Messi siempre fue el hijo del medio. El genial y brillante hijo del medio que necesitaba equivocarse para no hacerse cargo de aquel talento inhumano, para no poner a los demás hermanos celosos. El dedicado hijo del medio que ganaba con la sonrisa entre amigos europeos y que sufría entre familia argentina porque allí decidía equivocarse. ¿Está condenado al fracaso acá por nuestras tierras por una inconsciente necesidad de fracasar y no llegar finalmente arriba? Y es que, al fin y al cabo, es el hijo del medio.

lunes, 14 de septiembre de 2015

19


"El mundo es una perversa inmensidad hecha ausencia. Uno no está en casi ninguna parte. Sin embargo, en medio de las infinitas desolaciones hay una buena noticia: el amor."

Nunca podrás escribir de la felicidad en momentos así. En momentos en donde el amor parece desaparecer y sentís que sos parte de aquellos seres humanos que no valen la pena, en definitiva, de aquellos que comenten errores, es decir, una simple persona entre tantas. Podrás escribir verdades tajantes cuando estés triste y te sientas solo, aunque estés acompañado. Y es que un amigo muy sabio me dijo que la peor de las soledades es aquella que te hace sentir alguien en su compañía. Creo que por eso es mejor estar solo que mal acompañado, como dice el dicho. Ahora que lo pienso entendemos muchos de estos solo en momentos así. Vas a mirar el mundo con ojos tristes y pensaras verdades tristes, que al fin y al cabo serán verdades. No, mientras ese lapso de tiempo no vas a tener lugar para ver el mundo de forma clara. Vas a ver películas que ya has visto y les darás un nuevo sentido momentáneo que es igual de real que aquel que te hacía feliz. Vas a escuchar canciones que tendrán un significado más pesado, algunos te harán caer y otros te harán pensar que aún no es tarde. Esos momentos en los cuales pensás en que no lo es, son los peores, son lo más arriesgados, son los más engañosos para el corazón. Tengo amigos sabios y otros que no lo son tanto. Pero aprendo de todos, y otros supongo que aprenden de mí. Esos primeros, los sabios, me mantienen viva. Uno de ellos me dijo que todos son posibles enemigos y traidores. Esa es la mala noticia: estamos expuestos al dolor por parte de quienes queremos. Y es difícil entender que aquellos que nos hieren también nos aman, a pesar de eso. Y como hoy me siento así, en aires de no darse por vencido ni aún vencido (otro refrán), estoy a la defensiva de mi misma. El mundo te romperá el corazón de mil maneras diferentes, dice una película que vimos juntos. Y aceptamos el amor que creemos merecer, dice otra que vi antes de conocerte. 

Hace poco empecé a crecer. Uno simplemente lo sabe, lo siente. Les anuncio la verdadera mala noticia, la vida es una de cal y una arena. Pero en medio de tanta adversidad dentro del universo, hay una buena noticia. Sí, aunque no quieras verlo, aunque lo niegues, aunque te duela, aunque te lastime, esa buena noticia, es el amor. Y lo digo apretándome los dientes.

martes, 8 de septiembre de 2015

Fue


Estar enfermo de amor es muy parecido a estar enfermo de cualquier otra anomalía en cualquier tipo de zona del cuerpo. Sólo que en esta ocasión, lo que duele es más el alma, o ese famoso corazón - me decía. Me preguntás porqué, porque es que el amor cuando duele es parecido a cualquier otra enfermedad, y yo te digo que es por muchas razones. En primer lugar, habrá días en los cuales te vas a sentir devastado, vas a pensar que ese dolor durara para siempre y te va a terminar matando. Sí, así, dramáticamente, a lo Shakespeare, trágico. Pero sin embargo, habrá otros en los que sentirás que te has curado, aunque sea un poco. Tendrás fuerzas para poner tu corazón en otras causas e intentaras en contra de tu fuerza de voluntad, quitar tu pensamiento de aquel dolor que parece irse de a pedazos. Pero sigue estando allí. Lo siguiente es muy similar a cualquier enfermedad terminal: luego de aquellos días en donde tienes fuerzas sobrenaturales, tendrás recaídas. Volverás a aquellos primeros días en los cuales sentías la fuerza de aquel dolor, y comenzarás a sentir nuevamente ese frío en tu pecho, que muchas veces se traduce como soledad. Tendrás miedo al olvido. No de tu parte. Tendrás miedo al futuro. No sabrás si será tan bueno como aquel pasado. Tendrás lágrimas. Algunas veces deberás secartelas por tu cuenta: serán las peores noches. Tendrás mucha tristeza en tu corazón. Quizá nunca se quite por completo. Deberás escuchar muchas palabras de aliento, y aún cuando vengan de parte de aquellos que desean ayudarte, no lo tomarás de esa forma y querrás soledad. Una contrariedad absoluta. Con suerte vendrán días mejores. Y es que como dice aquel viejo escritor, todos deberíamos morir de amor, aunque sea una vez. 


Se produce un silencio.
Ella mira hacia la luna.

Sí, habrá una pequeña muerte dentro de tí. 
Pero, sin embargo, nunca olvides, que amar todo lo cura.