miércoles, 4 de septiembre de 2019

Jazmín


No pude volver a comprar sahumerios olor jazmín.
Me doy vuelta y retrocedo tímidamente, por ahí la que pasó por al lado mío eras vos, en una de esas puedo darme el gusto de ignorarte, no podría tener el valor de mirarte y decirte que éramos amigas, pero me rompiste el corazón. 
Me confunde ya si la película que veía era tu favorita o la mía. Las primeras calles que me aprendí de costumbre, no me acuerdo si vivías en el 2 o el 6, sólo sé que empecé a sentirme un número par. Por memoria llegar caminando a tu casa, pedalear hasta tu puerta, dormir cerca de tu almohada, cantar canciones que nunca me gustaron, cocinar recetas que pretendía saber hacer, correr en la lluvia por diversión, gritarte sin un cartel, que te quise más de lo que amabas sonreír.

lunes, 5 de agosto de 2019

Forastera


Vivo en un cuarto chiquito conmigo y mi ambición
que antes tenía forma y ahora no se estira ni se ensancha
dejé de ir afuera porque el sol me quema los ojos
salí de mi cuarto adolescente esperando conquistarme
pero fallé
no sirvieron los libros que compré
no sirven los errores de los que aún no puedo aprender
todavía alguien se queda conmigo
pero ese alguien soy yo
nos tendremos que amigar

todo tiempo pasado me pesa y espesa el presente
siempre me molestó que sonrieras cuando era momento de llorar
hay que llorar, te decía, llorá
pero ahora te envidio tanto
quisiera poder crecerme un escudo mejor
pero mamá sólo me dejo un par de herramientas
no puedo culparla, no puedo culparte
¿te vas ya?
No cierres la puerta, dejame la llave
Yo no me encierro más


domingo, 9 de septiembre de 2018

La esquina que tiene el cielo

Busco esa esquina, la esquina del cielo, y no puedo disfrutarlo. Pese a que busco no encuentro la esquina, pero yo sé que está ahi. El doblez que necesito no lo puedo encontrar, la cornisa, el precipicio, el defecto. No quiero encontrarla, quizá solamente la necesito para darle una razón a tanto miedo. Es que lo único verdadero es aquello interrumpido, lo incontinuo, que caduca, lo postergado; el amor es un túnel y no un puente. Lo imposible, la pausa indefinida. No es la lámpara, sino el calor que emana el foco cuando tengo que apagarlo, el ruido que deja en los oídos la música escuchada demasiado fuerte, los pelos que deja el perro después de correr entre mis piernas, la marca de lo que nunca será y al mismo tiempo sé que está ahí esperando, la esquina del cielo aparentemente interminable. Lo demás es cotidianidad.

martes, 21 de agosto de 2018

Quehaceres

Puedo limpiar de forma muy precisa, mi casa, mi cama, mis platos
Puedo acomodar mi cómodo hogar que diariamente hábito y dónde habitan mis cosas, que están a mi cargo, que apadrino cuando limpio, pero ellas no me dejan pulcro
Pareciera que las cosas están en orden si mi casa lo está,
Pero pese a lo que digan los fundamentalistas de la entropía, el desastre se acobija debajo de la alfombra, la simetría de mi hogar no me permite vivir en paz, y sin embargo, a ella debo las esperanzas de que acaso hay algo que por lo menos se puede limpiar, pulir, salvar.
No hay forma de adjudicarle esto a mi conciencia, ni a la historia, por eso antes de llorar debo primero lavar los platos, ordenar mi cama, barrer la entrada al patio; si pudiera borraría la tierra de mi alma.

viernes, 13 de octubre de 2017

Desierto



No resuelvo esconderme detrás del desierto, no soy quién para pensarme ni pensar porqué te pienso; porque no puedo con mi genio, ni tampoco contener la sospecha de que alguna vez llegará aquel momento en donde no me equivoque al cambiar el sentir por el pensar.

Aunque cuando la ignorancia me visita es más sencillo no cuestionar con desdicha. 
El desierto dentro del cual me escondo no es otra cosa más que mi reflejo, más aún, no es mi reflejo sino es un amigo, ya que me devuelve la mirada más sincera de lo que no soy capaz de ver. El desierto es todo lo que no soy y lo que soy, lo que en algún momento hice y no me definió como tal cosa, como lo que sería si hubiera acontecido lo que no fue. 
En el claustro, que es mi existencia, mi parte menos racional defiende mi ignorancia, para que pueda vivir aunque no exista. El desierto termina en mi claustro, y en el claustro termino yaciendo yo, junto a un espejo, el amigo, ignorándolo todo desde que he nacido.

