jueves, 26 de mayo de 2016

Co(n)razón


1997


Esta es la primera última vez que intento escribirle a usted, señorita. Hace ya varios meses, varios días miles de millones de segundos que vengo ignorando su partida. Lo mejor de aquello es que nunca fue una partida a secas, una bofetada en la cara, un insulto en vano o una excusa partida al medio. Quizá lo mejor y lo peor es que su partida nunca partió hasta que me dijo que me quería, y se fue igual. Nunca comprendí su lado cobarde, señorita. ¿Se ha preguntado usted, por qué nunca pudo apostar a mi amor? Recientemente dejé de justificarla y comencé a comprender que, usted no era el amor que más amo mi vida; puesto que no es concebible en mis pensamientos que alguien pueda atentar contra el destino como lo hizo usted misma: no hay acto más atroz que el de seguir a la razón y no a los sentimientos en cuestiones del amor. Y no lo digo en ánimos de justificar locuras, sino más bien de imponer el valor de los sentimientos. Aunque para usted esta última palabra no tenga significado alguno: para que algo tenga significado no hace falta que sea muy caro, lo justo, lo mejor para uno o lo más deseado por todos. El verdadero significado está en lo que sentimos; lamento mucho que aún en ese momento no lo haya sabido ver, y puede que siga de la misma forma. Las personas atadas al raciocinio y la individualidad de corazón no suelen cambiar demasiado...el sentido común prevalece por siglos, más los sentimientos son un misterio de la verdad, permanentemente mutando.Usted, Señorita Razón, Señorita Lo Mejor Para Usted, Señorita Necesito Estar Lejos, Señorita Primero Yo, usted no puede pertenecer a los sentimientos ni ellos a usted. Déjeme decirle, que no la juzgo. No todos somos tan valientes como para acudir al noble llamado de sentir. Algunos mueren sin haber sido felices plenamente: aquellos le han huido a lo que amaban. Hay gente allá afuera que muere lejos del amor de su vida, Señorita. Gente que inclusive elije esa opción y aún peor, gente que lo niega y en un último suspiro de vida se arrepienten de todo corazón no haber sido todo corazón. La invito a reflexionar sobre sus cobardías si aún no ha podido o no ha querido...como alguien que la amó me veo en el deber de, al menos, intentar salvarle de aquel destino cruel. Pues aunque ya no exista en mi imaginario del amor, existe en este mundo que compartimos y en un Universo Paralelo en donde usted es puro sentimiento y yo tengo un poco más de racionalidad. ¿Se ha preguntado usted, por qué nunca podrá apostar al amor? Recientemente he descubierto porque adora las películas. Ama ver por la televisión la vida que nunca podrá tener: le apasiona festejar los éxitos de los demás, le hace sentir con significado las pérdidas de los personajes, le emociona esperar al próximo evento cinematográfico para que su vida tenga fechas con sentido, le hace sentir que pertenece algo más grande que usted, cuando en realidad, sólo se está haciendo aún más chiquita. Sé que le apasiona el cine y todo aquel mundo fantástico porque de otra manera moriría por dentro cada día que pasa que no se anima a vivir su propia película, a tener sus propios trofeos victoriosos, a llorar cada pena que le toca el corazón, a realizar planes jactanciosos, a hacer algo más grande de su vida que sólo usted. El amor se avergüenza de usted, pero sepa que siempre estará esperándola para que tenga el suficiente corazón como para elegir ser feliz: pero ser feliz de verdad. La Paz está sobrevalorada, señorita. El ruido es vida y así, en un choque, surgió nuestro Universo. Y Lo Mejor Para Usted está sobrevendido, señorita. Nadie en su sano juicio es feliz siguiendo a la razón. Y por ser tan razonable, sólo puedo concluir en que está loca. Usted loca de cordura por huir de sus sentidos y continuar su vida, y yo loco de amor por buscarla hasta encontrarla y morirme al lado suyo.