viernes, 25 de agosto de 2017

Telón


Ya no es quien soy aquel que deseaba estar dentro de mí. Desafortunadamente, puse mis más grandes esfuerzos para no sentir absolutamente nada. Nada que me hiciera sentir más que mero placer, o alivio. Ni siquiera el odio se me permitió, ni un rastro emocional quería en mí. Por momentos pensaba que mi infalible intento de ser esa persona que nunca quise, pero que a hora debía ser, era no más que eso: un intento, un invento. Pero me sorprende ver que con la práctica, he podido perfeccionar de verdad mi vacío, he podido darle un terminado fino a este yo que no quiere pero necesita sentir. Tantos años negándome, tantos años fingiendo construir el muro interminable que me separa de los demás, que al final termine haciendo la realidad mientras creía que sólo era un sueño. Nunca fue ficción, no me di cuenta de la verdad: lo que estuve construyendo todos esos años fue un muro de dolor, un camino de espinas, y por sobre todo, un corazón negado. Pensé por momentos en esos años que yo seguía siendo el mismo y que nunca iba a cambiar: siempre elegiría el amor, siempre atinaría al sentimiento, sería la emoción misma cuando llegara el momento que alguien me hiciera creer de nuevo en ello. Mientras tanto lo conseguía, vivía y nadie me hacía sentir, por lo tanto pensaba que en realidad eso era obra mía: gracias a este personaje nadie puede conmigo, soy invencible, son intocable, los demás sufrirán por mí pero yo nunca por ellos. Pero la verdad es que sólo estaba en la muchedumbre de gente que no hacía nada por reavivar mi sentir, y es por eso que ese personaje mío me pasaba como lo mejor que podría haberme construido alrededor.

En un momento sucedió. Empecé a sentir, solo un par de personas crearon eso en mí, y sólo una logro que sintiera de verdad. Y entonces apareció, aunque siempre estuvo, aunque siempre haya pensado que era mi propio personaje controlado, apareció sin que yo quisiera, cuando ya había decidido confiar y dejarme sentir una vez más: apareció lo que he sido desde hace tiempo; el dolor nunca lo transformé en un personaje, sino que el dolor me transformó a mí. Nunca había sido mi decisión. Hoy me encuentro compenetrado en mi mismo, no puedo sentir como deseo sentir con aquellas personas que hoy, después de unos años, me hacen feliz. No puedo abrir mi corazón porque sencillamente sigue herido, y nunca lo transformé en mí. No quiero, repito cada vez que siento que el amor es un defecto en mí. No quiero, repito, no quiero más otra vez. Mi personaje duro, ofuscado y completamente desentendido ya no es un personaje, soy yo. Nunca use una máscara, era mi rostro. Nunca fingí dureza, solo era mi dolor. Y perdoname si te repito, más de una vez cuando estoy con vos, pero te juro que no puedo, todavía no puedo con el amor.

sábado, 12 de agosto de 2017

La criatura


¿Por qué insistes en dejarme salir?
Llamas a la puerta y quieres entrar
Quieres ahondar en lo profundo
Quieres hacerme quebrar
Quiebras mi mano para hacerme fallar
Para que me convenza de que es necesario intentar
En tu terco fundamentalismo del sentimiento
Indicas que el error es mío
Y hay un mundo de razones que te dan sustento

Pero yo no miento
No me hicieron nada
Yo me hice de esta forma particular
Si debo sentir, dejar de pensar
¿Por qué insistes en dejarme a la deriva?
¿Por qué pretendes que deje mi hogar?
Desterrarme del confort, odias mi estabilidad
Obsecuente tu forma de mirarme con disconformidad

Y aunque mi ligera sospecha me advierta
Que somos todos débiles y predecibles
Sin nada especial, nada particular
Tu ligera pesadumbre te penetra
Hasta los sesos
Y no vas a dejarme huesos sanos
Para poder darme la ayuda, mi propia mano

Deseas que confié en los demás
En un esfuerzo íntegro para verme fracasar
Para verme sufrir, para verme llorar en vano
Porque al parecer el sinsentido
Del sentimentalismo occidental
Es lo que más me categoriza como humano

Ya no quieres verme detrás
Detrás de mi propia figura
Quieres que me saque la armadura
Demostrarte qué se encuentra aquí debajo
Porque sabes muy bien que igual de débil
Es la criatura

Pero lo que no tomas en cuenta
A la hora de desenmascararme
Es que no hay rostro aquí detrás
Hace tiempo que no hay más
Lo deseché desde un principio
Lo analicé desde lo más racional
Todo intento tuyo, ya está fuera de lugar

Nunca saldré afuera 
Aunque deba confesarte 
Que incluso eso quisiera
Desterrarme de mí mismo y de esta idea exorbitante
No soy el mismo de antes
Pero tampoco soy el mismo de ahora
Muero cada aurora
Y a nada le temo al anochecer

Porque aunque quisiera ser como tú,
Encerrado en mí,
Ya no existo yo,
Me escondí
De la mejor manera, 
Débil humano, 
Para que nunca me encuentres:

Me destruí
No me busques
Es en vano.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Sofisma


Salvando las distancias,
no hay forma infalible de deslizarte a un costado,
si acaso debo correrme para tener más espacio
y así poder hacer la maniobra evasiva
en donde bien puedo esconderme
detrás de mí,
detrás del silencio,
detrás del vacío.

No hay manera de eludirte, salvando los desencuentros,
preferiría que me encuentres antes que buscarte.
Aunque así me contradiga
y sin sazón me vea errado
exponiendo ya mis razones tan lógicas
para que nos encontremos,
aun así provoco cruzarte,
porque mi terco sentimentalismo es enemigo
de mi lado conservado,
donde no pertenezco a ningún lado
y al fin y al cabo
estoy todo conmigo.

Desafío a mis distancias y a tus desencuentros,
que no me encuentren muerto, no puedo seguir mi convicción:
ni estando alejado,
ni siendo encontrado,
dejar de ser yo.
Ni deslizarte,
ni eludirte,
dejar de huirte, mi convicción.