domingo, 12 de julio de 2015

La mentalidad empresarial


Una desinformada visión nacida en los pensamientos sentada en un pelotero infantil sin globos y quizá consecuencia de frecuentar restós que se presumen de alta gama ($) y ofrecen aderezos de segunda mano

La mentalidad empresarial consiste en un conjunto de actitudes y aptitudes que permiten desarrollar las condiciones necesarias para concretar una visión. Sin embargo, es un escaso recurso empleado, aunque sea el más importante. Ofrecer un servicio debería ser ofrecer lo mejor que hay para ofrecer, y aún más. La mentalidad de la creatividad, sin embargo, poco prospera dentro de ámbitos que no la saben apreciar, pero en pocos ejes se maximiza como debería. ¿Tu servicio se elige porque vos haces que se lo elija o porque es la opción más viable? Quizá la competencia no te asusta o quizá no la tenes, quizá nadie ni siquiera llega a ser un servicio aceptado como el tuyo. ¿Como modificar el foco desde el cual proyectas tu servicio si tu público elector, tus clientes, solo lo proyectan desde un servicio opcional y no excepcional? Igualmente, el empresario se escuda en la idea de que si su público no lo abandona es porque hace bien las cosas. Pero el consumidor también debe hacer mea culpa en sus cuestiones, o no. ¿Que hace un consumidor, presunto exigente, cuando se encuentra con una escasez de servicios que siquiera cumplan con condiciones regulares? Solamente se queja. Lo poco que conoce a su sector consumidor un empresario lo lleva a la ruina o lo lleva a tomar un camino sin conocerlo. Y se aferra a ese público que consigue, y seguramente lo consigue porque el consumidor necesita el servicio, dentro de sus remotas posibilidades. La mentalidad estancada y la falta de paulatinos cambios que hagan la diferencia entre los diferentes aspectos del servicio hacen que el servicio se mantenga en eso que eligió. Si bien la mentalidad toyotista y el producir un buen producto a la menor inversión, es una estrategia benefactora y es algo necesario para que el empresario no caduque, los ingresos están para invertir en eso que no tuviste a la hora de vender tu servicio y que te podría haber conseguido mejores ingresos. La inversión nunca es mala si puede prosperar en nuevos capitales. Invertir de nuevo. Siempre hay algo por modificar pero hace falta tener los cabales. Invertir en lo necesario porque de lo contrario habrá una pared muy grande llamada aumentar el precio del servicio y así apuntar hacia otros sectores sociales marcados por sus ingresos, aún dentro de sus necesidades. No escatimar pero tampoco derroche a lo bobo. Simples modificaciones que hacen diferencias enormes. El servicio y la presentación lo es todo, y si tenes la posibilidad de invertir en tu empresa, tu servicio, hacelo. Hacelo porque te están comprando eso que vos vendes, sin eso no sos nada. La mentalidad empresarial es riesgosa porque esta llena de disyuntivas y llena de decisiones. Pero observa detalladamente a eso que ofreces: restaurante, comercio, pelotero, jardín de infantes. ¿Podes hacerlo mejor, afectando positivamente tu servicio y la respuesta a el, sin que te afecte como empresa? ¿Sí? ¿Cómo? Esa última pregunta es lo que hace que la mentalidad empresarial sea tan compleja de concretar: no sólo se trata de números, se trata de creatividad y proyección. Y de saber observar e invertir. ¿Cómo? Preguntatelo una y otra vez. No todos los empresarios independientes son emprendedores y mucho menos tienen mentalidad de empresario. Esa mentalidad se forma con el ejercicio, se practica y fortalece cuando se desarrolla en equipo y uno es capaz de aprender, estar abierto a las mil y un posibilidades y observar, principalmente, observar siempre tu servicio y en igual medida el de los demás, porque al fin y al cabo no sos el único que lo brinda. En empresas regionales de pequeñas ciudades quizá nunca llega a florecer dicha mentalidad porque el sector consumidor ya se adecuo a lo ofrecido por aquella predilección de servicio: podes hacerlos cambiar. Y si no podes, intentalo de nuevo pero con otro sector consumidor, aprovecha las posibilidades y tomalas. La mentalidad empresarial es tan riesgosa, que podría llevarte al éxito.

viernes, 10 de julio de 2015

Rubia


                                                          Rubia...
La noche de ayer, ¿que frío no? 
Igual hablo del clima, no de tus besos
que besos mezquinos que das, rubia 
igual sos suavecita
del corazón
la piel de la cara también la tenes así
parece de porcelana
porque sos una muñeca, rubia
¿porque me hablabas de bailar?
a mi me gusta pero más con los muchachos
con vos, me da vergüenza ¿sabes?
igual, me gustan los cuartetos que bailamos

sabés bailar, rubia
lastima que hace tanto que no nos veíamos
igual, vos y yo sabemos
no estábamos así como se dice
"destinados"
vos por tu lado, yo por el mio
pero juntos eramos fuego: admitilo

pero el fuego quema, rubia linda

aunque tus manos chiquitas en las mías
cuando bailábamos de noche
en medio de la gente, el polvo, las luces
esas manos no quemaban

a veces tanta pasión no llega a ser dulce
hasta tantas veces suele ser violenta
pero vos y yo no podíamos
negro o blanco
nunca gris
y cuando no eramos fuego
en los silencios o cuando me hablabas
de cosas que (perdón) no me importaban 
ahí si que nos peleábamos
aunque sea para ser fuego
para ser frenéticos
si nos quedábamos quietos
nos moríamos de aburrimiento 
vos y yo no somos igualitos, rubia
ni siquiera eramos distintos

eramos, solamente en algunos momentos
si parábamos los besos para hablar
o dejábamos de bailar
ahí si que se iba el fuego
vos y yo sabíamos, rubia:

peleábamos para no dejarnos

pero qué lindo era el fuego
eras el fuego
eramos fuego,
rubia