viernes, 25 de agosto de 2017

Telón


Ya no es quien soy aquel que deseaba estar dentro de mí. Desafortunadamente, puse mis más grandes esfuerzos para no sentir absolutamente nada. Nada que me hiciera sentir más que mero placer, o alivio. Ni siquiera el odio se me permitió, ni un rastro emocional quería en mí. Por momentos pensaba que mi infalible intento de ser esa persona que nunca quise, pero que a hora debía ser, era no más que eso: un intento, un invento. Pero me sorprende ver que con la práctica, he podido perfeccionar de verdad mi vacío, he podido darle un terminado fino a este yo que no quiere pero necesita sentir. Tantos años negándome, tantos años fingiendo construir el muro interminable que me separa de los demás, que al final termine haciendo la realidad mientras creía que sólo era un sueño. Nunca fue ficción, no me di cuenta de la verdad: lo que estuve construyendo todos esos años fue un muro de dolor, un camino de espinas, y por sobre todo, un corazón negado. Pensé por momentos en esos años que yo seguía siendo el mismo y que nunca iba a cambiar: siempre elegiría el amor, siempre atinaría al sentimiento, sería la emoción misma cuando llegara el momento que alguien me hiciera creer de nuevo en ello. Mientras tanto lo conseguía, vivía y nadie me hacía sentir, por lo tanto pensaba que en realidad eso era obra mía: gracias a este personaje nadie puede conmigo, soy invencible, son intocable, los demás sufrirán por mí pero yo nunca por ellos. Pero la verdad es que sólo estaba en la muchedumbre de gente que no hacía nada por reavivar mi sentir, y es por eso que ese personaje mío me pasaba como lo mejor que podría haberme construido alrededor.

En un momento sucedió. Empecé a sentir, solo un par de personas crearon eso en mí, y sólo una logro que sintiera de verdad. Y entonces apareció, aunque siempre estuvo, aunque siempre haya pensado que era mi propio personaje controlado, apareció sin que yo quisiera, cuando ya había decidido confiar y dejarme sentir una vez más: apareció lo que he sido desde hace tiempo; el dolor nunca lo transformé en un personaje, sino que el dolor me transformó a mí. Nunca había sido mi decisión. Hoy me encuentro compenetrado en mi mismo, no puedo sentir como deseo sentir con aquellas personas que hoy, después de unos años, me hacen feliz. No puedo abrir mi corazón porque sencillamente sigue herido, y nunca lo transformé en mí. No quiero, repito cada vez que siento que el amor es un defecto en mí. No quiero, repito, no quiero más otra vez. Mi personaje duro, ofuscado y completamente desentendido ya no es un personaje, soy yo. Nunca use una máscara, era mi rostro. Nunca fingí dureza, solo era mi dolor. Y perdoname si te repito, más de una vez cuando estoy con vos, pero te juro que no puedo, todavía no puedo con el amor.

sábado, 12 de agosto de 2017

La criatura


¿Por qué insistes en dejarme salir?
Llamas a la puerta y quieres entrar
Quieres ahondar en lo profundo
Quieres hacerme quebrar
Quiebras mi mano para hacerme fallar
Para que me convenza de que es necesario intentar
En tu terco fundamentalismo del sentimiento
Indicas que el error es mío
Y hay un mundo de razones que te dan sustento

Pero yo no miento
No me hicieron nada
Yo me hice de esta forma particular
Si debo sentir, dejar de pensar
¿Por qué insistes en dejarme a la deriva?
¿Por qué pretendes que deje mi hogar?
Desterrarme del confort, odias mi estabilidad
Obsecuente tu forma de mirarme con disconformidad

Y aunque mi ligera sospecha me advierta
Que somos todos débiles y predecibles
Sin nada especial, nada particular
Tu ligera pesadumbre te penetra
Hasta los sesos
Y no vas a dejarme huesos sanos
Para poder darme la ayuda, mi propia mano

Deseas que confié en los demás
En un esfuerzo íntegro para verme fracasar
Para verme sufrir, para verme llorar en vano
Porque al parecer el sinsentido
Del sentimentalismo occidental
Es lo que más me categoriza como humano

Ya no quieres verme detrás
Detrás de mi propia figura
Quieres que me saque la armadura
Demostrarte qué se encuentra aquí debajo
Porque sabes muy bien que igual de débil
Es la criatura

Pero lo que no tomas en cuenta
A la hora de desenmascararme
Es que no hay rostro aquí detrás
Hace tiempo que no hay más
Lo deseché desde un principio
Lo analicé desde lo más racional
Todo intento tuyo, ya está fuera de lugar

Nunca saldré afuera 
Aunque deba confesarte 
Que incluso eso quisiera
Desterrarme de mí mismo y de esta idea exorbitante
No soy el mismo de antes
Pero tampoco soy el mismo de ahora
Muero cada aurora
Y a nada le temo al anochecer

Porque aunque quisiera ser como tú,
Encerrado en mí,
Ya no existo yo,
Me escondí
De la mejor manera, 
Débil humano, 
Para que nunca me encuentres:

Me destruí
No me busques
Es en vano.