sábado, 27 de febrero de 2016

Noche

1997


Buenas noches, señorita. ¿No le parece acaso maravillosa la hermosa función de la noche? La noche no es un fenómeno mundial, no es un todo. ¿No le parece acaso maravilloso que en este momento, en esta parte del globo, acá mismo, no haya sol, sino luna, no haya luz, sino oscuridad, que en este momento exacto sea de noche aquí y allá, en otra parte, otro lugar, otro rincón, sea un puberto día nuevo? La noche no es un todo, es extraña, quizá me asusta un poco pensarlo. Piénselo. Al menos se que cuando miro la luna, usted también la esta viendo. O la va a ver, y tendrá mi mirada impregnada, y quizá nos conectemos de la misma forma que hacíamos de pequeños cuando veíamos la misma luna, en la misma noche, en la misma tierra, al mismo tiempo o a destiempo. Espero se haya puesto a pensar en mi. Espero, sin esperarlo, como quien espera la noche o despertar por la mañana: lo hago sin pensarlo, sin desearlo, sin ser consciente de ello, pero si acaso eso no sucede, es probable que me desespere, por la extensión de un día perpetuo, o muera, atrapado en un sueño eterno. Al parecer, así mismo se siente esperar que usted me piense, me sienta, me recuerde, me ame, me anhele, me desee de vuelta. Ya no hay espacio para mí en su vida, ni para la suya en la mía. Pero, si quiere le hago un lugarcito en mi corazón, y en mi cama. El problema es que usted no espera esta vacante, pero, entonces, no tengo intenciones de dejarla abierta para que cualquier visitante venga a alquilar ese espacio dentro de mi. Sólo lo está para usted, para siempre y toda la vida que sigue, todos los años que restan, todos los días que quedan. Hasta desde de la eternidad. Aunque usted no vea señal o insignia, sepa que esa vacante siempre estará disponible para su nombre. Imagíneselo como su casa de verano, como su casa de la infancia, como su ciudad natal. Aquellos lugares que siempre serán nuestros y a los que perpetuamente podremos regresar. Usted siempre será bienvenida señorita, si es que acaso encuentra algo roto cuando regrese, sepa disculpar, mi vida es un desorden y mi desorden es mi vida. Si es que acaso encuentra algo diferente, perdóneme, cada día mejoro y empeoro más y más. Si es que acaso no me encuentra…espéreme, como yo la supe esperar. Pero, si es que acaso nunca más regresa a este, nuestro lugar, entonces no se qué decirle, señorita. Siendo poeta, podría decirle que yo la sabría entonces perdonar, o mas bien, que para siempre la esperaría igual. Pero, como ya le dije, ahí va: yo siempre la espero, sin esperarla, como en esta noche fresca que se me dio por en usted pensar. 

viernes, 12 de febrero de 2016

La importancia de la psicología


En sus formas más simples, nuestro cerebro es un sistema eléctrico, y el cuerpo humano un sistema físico-material. Ahora bien, comprenderlos nos ayuda a entender la complejidad de ambos, así como también entender en profundidad uno de ambos sistemas nos lleva al entendimiento objetivo para establecer la importante interrelación entre ellos. 
La psicología, en su forma más simple, es una ciencia y una profesión al mismo tiempo. No solo estudia el comportamiento y el pensamiento humano sino que también, aplica ese conocimiento recogido para la resolución de problemas prácticos que respectan a nosotros, los seres humanos. Es por ello que la psicología, dentro de sus amplias variaciones, puede ejercerse tanto desde una perspectiva científica, ejerciendo a través de la investigación, así como también es posible ejercer como un "psicólogo/a modelo" dentro de un consultorio en cualquier tipo de organización o institución. Ambas formas de psicología son necesarias para poder comprender mejor la mente humana: la investigación permite comprender mejor las prácticas que se aplican dentro del mismo consultorio, y en este último se pueden generar interrogantes que pueden ser consideradas por la investigación psicológica. 

