En
la mañana pasan las peores cosas del día. La gente se levanta de mal humor,
sale apurada hacia la calle, aunque salga de buen humor a la siesta va a tener
una rabia importante porque el insomnio o el vecino no le deja dormir su siesta
merecida. Corren todos hacia sus trabajos, caminan todos hacia la parada del
colectivo, el tránsito se estremece en las escuelas y los bancos explotan pero
no a las personas sino que ahora de ellas. No entra un alma más en la línea A,
no entra un alumno más en el aula de la universidad, no entra nadie más en la
cola para pagar las cuentas del local de la esquina. Rapidez, efectividad,
malos tratos, sonrisas falsas, cuentas y cuentas, más facturas para pagar y
llegar a fin de mes con las cuentas. Porque en la mañana pasan las peores cosas
del día.
Todo
eso pasa en las mañanas, mucho más pasa: algo bueno pasa. Vos también sos mi
mañana. Me levanto de buen humor si la noche anterior te encontré en la calle
mirando una vidriera y me saludaste sin apurarte porque esa vez era de noche y
todo es más calmo si hay una luna cerca. Vos también sos mi mañana. Corre hacia
el trabajo la gente feliz de hacer lo que ama o la gente poderosa que es capaz
de hacer algo que odia para hacer lo que más desea, ya no corro los colectivos
y si lo pierdo camino bajo el solcito tibio que cubre las veredas de mi ciudad.
En todos los bancos siempre hay alguien que quiso ser artista. Todas las almas
entran en mí porque vos también sos mi mañana. La sonrisa de miles de personas
puedo ver, todo lo que es vulnerable entra en mí, entra todo más que más.
Lento, sin promesas, buena compañía, una sonrisa valedera, nada tengo en cuenta
que no me quiera contar, las facturas calientes que no hacen falta abonar y
llegar a fin de mes a tu lado. Porque vos también sos mi mañana.