Por muchas razones es interesante e importante la psicología. Aun si no mantenemos una relación con ella, explica muchos de los acontecimientos que vivimos día a día, en sus aspectos más sencillos y prácticos, y a lo largo de nuestra vida, por más que nunca nos hayamos tratado en un consultorio, la psicología está presente por detrás, ya que es nosotros y explica lo que nos hace seres humanos únicos. 






¿Porque ser psicóloga/o? 

Me gustaba decir, a menudo, que quisiera cambiar al mundo. Pensaba que para cambiar el mundo es primero necesario comprendernos como seres humanos y proyectarnos a este en base a lo que comprendemos de nosotros mismos. Pero últimamente, he comenzado a querer cambiar otra cosa: quiero cambiar vidas. La psicología me parece maravillosa en todas sus formas. Desde el plano de la investigación, me apasiona el sueño de poder descubrir las respuestas a las interrogantes que aún se mantienen en duda respecto a ciertas patologías de la mente humana, y allí operar desde un conocimiento más amplio respecto al diagnostico y tratamiento de estas mismas. Desde el plano del análisis directo con pacientes, me parece de vital importancia establecer en la sociedad la verdadera importancia de la psicología y remarcar lo negativo que es el hecho de desmerecerla o ignorarla; así como también, una vez tomada en cuenta por las personas, trabajar junto a ellos para ayudarlos a trabajar con ellos mismos. Me resulta de vital importancia el hecho de renacer en la sociedad, las instituciones y la familia el valor que posee la psicología, como una herramienta que puede ser necesaria en cualquier instancia de nuestras vidas, la de nuestra familia y la de todo el mundo. Solo una vez tomada en cuenta como tal por todos estos agentes sociales es posible cambiar la vida y el mundo que la reside.
Cuando se inicia un deseo para con el estudio de la psicología, desde cualquiera de sus formas mencionadas, se inicia en el aspirante un efervescente deseo para ayudar. Una vez que llega el momento de enfrentar la cuestionante sobre si emprender el estudio de la carrera para luego ser un profesional de la psicología, basta con entender analíticamente el porqué de ese deseo y entender mejor sobre su significado una vez que se es dicho profesional.
En mi opinión, lo importante a recordar es que la psicología encuentra sus raíces en la ayuda, el servicio y el conocimiento. Una ayuda que trasforma a los seres humanos, una profesión que se encuentra al servicio de estos mismos, y un conocimiento que debe estar a la apertura de la sociedad, los agentes, y las personas dentro de ella. Pero quiero recordar aquella, la palabra clave: se es psicólogo/a para ayudar.


viernes, 5 de febrero de 2016

Multiversos cerebrales


Desearia tener múltiples cerebros. Es decir, en un sentido utópico, pienso en la idea de que nuestra especie (o al menos yo) pudiera poseer la suficiente capacidad mental como para consentir las diferentes verdades, realidades, o aspectos de la vida. Me gustaría tener un Cerebro Universo, que me ayudara a comprender las preguntas que surgen de él y producir o analizar las respuestas a ellas; aprehender las leyes que lo rigen, las razones de esas leyes, y la forma en la que estas leyes interactúan con su alrededor, nosotros, los objetos y básicamente todo lo que existe. Por otro lado, quisiera tener un Cerebro Ser Humano, en donde podría experimentar y analizar el mundo de las emociones que comprenden el ser humano, los comportamientos que estas desencadenan, y las convenciones sociales a las que ambos aspectos del hombre se ven sujetos desde su concepción hasta la muerte; buscar las respuestas a la existencia de la especie, el rol que un individual ser cumple en el desarrollo de esta misma, y las razones que tiene este mismo para cumplir ese rol en caso de existir uno. Descubrir los secretos de la psiquis humana y la bastedad que estos comprenden para entender la vida misma. También, desearía un Cerebro Social, con el cual podría tener las facultades de entender la historia pasada, el presente y el futuro de la sociedad en la cual vivimos, tanto la mía propia como las diferentes realidades sociales que acontecen en otras sociedades influenciadas por las diferentes culturas, las cuales también podría llegar a entender y dejar de ignorar. Estos tres son algunos de los Cerebros que me gustaría poseer, además de otros que son menos evocativos, por ejemplo, un Cerebro Anatómico, en donde podría comprender de una mejor manera la información acerca de mi propio cuerpo humano que me ayudaría a llevar una existencia y salud más estable y profunda; así como también podría comprender las diferentes patologías que afectan a otros cuerpos humanos, las mismas que los hacen diferentes al mío; y así mismo la singularidad de cada cuerpo humano desde su nacimiento y por el solo hecho de ser seres humanos. Ahora bien, la necesidad de poseer estos múltiples cerebros no solamente la justifico con el hecho de nuestro mismo cerebro en toda su grandeza me sigue pareciendo (y lo es) mínimo en comparación al todo mismo que nos rodea en todos los aspectos que existen, sino también la justifico con el irritable hecho de la ignorancia total que el solo poseer este cerebro me provoca. Aunque no podemos tener todos estos cerebros, sigue siendo difícil, en caso de intentarlo, poder comprender todos estos aspectos de la vida o la existencia de una misma manera, es por ello que tener muchos cerebros ayudaría a poder entender cada uno de esos temas de una forma profunda. Lo que quiero decir es lo siguiente: Tenía un amigo que me solía decir que el amor solo era una reacción química dentro del cerebro, y demases. Ese amigo no estaba mal. Sin embargo, cada vez que se lo decía a alguien o incluso a mí, causaba grandes desacuerdos sobre lo frio y horrible que eso sonaba a los oídos. Pero mi amigo seguía teniendo razón. Solo que estaba viendo al amor, en ese caso, desde el cristal del Cerebro Anatómico, desde la realidad química del cerebro. Ahora bien, el amor desde la mirada de los diferentes cerebros será obviamente diferente. Es por ello que esa respuesta de mi amigo causaba revuelo, si era escuchado por otro amigo que miraba desde el cristal del Cerebro Ser Humano. Incluso si el amor es cuestionado sobre la mirada de alguien pensante desde el Cerebro para el Universo, dudo que sea de vital importancia ya sea la química del amor o la importancia espiritual de él. El amor es demasiado cursi para el Universo, no le interesa, no afecta acaso ninguna ley ni responde a preguntas sobre el origen de este mismo. Me molesta pensar en el amor solo como una reacción de químicos cuando estoy pensando desde mi Cerebro Ser Humano, pero me incomoda la insignificancia del amor cuando estoy pensando desde mi Cerebro Universo.

Me resulta un poco triste, a este punto, pensar que siempre habrá toneladas de cosas que voy a ignorar sobre tal o cual “realidad”, y me molesta aun más el hecho de que nunca podre profundizar sobre ninguno de estos cerebros de una forma trascendente. No está dentro de las posibilidades humanas de mi cerebro único. Y aun así cada día me asombra cada vez más este único cerebro que poseemos, incluso no hemos terminado de entenderlo ni llegar a responder todas las preguntas que surgen de el mismo como nuestro cerebro. Lo más increíble es que a pesar de su increíble magnificencia me siga siendo insignificante. Tanto así lo comparo como con la grandeza de nuestro Planeta Tierra dentro de nuestro Universo aun más grandioso; nuestro planeta que aun no hemos dejado de descubrir, que dentro de nuestros descubrimientos totales de él nos asombra en todos sus sentidos y formas, tanto artificiales como naturales, ese planeta, nuestro planeta, sigue siendo insignificante a escalas de nuestro Universo Observable y aun mas dentro de la “totalidad” de nuestro Universo mismo.  Me gusta pensar a nuestro Cerebro como el Planeta Tierra dentro del Universo, y viceversa, nuestro planeta tierra como nuestro cerebro dentro del increíble Universo que somos nosotros. Ideas tan hermosas como irritantes.